
Hace algunos días mientras tomaba clase de Microeconomía en la Universidad, el profesor estaba explicando y detallando los factores de producción que deben coexistir para sacar a la luz un insumo, producto o servicio al mercado, los cuales son: La tierra, El capital social, El capital financiero y El capital humano. Éste último se refiere a la mano de obra, es decir toda aquella fuerza humana que se utiliza para producir o prestar un servicio. A partir de este punto todo parecía tener sentido, puesto que incluso con la existencia de máquinas y tecnologías en la industria productora hubo quienes debieron haberlas fabricado, programado o hay quienes deben manejarlas correctamente y aquí entran de nuevo la fuerza humana.
De pronto, todos en la clase tuvimos una espontánea revelación, algo que muchas veces habíamos imaginado pero que en muy pocas nos habíamos planteado tan realista. El profesor nos hizo la siguiente pregunta: – ¿cuánto deseas ganar una vez que trabajes? A lo que muchos respondimos cantidades altísimas pero que en promedio se aproximaban a los $60 mil pesos mensuales; después de esto el profesor nos felicitó por tener tan altas nuestras expectativas de ingreso y porvenir, sin embargo, nos mencionó: “-Bien, si quieren ganar $60 mil pesos al mes, primero deben hacerle ganar ustedes más de esos 60 mil a su empresa o empleador, así que piénsele bien como lo harán” Dicho comentario nos dejó atónitos y realmente pensativos pues es aterradoramente cierto, no podemos ganar algo que no producimos aún así dependamos de miles de trabajadores como nosotros si nosotros no le damos a nuestro empleador o a nuestra propia empresa más de lo que queremos ganar ¿de dónde suponemos que nos van a remunerar?
Después de esto en la mente de todos los oyentes de la clase estaba el ingeniárnosla y meditar la estrategia que podemos utilizar o la innovación que le podemos brindar a nuestro futuro empleador o a nuestra empresa con el fin de que nos paguen como deseamos. Regularmente creemos que debemos recibir un ingreso alto por el simple hecho de laborar o tener un lugar muy rentable, cuando lamentablemente en la mayoría de los casos ni siquiera realizamos de forma correcta nuestro trabajo. Una secretaria o secretario puede ganar mucho más si agiliza la búsqueda de documentos por medio de la digitalización, por ejemplo, un intendente o personal de aseo puede recibir un aumento en su sueldo si descubre la forma de ahorrar en productos de limpieza, un encargado de almacén puede doblar su sueldo si le enseña a la Planta entera a realizar los inventarios de forma digital en vez del uso de documentos en papel físico (el caso de mi papá).
En el caso de los emprendedores, sus ingresos pueden llegar hasta donde ellos lo deseen si diariamente están buscando e ingresando a nuevos mercados, incluso en aquellos donde nunca se imaginaron entrar por aversión al riesgo.
Normalmente creemos que el mundo laboral nos debe todo aquello que queramos ganar por el simple hecho de tener una supuesta “preparación educativa”, una actitud de ganas y/o estar en un buen puesto. Sin embargo, el ganar bien va más allá de que tanto sepamos puesto que nunca podremos ganar más de lo que no producimos y algunas veces incluso sin notarlo les provocamos perdidas.
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Hasta la próxima.

