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Esto es lo que hay

La Salsa, a diferencia de lo que muchos creen, es un género musical creado en Nueva York. Una mezcla de los ritmos caribeños y africanos con tendencias jazzísticas, dieron como resultado el sincretismo que ahora conocemos como Salsa.

Cuando se aprende a gozar con este género, me resulta difícil hallar la forma de pasar un mal rato. Y no hablo de la banalidad que resultaría disfrutar solo un ritmo “guapachoso”. Me refiero al momento de escuchar con mesura cada elemento que compone la Salsa “golda” (no las pretensiones “poperas” fallidas de Jerry Rivera).

Una de mis canciones favoritas del repertorio Salsero, “Juanito Alimaña”, del disco “Vigilante” (1983) de Willie Colón y Hector Lavoe, me parece un buen ejemplo que unifica el valor intelectual, sin dejar atrás el sabor.

Muy al estilo de Willie Colón, el tema comienza con dos trombones acompañados del bajo para dar entrada próxima a toda la orquesta (conga, timbal, bongó, percusión menor y piano). Una introducción relativamente larga pero muy dinámica. La canción habla de un tipo mafioso (Juanito Alimaña) al que todos temen; inmune a la autoridad por causa de vínculos familiares con la policía; hace y deshace libremente.

Una característica de la Salsa de esa época es la función social que por medio de la música expresaban los problemas cotidianos que hasta hoy son vigentes.

En el desenlace de la letra, la voz es acompañada por melodías entre piano, bajo y trombones. La armonía se desarrolla a la par de la historia, ornamentada por múltiples cortes y acentuaciones de la percusión. Llega el coro “En su mundo, mujeres, fumada, y caña. Atracando, vive Juanito Alimaña”.

Antes de continuar, quiero hacer énfasis en la siguiente parte. Y es que es lo que me llena de regocijo.

La Salsa tiene una forma especifica, mas no rigurosa de escribirse. Después de la letra, el coro se intercala con el llamado “Soneo” o “Pregón” que es la sección donde el cantante improvisa versos y melodías. La regla NO escrita dice que la campana de mano entra hasta el comienzo del soneo.

Ese es EL MOMENTO. Es como si la música se suspendiera en una fracción de segundos y ¡¡¡BUM!!! El clímax de la salsa. El campanero enciende a músicos y espectadores.

Esa es una de las razones por las que amo tanto la Salsa. Soy consiente que resulta difícil transmitir esa sensación, solo puedo recomendar que lo vivan, que pongan atención en ese santiamén.

Retomando el tema, por si no bastara con la campana, el magnífico Sal Cuevas con una más de sus innovaciones en el bajo, comienza el Pregón con un virtuoso pasaje de “Slap” (Técnica que provoca el sonido golpeando las cuerdas) que magnifica todo el clímax.

Otro de mi héroes que tuve el grandísimo placer de conocer y convivir con él, es Bobby Valentín. Un genio de la Orquestación. Hace sonar su sección de alientos (saxofón barítono y alto, trombón y dos trompetas) como si fuera un “Big Band” completo.

Nunca terminaría si me fuera detalle a detalle. Son muchísimos los artistas que hacen de este genero, algo tan profundo y complejo.

Mi decisión de estudiar en Puerto Rico fue precisamente por la bendita Salsa. Es un sueño que aún vivo.

La primer semana que llegué, a dos cuadras de donde vivía, se presentó la orquesta “Batacumbele”, una orquesta que retomaba su aparición artística bajo la dirección del maestro Luis Marín. Maestro que en aquel entonces laboraba en el Conservatorio de Música de Puerto Rico, al cual le guardo mucho cariño y respeto. Terminando el concierto me hicieron el grandísimo favor de presentarme a una de las personas que más admiro y que actualmente tengo el honor de llamar amigo, el maestro Pedro Pérez, quien ese mismo día se ofreció a llevarme a mi apartamento sin ni siquiera conocerme.

“Esto que estás por vivir, es un sueño”, me dijo Pedro. Nada más acertado. Así comenzaba mi sueño salsero.

He tenido la oportunidad de escuchar a Willie Colón, Gilberto SantaRosa, Marc Anthony, Tito Nieves, El Gran Combo de Puerto Rico, La Sonora Ponceña, Bobby Valentín, Oscar d’Leon, La India, Luis Enrique, Willie Rosario, Lalo Rodriguez, Tito Rojas, Luisito Carrión, José Alberto el Canario, Andy Montañez, Roberto Roena, Charlie Aponte, Eddie Palmieri, Tony Vega, Los Van Van, Moncho Rivera, Entre muchos otros que no terminaría.

Pero sobre todo he tenido la dicha de vivir esta experiencia. Vivir la salsa en donde es tradición. De convivir con grandes músicos y sobre todo excelentes personas que son leyendas de la salsa. Beber “medalla” (Cerveza boricua), bailar en medio de la nada, sudar hasta la agonía, quedarse parado en un rinconcito esperando que pasen las lluvias boricuas (tan extrañas), estar inmóvil escuchando el afinque impresionante de Willie Rosario, de la Sonora Ponceña, Impactarse por la energía del Gran Combo. La experiencia del día nacional de la Salsa, las fiestas patronales de cada pueblo puertoriqueño.

Como dicen aquí en Puerto Rico, soy “cocolo”, soy salsero y aunque no lo llevo en la sangre, lo llevo tatuado en mi corazón.

JUAN JOSÉ MEJÍA / Índigo / San Juan, Puerto Rico / Noviembre 15 de 2018.

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