
Una gran disculpa por no tomar la responsabilidad de elaborar esta sencilla columna en las últimas semanas, entre los días de asueto y la mala planeación personal no me fue posible dedicar lo pertinente para seguir expiando mis demonios, es muy probable que a nadie le importe, pero bueno, también lo quería decir, reconocer a quien se toma algunos minutos para pasar estas palabras y mi eterna gratitud para el medio que pacientemente y generosamente me brinda el espacio.
Estos tiempos vuelan, me resulta en verdad hilarante escucharme hablar, bueno en este caso leerme, como adulto entrado en años, no es que me sienta viejo, pero sin duda la reflexión ahora resulta distinta, los años vividos y en algunos casos jocosamente perdidos van asentando el carácter, pero en verdad, el tiempo pasa más rápido o al menos mi cerebro ahora lo percibe así y de las modas o tendencias pues ni hablar, ahorita el challenge de calificar mediante memes con estrellas las más simplonas conductas es la moda de la semana pasada y vamos viendo cuánto dura, lo digo con frustración, porque la columna de hoy que tenía pensada para hace más de dos semanas tenía como referencia actual y con ánimo de gancho publicitario el meme de un pollo que decía a manera de locución determinante “se tenía que decir y se dijo” y resulta que ya llevo un desfase y probablemente mis resultados de aceptación en redes sociales sean aún más magros de lo acostumbrado.
Pues entrando en materia y una vez hechas las aclaraciones pertinentes, la cuarta transformación ha tenido en las últimas tres semanas probablemente algunos de los episodios menos agradables en términos mediáticos después del arribo a gobierno, no creo que se trate del preludio para la terminación de la tradicional luna de miel del mandatario que recién llega con los medios de comunicación que le orbitan y digo que no creo que lo sea porque AMLO y la prensa no establecieron idilio en campaña, es más ni siquiera un insípido romance y ahora como presidente pues menos le importan por que menos los necesita, Andrés Manuel como cualquiera tiene consentidos y en tratándose de medios también, congruentemente mima y considera a los que siempre le han acompañado desde hace más de doce años y al resto si no lo atacan los ignora y si se les ocurre los contragolpea, sin duda las cosas han cambiado, la prensa afín le preocupa pero se nota que las redes sociales son su prioridad.
En las semanas recientes se sucedieron eventos que seguramente se convirtieron en un dolor de cabeza para su equipo de comunicación social, primero, la presencia con ánimos de exacerbada notoriedad por parte del ampliamente conocido rockstar del periodismo internacional Jorge Ramos, quien con el colmillo y estilo espinoso que le caracteriza hizo confrontar al mandatario con sus propias cifras en cuanto a inseguridad y en momentos lo sacó de su área de confort, al menos su lenguaje corporal eso demostraba, después de ello se vienen los lamentables hechos de sangre de Minatitlán donde el gobierno local pertenece a Morena y la violencia no da tregua, por si no fuera suficiente el presidente elabora un memorándum ordenando la conjuración de la reforma educativa, libelo carente de fundamento jurídico para las pretendidas acciones y para rematar su compadre Miguel Rincón gana una licitación como proveedor de papel para los libros de texto y el periódico Reforma ventila la información, fueron varios eventos que sin duda algo dejaron en el imaginario popular de que no todo siempre es tan fácil ni tan simple.
Es muy prematuro establecer un destino o final anticipado, sería maniqueo si no se reconoce que los retos que el Gobierno Federal enfrenta son muy complicados, su antecesor Enrique Peña Nieto se esforzó en verdad y por lo visto lo consiguió, en llevar un mandato de verdadera pesadilla, los peores pronósticos los logró cumplir en materia de seguridad, economía y que decir de corrupción, el cochinero es innegable pero las soluciones requieren de compromiso y sacrificio, el Presidente todas las mañanas da conferencias de prensa y dice que el dialogo circular al que se presta dan grandes muestras de apertura y garantizan la libertad de expresión, ésta aseveración pudiera ser cierta de no ser porque cuando el entrevistador no concuerda con la línea oficial el reproche directo del Presidente no se deja esperar y el ejército de bots se activa para denostar a quienes no propagan fielmente la “verdad”; Don Andrés Manuel, muchos años y vidas ha costado el poder no estar de acuerdo con las opiniones oficiales, las cosas buenas se comunican por parte de las oficinas de comunicación social a manera de boletín y se replica según la estrategia de quien comande dichos despachos, sin duda hay muchos periodistas que no honran el oficio convirtiéndose en mercenarios al servicio de quien pague mejor, pero los hay oficiales y también detractores, en eso del chayote no hay muchas diferencias de una banqueta a otra, yo no digo que reciba con agrado a quien vaya y le riegue la casa, solo que su investidura es pública y su coraza debe ser menos sensible a la crítica, así que le guste o no a sus seguidores se debe respetar a quien disienta, por eso el pollo que va de salida en la mememanía tiene algunas horas vigentes conmigo, porque “se tenía que decir y se dijo”, México nos corresponde a todos los mexicanos, hasta a los muy pocos, perfumados y bien portados que caminan por Reforma.
HUITZI ORTEGA PÉREZ / Tepantlahtoani / San Luis Potosí, S.L.P. / Mayo 7 de 2019.

