Las publicaciones en redes sociales pueden hablar de un sinfín de cosas. Entre todas estas publicaciones de memes, textos, videos y demás, hay muchas que tratan sobre feminismo, mujeres y machismo.
Los matices son muy amplios.
Existen memes buscando promover causas como el aborto legal en Argentina y otras cuentas completas dedicadas a “desmontar la lógica feminazi”.
Como humanos que somos, al empaparnos de todas estas publicaciones formamos opiniones y posturas. Una gran diferencia está en la base en la que sentamos nuestras opiniones.
Al igual que en la parábola de los dos constructores, los que opinan con base en información débil se asemejan a los que construyen en tierra blanda, y los que opinan a partir de información fuerte se asemejan a los que construyen sobre tierra firme.
Hace poco decidí hacer uso de esta sabiduría. Tomé la decisión de empezar a estudiar de manera más seria el feminismo.
Las publicaciones en redes sociales pueden servir para mostrarte algunas nociones sobre muchos temas. Sin embargo, el verdadero conocimiento requiere de investigar más allá.
Con ayuda de las letras de Laura Saldivia, Loreto Rebolledo, Sonia Montecino y la guía de Daniela Olvera (@danielaolro en twitter), empecé una nueva aventura intelectual.
Los resultados me han hecho reflexionar muchísimo.
Primero:
La “información” que llega a redes sociales es casi inexistente. Están los estudiosos serios que tratan de combatir la desinformación, pero las redes sociales no son una plataforma adecuada para hacerlo. Por eso se ven limitados.
Nos guste o no, pero si queremos aprender tenemos que irnos a los libros. Puede uno no hacerlo, claro. Pero lo primero a lo que uno tiene que renunciar cuando opina sin estudiar es a la esperanza de tener una opinión fuerte. Incluso si aciertas de alguna manera, no saber explicar las razones vuelve débil tu postura.
Casos como el de Ángela Ponce y todas las personas opinando sobre su sexualidad. Que si es mujer o no y si está “bien” que lo sea o no. Si todo lo que tienes que decir es que “está mal porque nacemos de un modo”, no te sientas ofendido cuando alguien ponga tu opinión en la basura, ahí donde merece estar.
Porque las opiniones no están hechas para ser respetadas, las personas sí. Las ideas son para ser confrontadas.
Si quieres entonces tener una opinión y un entendimiento más fuertes en el caso de Ángela Ponce, puedes leerte el texto de la doctora Saldivia: Reexaminando la Construcción Binaria de la Sexualidad. Puedes leer otra cosa si quieres, pero lee a autores de verdad.
La segunda cosa que me ha hecho reflexionar mi aún corta aventura intelectual es lo mucho que hay que saber del tema y lo que implica. No abundaré en detalles, pero los aportes del feminismo, ya ni siquiera políticos o jurídicos, solo los intelectuales, son enormes.
Creo que quien sea que se estime inteligente debería de aventurarse aunque sea un poco en estos textos.
Por último, estudiar feminismo de las mujeres que lo han construido y lo siguen construyendo es una experiencia muy reveladora. Existimos muchos varones decididos a hablar sobre estas cosas sin darnos cuenta de que tenemos que escuchar primero a las mujeres.
No es un mero capricho, la razón es que es simplemente absurdo inmiscuirte en un tema sin escuchar a las víctimas.
Es como querer crear una política pública para personas con discapacidad tratando de pensar qué es lo que necesitan en lugar de preguntarles.
Además, callar y escuchar es algo que muchas mujeres en la historia se vieron forzadas a hacer. Si eres varón como yo, te invito a que aprendamos a callar y escuchar a las mujeres. Quizás no regresará los siglos de opresión, pero tal vez al menos las haga sentir bienvenida su voz.
Contacto vía twitter: @rubengerardon

