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Positividad negativa en la sociedad agotada

Maria Fernanda Alvarez MontejanoDespertar cansados. Mirar la hora y si no hay alguna cita agendada, simplemente dar la vuelta, abrazar la almohada y volver al lugar donde los sueños parecen mas reales.
No importa cuántas horas hayas dormido. Si vienes de un fin de semana tranquilo o si el trabajo no ha sido demasiado exigente, lo cual es raro. Todo ha costado más esfuerzo mental y físico. Siempre se está exhausto.

¿Qué está pasando a nivel de energías físicas y mentales en la sociedad? Es lo que llamamos Paradigma neurológico: en donde el enemigo está dentro de uno. Un yo, que todo lo abarca y cubre (o eso intenta), produciendo depresión, enfermedades psíquicas y psicológicas en donde las personas ya no “pueden poder más”, y en donde el sujeto de rendimiento se somete a la culpa en una sociedad del SI Puedo. Parece ser que estamos enfermos de positividad.

Pasamos de una sociedad disciplinaria a una sociedad de control en donde prevalece una violencia de control por el rendimiento, en donde estamos obligados a rendir y en caso de no cumplir con la expectativa máxima, se genera la culpa del no puedo. Un ejemplo de eso es la cultura del emprendedor, la cual está muy enraizada, siendo una persona que todo lo puede por su propia voluntad y está inmerso en un culto del poder ser y poder hacer.

Anteriormente la sociedad disciplinaria nos decía que debíamos hacer lo que las normas nos decían que debíamos hacer, en cambio actualmente la sociedad del rendimiento tiene un factor base positivo que es poder PORQUE YO DEBO PODER. Es la meta deseada en nuestro tiempo. Una sociedad donde se dice que no hay límites y por lo tanto generadora de depresivos y personas sintiéndose fracasados al no cumplir el objetivo.

De la disciplina, pasamos a la autodisciplina en donde yo soy mi jefe y mi propio amo, en donde el amo se ha vuelto esclavo de sí mismo, en donde uno se auto explota y entramos a una libertad paradójica en donde te sientes libre porque haces y haces y sientes que todo lo puedes hacer, el cual al mismo tiempo es un tipo de cárcel social.

Es un error suponer que cuanto más activo es uno, es más libre. La verdadera libertad es la contemplación y es el detenerse, el entretiempo. En cambio, en la actualidad no hay tiempo para la interrupción, para detenerse, solo hay tiempo para el tiempo, convirtiendo todo en un presente prolongado.

Todo esto de la pandemia + guerras + crisis, todavía quieren que seamos mejores después de «todo esto», Que ya era mucho. Nadie había estado de acuerdo en que una amenaza nuclear vendría de regalo en este combo. ¿Seremos mejores después de este choque seguido de la vida?. Solo estaremos más cansados.

El imperativo de vivir en una sociedad del rendimiento conduce al rendimiento sin rendimiento, una actividad sin pausas ni detenciones que produce agotamiento, pero no un agotamiento fundamental, si no, un excesivo que requiere de estímulos para seguir o no seguir y caer en la angustia, cayendo a la vez en una sociedad el dopaje que permita a los individuos seguir rindiendo.

No podemos seguir creyendo que hemos venido a este mundo a acumular riquezas. Nos dijeron que este siglo es el más progresista que el mundo había conocido, pero parece ser que el progreso avanza hacia la destrucción propia.

FERNANDA ALVAREZ / Voces / San Luis Potosí, S.L.P. / Abril 25 2022/ Twt: @feralvmont1.

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