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¿Cómo va nuestra huella ecológica?

Actualmente el 20 % de la población mundial, en su mayoría habitantes de las ciudades de los países desarrollados, consumen aproximadamente el 80 % de los recursos naturales que se utilizan en todo el planeta y contaminan la atmósfera en una relación similar. Esta situación queda evidenciada en el gran impacto ecológico que producen las ciudades, las cuales soportan extrayendo recursos de otros territorios y descargando en ellos sus residuos. La batalla por la sustentabilidad se ganará o se perderá en las ciudades.

Estamos muy cerca de llegar a una crisis por el desarrollo que no hemos sabido manejar de la mejor manera, el consumismo absurdo nos hace comprar cosas que no necesitamos, la mala planeación de las ciudades genera una contaminación innecesaria y las políticas publicas no están siendo las adecuadas para abordar este problema y generar soluciones.

Podemos analizar desde una visión holística a la ciudad, como un ecosistema artificial, que se regenera a través de la destrucción de otros territorios.

Observando a la ciudad desde un enfoque eco sintético, se puede definir al indicador de “huella ecológica” como el área necesaria para producir los recursos y asimilar los residuos que necesita cada habitante, en base a su forma de vida.

Los valores de huella ecológica hace 20 años, eran en promedio 1,9 hectáreas de territorio por habitante para asegurar su subsistencia. Estos valores diferían de acuerdo al nivel de desarrollo, países como Estados Unidos ocupaban cerca de 10 hectáreas por habitante, Europa cerca de 5 y América Latina menos de 2.

En aquel entonces se necesitaban 2.5 planetas para soportar semejante consumo de recursos y la respectiva asimilación de sus residuos.

En nuestros días, el promedio mundial de huella ecológica aumento a 2.4 hectáreas por habitante.

Los países que tienen las mayores huellas ecológicas son: Qatar, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, que son tres de los principales productores de petróleo en el mundo y que su superficie productiva es relativamente pequeña para absorber sus desechos, en particular el bióxido de carbono; y le siguen los países mas desarrollados como Dinamarca, Estados Unidos, Bélgica, Australia, Canadá, Holanda, Irlanda, entre otros y por el lado opuesto los países mas pobres como Afganistán, Haití, Bangladesh son los que registraron las huellas ecológicas mas pequeñas.

Todo esto nos habla claramente de la imposibilidad de continuar por este camino y desarrollo. La transformación de las ciudades hacia un futuro más sustentable no es una opción, es la única manera que existe para que continúe la vida en el planeta.

Estamos invadidos de ideas que nos llevan a consumir de una manera irracional, todo el tiempo recibimos anuncios de autos, de ropa, de comida y esta siendo muy difícil salir de esa inercia de consumo; hoy vivimos preocupados de tener para gastar, nos han vendido la idea que el éxito esta en tener una casa grande, coches y todo en exceso, perdiendo la brújula de lo realmente importante.

En 1987 la Comisión Mundial para el medio ambiente y el desarrollo de la ONU, editó el libro “Nuestro futuro común” (nombre original del Informe Brundtland), en el cuál lanzo el concepto de desarrollo sustentable, como “aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones”.

La necesidad de este equilibrio nos lleva a re plantearnos el modo de vida que llevamos y la utilización de los recursos naturales que implica.

Nuevas actitudes, conocimientos y tecnologías, que nos permitan desarrollar nuestra existencia en armonía con el medio natural y no a través de la destrucción del mismo.

Han pasado más de 30 años de que este libro de la ONU fue editado y no hemos entendido lo que está pasando en nuestro planeta; la vida es tan efímera, nos hemos enfocado en dilapidar los recursos, sin importarnos que vienen mas generaciones por delante, no tenemos el derecho de hacerlo, hemos llegado a una encrucijada para replantearnos que queremos y hacia donde vamos.

No tenemos opción, o decidimos ser responsables y consientes de lo que hemos estado haciendo con nuestra tierra y tomamos medidas inmediatas para cambiar nuestros modelos, o estaremos poniéndole fin a esta maravillosa oportunidad de continuar con la vida de nuevas generaciones que puedan disfrutar como nosotros lo hemos hecho, de vivir en este mundo que tanto nos ha dado.

Richard Rogers, el arquitecto y político británico nacido en Italia, ganador del premio Pritzker en el año 2007 (Mencionado comúnmente como el Nobel de la Arquitectura); nos decía que el egoísmo y la segregación están ganando la partida al contacto y la comunidad.

De como inevitablemente, las calles y plazas están faltas de la diversidad, vitalidad y humanidad de la vida cotidiana en la ciudad y todavía peor, las calles tradicionales están vaciándose de contenido social y comercial, convirtiéndose en tierra de nadie, recorridas por ocasionales peatones y muchos vehículos.

Esto puede ocasionar una degradación social extrema. La natural vigilancia de las calles, debida a la asidua presencia de personas acaba siendo sustituida por una necesidad de seguridad privada que convierte a la ciudad en menos hospitalaria y mas alienante, al tiempo que empieza a verse como un espacio claramente peligroso, presidido por el miedo.

Afortunadamente las nuevas generaciones están adquiriendo conciencia sobre este tema, hoy existen millones de niños y jóvenes en todo el mundo, que están tomando acción para salvar nuestro planeta, porque ellos quieren vivir y quieren seguir generando vida y no muerte y destrucción de nuestros recursos.

He platicado con jóvenes que buscan, preocupados, formas para contribuir y ayudar, niños que son cada día mas consientes de lo que pasa; tenemos la gran responsabilidad de poder ofrecerles los caminos necesarios que puedan seguir para ganar juntos y convertirnos en una sociedad responsable que impulsa la conservación de nuestra especie en base a la sustentabilidad.

Y no se trata de privarnos de nada, el consumismo absurdo al que hemos llegado nunca ha tenido una razón de ser, lo que necesitamos es ser consientes del problema y tomar acción.

Podemos continuar con lo que es importante para cada uno, todos tenemos diferentes estilos de vida, somos muy diversos en cuanto a nuestras preferencias y gustos; no todos debemos ser veganos, ni todos vivir en el campo; se trata de que cada uno de nosotros haga lo que nos corresponda de acuerdo a lo que hacemos.

Los gobernantes deben ser responsables de dirigir el rumbo de nuestra planeación urbana, creando instituciones sanas y respetando e impulsando las existentes, para que realmente sean manejadas por personas capacitadas, que puedan dictar una nueva forma de crecimiento con ciudades mucho mas eficientes; buscar soluciones para la urbanización existente y crear nuevas opciones de inteligencia urbana para lo que viene.

Nosotros tenemos la tarea de no malgastar recursos, llevar vidas con mas sentido, dejar de creer que el éxito esta en tener mas que los demás, dejar de competir por ver quien tiene la mejor casa o el mejor coche, porque eso es lo que hemos venido haciendo y lo que nos ha traído hasta aquí.

Debemos seleccionar inicialmente las medidas que son mas realizables para cada uno, todos sabemos como podemos contribuir y si queremos profundizar, revisemos el documento de trabajo realizado como una contribución a la década de la educación por un futuro sostenible, instituido por  las Naciones Unidas, para hacer frente a la actual situación de emergencia planetaria (www.oei.es/decada).

Si crees que tu estilo de vida es sostenible, o te interesa conocer que puedes hacer para que lo sea, puedes medir tu huella ecológica, averiguando su tamaño y descubriendo lo que en tu propia vida cotidiana puedes realizar para transitar hacia una sociedad más sostenible y el porque debemos hacerlo. Con una serie de encuestas, cualificando tu consumo de recursos, seguro te llevas una sorpresa. (tuhuellaecologica.org.)

El éxito lo encontramos en lo mas simple y en lo mas sencillo, reflexionemos quien somos, que queremos y hacia donde vamos; en cada pequeño detalle cada día, podemos contribuir a mejorar las condiciones de nuestras vidas y de nuestro planeta.

Hasta la próxima

Fuentes:

Diseño urbano y arquitectura sustentables. Dr. Arq. Carlos A. Regolini. Mendoza, junio 2010

Huella ecológica, datos y rostros, México 2012. tuhuellaecologica.org

ALFONSO DÍAZ DE LEÓN / Factum / San Luis Potosí, S.L.P. / Septiembre 20 de 2019.

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