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Votos de castigo o apoyo en las urnas

Ha terminado la jornada nacional de sana distancia, así México se encamina al regreso a la normalidad sin que el número de contagios y muertes por Covid-19 haya tocado techo y empiece a descender.

Hay una urgencia real por restablecer las actividades productivas, sin embargo el mensaje es profundamente contradictorio. Las medidas de “Sana Distancia” y confinamiento fueron buenas, el objetivo era no saturar el sistema de salud y en gran medida se ha logrado, el error es levantarla de manera prematura, estamos lejos de regresar a la normalidad debido a que hay estados donde se han relajado estas medidas, además la posibilidad de un rebrote de la enfermedad sigue latente, no se puede cantar victoria hasta no tener una vacuna.

El éxito de la medida no se le adjudica al gobierno federal sino a la sociedad que decidió guardarse en sus casas antes de que las autoridades se lo sugirieran, el reto ahora, una vez levantada la jornada de sana distancia al menos de manera oficial es que la gente siga cuidando de si y de los suyos de manera responsable, con prudencia, manteniendo las medidas sanitarias y disminuyendo su movilidad en la medida de lo posible.

Respecto al Gobierno Federal la crisis empeora y adquiere otras dimensiones debido a la falta de coordinación y la colaboración desarticulada con los gobiernos estatales y municipales, al no contemplarlos para el plan de reanudación a las actividades, el presidente perdió la oportunidad y no asumió el liderazgo que le corresponde frente a la crisis sanitaria y económica, dejando a cada entidad a su suerte. Las crisis siempre generan incertidumbre, pero estas se agudizan y se vuelven difíciles de controlar cuando quien tiene que enfrentarlas produce más incertidumbre con sus actos.

Por fortuna algunos gobernadores han actuado de mejor manera y se encaminan hacia un regreso a la nueva normalidad de forma escalonada y gradual, manteniendo ciertas restricciones y ampliando las medidas sanitarias.

La contingencia genera a su vez ciertas coyunturas y los políticos no dejan de hacer sus cálculos pensando en las elecciones, 2020 es el año previo a la elección intermedia del presidente, una elección crucial para consolidar su proyecto político.

E inevitablemente el coronavirus además de las implicaciones económicas, tendrá un impacto político y electoral; a partir de las decisiones que los gobernantes y actores políticos de todos los partidos han tomado, que sin duda tendrán un costo político que se traducirá en votos de castigo o bien en un reconocimiento y apoyo en las urnas. Claro, esto dependerá de la evaluación que harán las y los electores respecto a lo acertadas o erradas que fueron las decisiones que se tomaron.

@15HugoGuerrero

HUGO GUERRERO / Matices / San Luis Potosí, S.L.P. / Junio 4 de 2020.

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