Puede sonar extraño, tal vez muy pocas veces me ha pasado por la cabeza una idea semejante, pero en verdad conforme avanza el sexenio de Andrés Manuel López Obrador tengo el vehemente anhelo de equivocarme en mi apreciación y las correspondientes consecuencias que pudieran presentarse de seguir la cuarta transformación en la tónica en que se encuentra en este momento.
Hace ya algunos años, cuando recién egresé de las aulas universitarias y me incorporaba a la vida productiva formal siendo parte de la administración municipal, un entrañable amigo, mentor, con quien por cierto disfruto mucho escuchar de sus consejos y opiniones cada que nos tocan nuestros cuarenta minutos para restaurar la vida política mundial, me explicaba, dado mi desconcierto del por qué algunos personajes de la vida pública de esa época de pronto se mostraban agresivos, pendencieros, valentones, boquiflojos, atrevidos, socarrones y necios, prudentemente me decía: “porque no tienen temor Huitzi”, esto porque cuando eres ignorante o carente de argumentos cognoscitivos tus reacciones más primitivas afloran, por lo tanto la ignorancia te permite no temer a nada o casi nada, en cambio cuando reflexionas, preguntas, investigas y estudias, es muy probable que conforme vayas conociendo más y más, te darás cuenta cuan peligroso puede ser el poder en manos de ciertas personas.
Hoy, a la distancia, tal vez sin la sabiduría que debería tener, pero si con los años que el tiempo ya me ha dado, la regla de la relación inversamente proporcional de a mayor valor menor conocimiento o viceversa, tiene un sentido distinto de cuando escuche por primera vez aquel argumento, ahora, antes de juzgar, señalar o descalificar procuro documentarme, incluso cuando he tenido la información a la mano y el testimonio dispuesto para lanzarlo en alguna discusión, algunas veces he guardado silencio y he esperado solo para cerciorarme como terminaran las cosas, sin duda los años me han vuelto más cauto, tal vez alguien piense que medroso, pero me siento más seguro así, hoy que conozco un poco más que ayer, temo de muchas más cosas que cuando no estaba enterado o consciente de lo que pudiera suceder.
De verdad para el caso concreto del estilo de gobierno de Andrés Manuel aún tengo esperanza de estar equivocado, la referencias históricas de gobiernos populistas que mutan a autoritarios no han dejado un buen sabor de boca en los lugares donde se han presentado, el nativismo, los mensajes de odio, la descalificación derivada de un fanatismo mal entendido son demasiado tóxicos para cualquier sociedad, lo he mencionado varias veces aquí, probablemente nadie lo advierte, pero también estoy consciente de que el liberalismo económico no resolvió los grandes problemas de desigualdad social y económica que demandaban las clases más desprotegidas, el problema del liberalismo como sistema actual es que no cuenta con una oposición u opción que nos pueda generar un consuelo o anhelo de transición, como en su momento el capitalismo y el socialismo se enfrentaban como figuras que daban un par de opciones y al final había esperanza de transitar de un lado a otro, así que fuera cual fuera el resultado había otra posibilidad en oposición; el problema es la pereza actual que no ofrece alternativas, los tecnócratas no están dispuestos a ceder ni a ablandar un poco la postura mercantil liberal agresiva y al desigualdad se incrementa y se vuelve más cruda, sigue habiendo pobreza, sigue habiendo injusticia y sigue habiendo corrupción, eso es innegable.
Si algo se le puede reconocer a AMLO en su campaña fue recorrer el país y conocer de primera mano lo que le dolía o le duele actualmente, sin duda el diagnóstico más acertado lo tenía él, otra de las cosas que siempre me llamaron la atención fue la conexión o vínculos que logró con un número importante de intelectuales del País, siempre hay en diferentes bandos personas dignas de escuchar y aprender, Andrés Manuel logró convencer a muchos y muy buenos, hoy tengo muchas ganas de equivocarme, que el Presidente encuentre nobleza, humildad y escuche a las personas de pensamiento preclaro, que se deje ayudar, que deje de condenar y pontificar, perder millones por estacionar un avión, cancelar un aeropuerto, socavar el servicio de guarderías, pretender imponer su voluntad a base de lo que sea y sobre quien sea, en verdad no es lo deseable para el País, si la 4T es seria, debe tomar lo poco que si se logró construir en los últimos 100 años como lo son la libertad y las instituciones, de esos cimientos en adelante puede construir una Nación que las siguientes generaciones le habrán de agradecer y reconocer.

