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Cuarentena de 80 días

Estamos invadidos por información del Covid-19, bombardeos constantes como un estado de guerra, sitiados en nuestras  casas-bunkers con diferente código postal, obligados a escuchar solo aquello que nuestras autoridades nos permiten conocer, plazos cambiantes, reinicio de actividades laborales y académicas sin una fecha límite y un panorama totalmente incierto lleno de rumores, de hipótesis, de leyendas urbanas y una sensación de impotencia en todos los estratos sociales, pobres, ricos, clase media, sin poder tomar acción, ni decisión, a expensas de las órdenes de nuestro gobierno y que por lo extenso de la contingencia se van llenando de problemas con efectos secundarios, la economía golpeada y los robos en aumento.

A medida que pasan los días los estragos de este enemigo invisible se apoderan de más víctimas por contagios, algunos desencadenan en pérdidas humanas y la enfermedad se ha ido expandiendo cual mancha voraz que se cierne sobre los cielos de nuestro planeta tierra.

Cada país enfrenta a este enemigo de acuerdo a sus posibilidades e infraestructura y es aquí donde podemos observar aún más nuestras carencias como sociedad mexicana y lo volátiles que somos en cuanto a nuestras conductas y la respuesta ante los llamados de atención y la pobre ejecución de los mandatos como el ya por todos conocido:  ¡¡¡ #Quédateencasa !!!

Da una profunda tristeza comprobar lo lejano que estamos de alcanzar a países del primer mundo, sé que económicamente es más difícil homologar los ingresos per cápita de ese primer mundo, pero no es un problema de dinero, podemos actuar como un país de primer mundo demostrando obediencia, madurez, buscando fuentes informativas confiables y transformando desde nuestros hogares, que son también nuestros más seguros refugios, en un nuevo despertar y en construir nuevos modelos de vida y sobre todo ser empáticos y muy responsables para saber responder a todo tipo de contingencias, sean desastres naturales como incendios, inundaciones, terremotos, sequías y en este nuevo ataque mundial: una pandemia viral.

Los que acatan las reglas que permanecen en casa, practican la sana distancia y cuidan la higiene, no pueden evitar llenarse de rabia al ver la indolencia de mucha gente que se empeña en romper una y otra vez las medidas de seguridad que se supone nos deben salvaguardar a todos y han alargado más la contingencia por su tonta irresponsabilidad.

Dan ganas de meterlos a todos a la cárcel pero… oh sorpresa! algunas cárceles están liberando presos de tercera edad por estar en riesgo su salud, que paradoja del destino.

Es necesario y urgente se sancione y muy severamente a los atacantes de nuestro personal médico, a los verdaderos héroes de bata blanca que no son reconocidos, ni retribuidos como se merecen y los recursos y los salarios de altos funcionarios del gobierno: jueces, cámara de senadores, diputados federales y muchos puestos de ingresos equivalentes tengan un reajuste y se deriven esos ingresos al apoyo del sector salud y a la compra de insumos, pero curiosamente no he visto manos levantadas de esa población dispuestas a hacer gala de sacrificio y a vestirse de honor en pro de su país.

Por lo tanto es en esos mini bunkers donde debe imperar la cordura y dar un buen ejemplo como padres y crear una nueva conciencia en nuestros hijos, porque sin temor a equivocarme habrá nuevas pandemias de nombres y virus diferentes, ya se comprobó la efectividad y su potencia al ocasionar tanto daño a cada habitante de este planeta Tierra y es una muy destructiva arma mortal.

Es momento de hacerles ver lo necesarios e imprescindibles que son para el mundo los médicos, enfermeras y personal de salud en general. Los psiquiatras y psicólogos son un excelente apoyo para personas con trastornos de ansiedad, depresión, claustrofobia, autismo, etc y los que pueden contener la detonación de crisis emocionales derivadas del encierro y prevenirlos a tiempo. Si necesitas ayuda recurre a ellos son los profesionistas mejores calificados para esos casos.

La madre naturaleza en silencio inhala profundamente, hoy exhala esperanza, diferentes ecosistemas bajo el resguardo de la ausencia humana han comenzado a sanar sus heridas y los seres que más hemos atacado, nuestras plantas y animales nos están dando una cachetada con guante blanco, ellos solo deambulan con libertad en terrenos que antes eran suyos, no nos atacan como nosotros a ellos y las tierras se han vuelto fértiles, las aguas transparentes y hasta la capa de ozono ha reducido su diámetro. Las abejas han comenzado a aumentar su población cuando hace tan solo unos meses eran consideradas una especie en peligro de extinción.

En cada casa se están viviendo diferentes historias, se han unido mas las familias, se ha convivido como nunca y quizá aunque obligados, hemos tenido que dar amor, pero también hemos recibido mucho amor y sonrisas.

Se está valorando a los docentes y aún cuando se quiere rescatar la enseñanza, por una vía virtual, los padres no tenemos la capacidad ni conocimientos de los maestros, así como ellos en las escuelas no pueden sustituir nuestras figuras paterna y materna, y nos lo han dicho o tratado de decir infinidad de veces, sin ser escuchados, y que funciona mejor trabajando padres, hijos y maestros en equipo.

Las amas de casa al haber home office han sido vistas por sus esposos en toda su jornada y en muchos casos los papeles se han invertido, al ser los papás los que están ejerciendo labores domésticas, al seguir sus esposas trabajando fuera de casa y se han sorprendido de la habilidad de las amas de casa para poder llevar a cuestas casa, hijos y trabajo de casa. Los hijos han comenzado a extrañar las escuelas y a sus maestros y jugar tanto Xbox, vídeo juegos y ver redes sociales ya no les resulta tan divertido.

Muchas parejas sin importar lo poco o mucho viviendo juntas se están replanteando a fuerza de convivir tantas horas y a fuerza, si es la persona correcta o es momento de por fin decir adiós y vivir con absoluta sinceridad una felicidad real. Pero no querer mantener una relación insana basada en apego y desamor.

Pero sobre todo hemos comprobado que la salud lo es todo dejando muy atrás aquello por lo que cada persona corre desesperadamente: el dinero.

El Covid-19 no respeta a nadie  y también ha cobrado víctimas de abundantes cuentas bancarias.

Y aprendimos duramente que sin una familia, un ser querido que pueda cuidarte y acompañarte en momentos tan difíciles, no tienes ni has conseguido triunfar en nada.

De este ataque viral saldremos diferentes, jamás seremos los mismos, si fuimos asertivos entenderemos el mensaje y aprenderemos la lección divina sino, es una lástima no hayas abierto tu mente y corazón a la oportunidad de ser un mejor ser humano seas hombre o mujer, niño o adulto, pobre o rico.

Estás a tiempo de reestructurar tu casa, tu trabajo, tu vida entera pero sobre todo de reconstruirte tú solo tú, no dejes pasar este viaje hacia el interior de ti mismo y voltea hacia atrás tienes unas nuevas alas y es momento de emprender el vuelo a cielos nuevos y desconocidos solo cree en ti y ayuda a tus hijos a creer en ellos, se su capitán de vuelo que la vida te ha dado una segunda oportunidad y eso es un regalo divino.

@omm_ruth

RUTH CONTRERAS / Tras el teclado / San Luis Potosí, S.L.P. / Abril 21 de 2020.

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