
Falta relativamente poco para terminar el año, y he escrito más veces este año por la muerte o desaparición de una mujer. Así que otra vez escribo, por todas las mujeres que no volvieron, dejando familias destrozadas, niñ@s huérfanos, una sociedad desolada. Las que han sido y son violentadas, que son obligadas a callar, que reciben golpes, que son humilladas, sobajadas y tratadas de manera inhumana. Por todas las veces que nos han dicho que calladitas nos vemos mas bonitas. Tratando de callar lo que vive en lo más profundo de nuestro ser. Por las mujeres que son invalidadas por no tener una vida laboral activa. Por las que se quedan en casa y esperan unas monedas, haciéndoles pensar que no hacen nada. Por todas aquellas que son vendidas como objeto, con el fin de satisfacer las necesidades de muchos, menos las suyas. Por esas madres que viven en agonía, buscando bajo cada piedra, cada día como si fuera el primero, con la esperanza de volver a abrazar a sus hijas. Por todas las veces que se nos ha llamado putas por ejercer de manera libre nuestra sexualidad. Por todas las veces que hemos normalizado la violencia, haciéndola (estúpidamente) parte de nuestra vida. Por las que hemos sido ridiculizadas por buscar día a día la manera de salir adelante. Por las “amas de casa” a quienes no se les ha reconocido el esfuerzo, trabajo y dedicación que conlleva. Por las profesionistas, las comerciantes, las que hacen limpieza, las que lavan ajeno, las que sacan día a día adelante a sus familias. Por todas las veces que hemos tenido miedo. Por todas las veces que se nos dijo cómo comportarnos, cómo pensar, cómo ser, cómo vivir NUESTRA VIDA. Por las madres abandonadas, teniendo que sacar fuerzas para sacar a sus hij@s adelante. Por las que han sido reducidas a menos que nada, haciéndoles creer que no son merecedoras de un trato digno. Por todas las que han renunciado a sus sueños, bajo presión de hacerles pensar que no lo van a lograr. Por todas aquellas que murieron bajo una mano que acallaba sus gritos. Aquellas que pelearon, mordieron, arañaron y gritaron hasta su último suspiro. Por las que crecieron con la idea de que las mujeres estamos hechas sólo para servir, procrear y llenar expectativas que no son suyas. Por las niñas que han sido obligadas a cumplir roles que no corresponden. Por aquellas que desean un balón y les es impuesta una muñeca. Por todas las mujeres que han tenido que aguantar acoso, temerosas de perder su empleo. Por las que sienten un hueco en el estómago, con la mirada fija en el reloj, esperando aterrorizadas a su verdugo que les hace insoportable la vida. Por aquellas mujeres que no han tenido la oportunidad de elegir su maternidad, y que han sido obligadas a tener hijos bajo la creencia de que el ser mujer tiene ese único fin. Por las mujeres que han Sido silenciadas a bofetadas, patadas y palabras que las hacen sentir que no valen nada. Por las que más de una vez hemos recibido comentarios como “pues es mujer”; cómo si eso significará ser tonta o inferior. Por las niñas abusadas sexualmente, a quienes se les ha destruido la infancia y un futuro libre y feliz. Por todas las veces que no se creyó a aquellas que denunciaron o platicaron un abuso. Por todas aquellas revictimizadas, a las que se les achacó la culpa de su abuso por la manera en la que vestían, bebían o fueron “provocadoras” de sus abusadores. Por todas las que son juzgadas por su vestir, su andar, su manera de vivir. Por toda la presión que se nos ha ejercido para ser “la mujer perfecta” con estándares alejados de la realidad y de nuestros propios sueños. Por las que día a día luchan por un cambio, las que no se callan, las que gritan por ti, por mi, por todas. Por las que queremos un cambio, una nueva vida, soñando el día que nos sintamos seguras, fuertes, invencibles. Por la hija que deseo, por la tuya, por las de todas, esperando un futuro prometedor. Que nunca más se nos imponga nada, que nunca más se nos vea hacia abajo, por qué logremos una sociedad en donde seamos respetadas. No se pide igualdad, se pide equidad, para que todos, hombres y mujeres tengamos las mismas oportunidades, la misma seguridad, el mismo respeto y el derecho de ser felices. Que tengamos la oportunidad de cumplir nuestras metas por nuestras habilidades y capacidades y no solo por nuestro género. Porque nunca más tengamos que callar. Así sea.
@joss_espino
JOSS ESPINO / Tu voz, mi voz / Ciudad de México / agosto 8 de 2022.

