
Lamentablemente la pandemia ha servido para demostrar la ineficiencia de los políticos y el compromiso y responsabilidad de los ciudadanos con su salud y la de los demás.
Esta por terminar un año en el cual, hasta ayer, 116 mil 487 personas han perdido la vida en México a causa de Covid-19.
Tristemente el “buen fin” demostró ser un monstruo que arrebató la vida de miles e incrementó los contagios en nuestro país. Nuevos repuntes se reportaron y muchos estados tuvieron que implementar nuevas medidas de prevención del virus al saturar camas de hospitales, sin embargo, ni uno solo de los gobernantes pudo agachar la cabeza para aceptar sus errores y medidas fallidas contra la pandemia.
Son pocos los que han decidido volver a semáforo rojo. La imagen pesa más que las vidas mexicanas. Se trata de ocultar el caos en una supuesta contención del virus que ha permitido que baje la guardia ciudadana.
“Todo está mejor”, expusieron los mandatarios provocando la salidas por ocio, y no es que toda la culpa la tenga el gobierno porque al prevenir y concientizar a la ciudadanía en las calles aún se escucha: “el cubrebocas no sirve” “¿Quién se va a morir por no usar cubrebocas? ¿Tú o yo?” “Todo es un invento del gobierno” “De algo nos tendremos que morir”.
El cansancio ciudadano ha llegado al límite. ¿Cuantos no han caminado y convivido a lado de personas contagiadas qué tal vez son asintomáticas y que ahora está por costarles la vida? ¿A cuantos ha movido un aguinaldo para preferir salir de compras sobre su propia salud y la de sus seres queridos.
Esto sí fue culpa del gobierno.
Molestaran un poco las afirmaciones pero evidente es el tener que generar caos para hacer pensar a los demás sobre las acciones que hacen diariamente. Solo así se logra hacer entender a la gente.
Vamos a casos internacionales donde personas que salían a las calles eran multadas o encarceladas por ser inconscientes. Sirvió en el momento, luego… comenzaron los rebrotes.
Frases como “confiamos en los ciudadanos” “sabemos que las personas son responsables y conscientes” no motivaron ni mejoraron la situación que hoy estamos atravesando. Quieren hacer caminar a los ciudadanos solos y desatender responsabilidades.
Este panorama era innegable desde un principio.
Que vergüenza salir a decir a los medios y los mexicanos que nuestras medidas económicas, sociales y de salud provocaron más muertos. Que terror recibir críticas y ser juzgados. Cambiemos nuestro discurso y digamos que todos vamos mejorando.
Las vacunas están listas, pronto podremos regresar a la normalidad; mientras, expresemos que todo ha sido contenido.
Con certeza no sabríamos si de otra manera las cosas hubieran mejorado. Es cierto que nadie puede contra un virus de esta magnitud; sin embargo, cerca de nuevos comicios, es preferible decir que todo está controlado.
No hay necesidad de volver a semáforo rojo, es más, este semáforo epidemiológico no tiene sentido. Sigamos todos con nuestras actividades y bajemos la guardia; perdón por todos los que comenzarán a contagiarse y sufrirán por síntomas hasta que no puedan respirar más, perdón si tienen que morir fuera de una clínica u hospital esperando una cama qué tal vez desocupará una persona que ya esté desahuciada y solo espera la muerte. La imagen es primero.
Texto absurdo pero lleno de verdad.
Así nuestros políticos en México.
Así de insignificantes nuestras vidas frente a una imagen política y desesperación social.
Twitter: @Yulicg19
YULISSA CEDILLO GUADARRAMA / La Nacional / Toluca, Edo. Mex. / Diciembre 18 de 2020.

