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Justo ayer husmeaba en fb y me escandalicé por la muerte de una compañera de guerra. No solo es el covid-19, son los feminicidios los que también se han convertido en una epidemia, requiere más que un órgano institucional para personas desaparecidas, urge un remedio inmediato. México se ha convertido en un campo minado para las niñas y mujeres.  Todos los días se leen asesinatos y desapariciones de mujeres, y las leemos esperando no sea nadie de nuestra tribu. Los atentados a niñas y mujeres por razón de género vienen en diversas presentaciones: acoso verbal, agresión sexual, manipulación emocional e incluso asesinato. Latinoamérica tiene una tasa de feminicidios particularmente alta. Según las Naciones Unidas, Centroamérica, particularmente los países del Triángulo Norte que son El Salvador, Guatemala y Honduras, cuentan con las tasas más altas de feminicidios en el mundo. Según el Centro de Estudios de Género y Refugiados, El Salvador tiene la tasa más alta de feminicidios del mundo, mientras que Guatemala ocupa el tercer lugar y Honduras el sexto. Estas mujeres en gran mayoría se ven envueltas en situaciones de violencia doméstica, así que toman la difícil decisión de emigrar, sabiendo que se van para no regresar. La cosa no viene en mejor, al contrario, emigrar es una pesadilla para las mujeres ya que, un estudio del Instituto de Globalización Universidad de las Naciones Unidas, Cultura y Movilidad encontró que el 80% de las niñas y mujeres que emigran a los Estados Unidos sufren agresión sexual. Muchas organizaciones de derechos humanos ayudan a que las mujeres migrantes tengan acceso a los anticonceptivos debido a la violencia sexual que probablemente encontrarán en su viaje. Eso suena bastante bien, pero los esfuerzos deberían estar encaminados a salvaguardar la integridad de las mujeres, no ha reparar el daño ya causado. Una solución concreta podría ser que la supervisión del gobierno responsabilice a la policía local de cerrar sus investigaciones y producir tasas de resolución más altas. La impunidad permite que el crimen continúe porque los perpetradores creen que se saldrán con la suya. También es necesario que haya un cambio cultural y una transformación de la ideología hacia las mujeres. Una gran parte de las mujeres, no solo mexicanas sino en Latinoamérica se sienten frustradas porque sus voces no son escuchadas. No se responsabiliza a los hombres de sus acciones contra las mujeres. Debemos realizar esfuerzos para combatir el feminicidio y la discriminación de género en Latinoamérica. Si desafiamos los roles tradicionales de género, ofrecemos más oportunidades a las mujeres y eliminamos la impunidad de los crímenes contra las mujeres, podemos disminuir las tasas de feminicidio y ver un cambio efectivo para la igualdad de género.

@joss_espino

JOSS ESPINO / Tu voz, mi voz / Ciudad de México / Julio 21 de 2022.

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