RELACIONADOS

Espontáneo

Según la honorable y siempre polémica real academia de la lengua española, define improvisar como: «Hacer algo de pronto, sin estudio ni preparación». En muchos contextos tiene sentido. Al hablar del jazz, se está obligado a incluir la improvisación musical ya que es lo más representativo de esta música, y en la palabra misma radica la ambigüedad del arte del jazzista.

Imaginemos el orador que está a punto de decir un discurso. Se acerca al micrófono y dice: “vaso, avión, mi mamá me mima, gato, cuando mi vecino tenedor”. Es obvio que no tiene ningún sentido. Para hablar de un buen discurso requiere una introducción, un desarrollo, un desenlace, fundamentar lo dicho, una conclusión, etc. En la música, el solista requiere de los mismo recursos. Contrario a lo que el término define, la improvisación musical no se trata de reproducir sonidos aleatoriamente; se necesita mucho estudio y mucha preparación para crear un verdadero discurso musical.

Desde las civilizaciones mas antiguas de las que se tiene registro musical, naturalmente se ha dado cabida a la improvisación. Un solista improvisaba cantos que narraban historias heroicas o anécdotas casuales, mientras alternaba con lo que ahora llamamos «coro»; y esta era la manera en que la música interactuaba en la sociedad.

Cuando nacemos, el cuerpo se enfoca en adquirir la fuerza necesaria para, poco a poco poder realizar más actividades. Específicamente en el lenguaje, primero se desarrollan gesticulaciones para articular sonidos básicos, vocales por ejemplo; ya que se controla la pronunciación, entonces sí, por medio de la imitación aprendemos palabras simples como «mamá», «papá», etc. Lo mismo pasa en la música. Primero es necesario enfocarse en dominar el medio que nos permitirá producir sonidos, y entonces sí, por medio de la imitación, aprendemos algunas palabras simples.

Cuando dejamos de ser bebés,  nuestro vocabulario se vuelve más extenso, sin embargo no somos del todo capaces de entablar una conversación entera acerca de un tema específico. En la música, cuando tenemos más control del instrumento, somos capaces de decir varias palabras, sin embargo no tenemos la fluidez de desarrollar un dialogo. En el léxico, esto se desarrolla gracias a que en todo momento estamos practicando el lenguaje; todo el tiempo estamos escuchando a alguien hablar y aprendiendo nuevas frases. En este punto preciso es donde el lenguaje del habla y el musical se separan a distancias kilométricas.

Generar un diálogo de profundidad y de contenido expresivo, depende completamente de la imitación y la interacción social que te permite tanto aprender como practicar. Ya lo dijo Víctor Wooten en su documental “Music as a lenguage”: Todos somos profesionales del lenguaje del habla. Podemos en cualquier momento improvisar un diálogo natural y fluidamente. Pero esto es producto de la saturación de información que tenemos desde nuestro alumbramiento; la relación estrecha y constante de escuchar e imitar todo el tiempo, sin dudas ni vergüenzas; y más importante a mi parecer, practicar con los profesionales del lenguaje, es decir, los niños no sólo hablan con niños, si fuera así, quizás a los 30 años comenzaríamos a expresar nuestros pensamientos.

De igual forma en la música, la improvisación es producto de absorber lenguaje por medio de la imitación y la interacción; aprender a expresarnos según el contexto mientras desarrollamos nuestra propia voz. Es practicar ese lenguaje constantemente, tener la interacción con profesionales que nos permita crear una referencia.

Si ponemos en esta perspectiva a la música, podremos entender que improvisar es todo el proceso que permitirá crear un contenido ESPONTANEO. Nos permite entender que no todos los discursos pueden entenderse sin un conocimiento previo; y si no se entiende el lenguaje usado, no significa que se reproducen palabras aleatoriamente.

JUAN JOSÉ MEJÍA / Índigo / San Juan, Puerto Rico / Enero 31 de 2019.

LA BRECHA
LA BRECHA - Información Puntual

POPULARES

article .entry-content p, article .entry-content ul li { text-align: justify; }

Descubre más desde LA BRECHA

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo