
Los días que estamos viviendo no son buenos, vemos muerte, temor y dolor por doquier, todo esto es causado por el hombre que ha usado la sabiduría e inteligencia que Dios le ha dado para destruirse así mismo.
Nos hemos visto forzados a encerrarnos en nuestras casas, a estar nerviosos por conservar la vida, por nuestros ancianos, y por nuestros hijos que salen de casa, la muerte nos rodea por doquier, pero vemos en el resto de la naturaleza como ella sigue su curso libremente, las aves cantando, las plantas floreciendo, los animales han salido libremente de sus escondites y se pasean por las calles sin personas que los maltraten, pero ahora es el hombre el que debe estar escondido en sus refugio por sus propios pecados y por haberse olvidado de Dios.
Pero no estamos solos en todo esto, hay un Dios en los cielos que todo lo ve y que cuida de nosotros; ese Dios es nuestra fuerza, nuestra fortaleza, nuestro libertador y refugio eterno, si confiamos en Dios y nos refugiamos en Él, el Señor se convertirá en un escudo protector para nosotros y nuestra familia, la muerte pasará de lejos como cuando el Ángel de la muerte vino sobre Egipto que mató a los Egipcios pero no a los del pueblo de Dios.
Estamos viviendo días de angustia, pero te voy a mostrar un camino que te llevará a una salida de libertad, esa salida es: invoque al Señor en tu angustia, clame a Él y tenga por seguro que oirá tu clamor desde su santo lugar en los cielos, Él vendrá a tu ayuda y socorro. Es tiempo de hacer lo que nos enseñó Jesús cuando dijo, «entra a tu cuarto, cierra la puerta y habla con tu Padre que está en lo secreto, y tu Padre que oye en lo secreto te recompensará en público».
Este es un buen tiempo para que oremos junto con nuestros hijos, puede ser un buen tiempo para buscar a Dios, si lo hace estoy seguro que el Señor Jesús encenderá tu lámpara e iluminará tu camino si lo buscan de todo corazón, Dios es un Dios perfecto, amoroso y perdonador, si lo busca de todo corazón lo encontrará y enderezará tus pasos y perdonará tus pecados.
Si ha estado viviendo alejado de Dios, que le parece si hoy da un paso de acercamiento conmigo a Dios, oremos juntos y digamos; Padre Celestial perdona mis pecados, abro mi corazón a ti, acepto el sacrificio de Jesús en la cruz del Calvario y que su sangre me limpie de todo pecado, que el Espíritu Santo me guíe en el camino eterno amén.
De su amigo en Cristo .
Pastor: Orlando Picado
ORLANDO PICADO / San Luis Potosí, S.L.P. / Abril 10 de 2020.

