
Convencido estoy que la belleza es subjetividad plena, esa noción abstracta ligada a diversos factores externos analizados a través de la historia, sociología y psicología social, no son otra cosa que estándares derivados de una inducción colectiva llevada a cabo mediante bombardeos publicitarios que van normando un gusto por determinadas características y patrones, la moda, las revistas de moda, los programas de televisión, las telenovelas, los comerciales, series y por supuesto el cine, están inundados de clichés y estereotipos que van contagiando poco a poco sectores de la población hasta lograr un gusto generalizado por tendencias, que pueden ser musicales, visuales, de moda y hasta comportamientos sociales, la velocidad con que viaja la información y lo cambiante que se vuelve, hace difícil distinguir que es moda y que no, que es buen gusto o no, que es bello y que no, los tenis que pudieran ser un diseño simple y sin chiste en pies de alguna figura pública pueden causar furor y marcar tendencia, lo hemos visto infinidad de veces, en la música cuantas ocasiones no hemos renegado de alguna canción sosa y sin mayor estructura musical que un sampleo elaborado en una computadora donde un tipo desafinado de voz aguardientosa hace garras una inmoral letra, pero a base de constantes repeticiones en la radio, programas especializados de televisión y el antro, de pronto te sorprendes cantando esos crímenes musicales y hasta llegas a pensar que no es tan malo y hasta un encanto tienen (no era para ti Maluma), pero sí, si el reagetón existe es por alguien lo consume.
Obviamente no soy crítico de cine, si vi la película Roma, leí algunas críticas de especialistas y honestamente la película si me gustó, no la tengo en el top de mis películas favoritas, ni es la que mayor impacto me causó, pero creo que es un cine bien logrado con recursos bien invertidos, el formato de cine digital y la distribución a cargo de Netflix le dan un sello peculiar, no es un asunto menor que tenga 10 nominaciones al Oscar, después de venir obteniendo galardones en un buen número de festivales, que lleve la nominación mejor película y mejor película extranjera es un logro monumental, además de mejor actriz, que es donde se desataron algunos temas nada agradables para el colectivo web nacional; la película para mí es una evocación personal al pasado más íntimo por parte de Cuarón, una autobiografía pues, elaborada y bordada con detalles muy finos dignos de un cineasta de su categoría, al ser su obra más personal se nota nostalgia y tal vez afán de reivindicarse, pero trata de no dejarse llevar y al final deja a Cleo la sirvienta quien ostenta el papel principal en el trato y retrato de la vida de quienes prestan ese servicio en muchísimas casas de clase media, es decir Yalitza (Cleo) no resulta reivindicada en ningún momento, es retratada tal y como el recuerda a Liboria, que es la personalidad de carne y hueso a quien le rinde este homenaje.
Alfonso Cuarón es sin duda un referente e inspiración para muchos o debería de serlo, creo que si lo es, que una película nada ostentosa logre mover tantas fibras y enganchar a cinéfilos de todo el mundo es en verdad motivo de orgullo, el gran acierto de este genio cinematográfico fue retratar procurando respetar al máximo posible todo ese recuerdo que llevaba, lo cual incluía supongo al momento del casting encontrar a su personaje principal en la maestra de preescolar, sin estudios de actuación, quien por cierto no hablaba mixteco, Yalitza Aparicio, hoy convertida en un fenómeno mediático colosal, en verdad se agradece a Cuarón y a quien haya llevado el casting el no caer en la tentación de contratar una actriz con rasgos más bien mestizos tirando a extranjero con indumentarias folclóricas, peinados y maquillajes forzados que ofenden a quien representan y ellos mismos porque parecen una burda caricatura.
No sé si después de esto Yalitza realmente piense dedicarse a la actuación y no a la docencia como actividad profesional, si lo pretende hacer, si soy de la idea que estudie, no sé cuál será el destino de Roma en los Oscares, tengo la necia idea que Hollywood es más política interna y exterior que una fábrica de sueños, así que no confío mucho en su noble criterio, por lo tanto el resultado es lo de menos, me llamó poderosamente la atención la sobrerreacción de las redes en torno a Yalitza desde la mofa simple hasta la muy ofensiva, hasta la defensa exacerbada que de pronto me parece más pose que las mismas portadas en revista de la incipiente actriz, es decir, por un lado quienes se ofenden por que lleva vestidos de diseñador y su genotipo rompe con el paradigma que le ha sido inculcado desde hace muchos años o bien, quienes aseguran que la belleza de Yalitza rebasa la simetría y rasgos estéticos de la mismísima Afrodita de Milo, válgame con este País tan extraño, la población de regordetes chaparros como el que esto escribe rebasa en mucho la cantidad de mexicanos con rasgos caucásicos, aun así al parecer nos da por sentirnos adonis y en posibilidad de ofender, las cualidades histriónicas de Yalitza o su belleza quedaran para el gusto personal y cada quien es su fuero interno decidirá si le gusta o no, no se tiene que ser tan hipócrita para ser socialmente correcto o webcialmente correcto mejor dicho, hay miles de Yalitzas que desempeñan el cargo del servicio al hogar y sufren de discriminación y maltrato, al nivel de una esclavitud del siglo XXI, no estoy seguro que este garbanzo de libra vuelva a aparecer y disrumpir de la forma en que lo hizo, pero por si sucede o no, dejemos las estupideces de sentirnos hermosos o la hipocresía de la compasión burlona y mejor desatoremos el ascensor de clases sociales y demos mayores oportunidades a ese sector de la población de origen indígena que difícilmente durante tantos siglos ha logrado un cambio real en su entorno, siguen siendo la clase de mayores agobios.
HUITZI ORTEGA PÉREZ / Tepantlahtoani / San Luis Potosí, S.L.P. / Enero 29 de 2019.

