
Hace un par de días me reencontré con mi pasado, claramente me senté a su lado y lo estuve observando; no me asustó, pero sí logró inquietar mis emociones.
Hace muchos años estaba destrozada, juntar todos mis pedazos fue duro para mí y para las personas cercanas a mí.
Siempre me he hecho muchas preguntas, desde que era una niña, me preguntaba cosas extrañas para mi edad y para ser sincera no tenía la confianza de hacerle las preguntas a ningún adulto; así que crecí con miles de dudas dentro de mi cabecita y emociones no sanadas, por así llamarlo.
Mi caminar ha sido largo, doloroso en ocasiones pero también sumamente satisfactorio en los últimos años, esto, a pesar, de la pérdida de mis padres, ausencia y dolor con el que intento día a día aprender a vivir, así que hoy por hoy puedo decir que ha valido la pena.
Ayer platicaba con mi hijo más pequeño (casi 23 años, ya sé, un adulto, pero para mí, mi bebé), caí en cuenta, lo diferente que podemos ser y sentir los seres humanos, me preguntaba dudas que tiene sobre la vida, la muerte, la existencia en si… Debo confesar que me vi en él, con tantas y tantas preguntas; la diferencia es que él intenta buscar respuestas, y yo, todo lo almacené por años y es con él, (ya casi por llegar al 5º piso) con quien platico de tantas y tantas cosas.
Mi otro muchacho (por cumplir 25 años a fines de mes) es diferente, no se hace tantas preguntas extrañas y pareciera que la vida no se le complica tanto como a mi cayito y a mí, aunque sé que también tiene sus demonios. Disfruto enormemente ver como me platica del amor que siente por su futura esposa.
Desde la partida de mi viejecita se volcaron sobre mí, realidades que veía muy lejanas, etapas de la vida que aún con 48 años de edad (antes de morir mi madre) no pensaba; ella era la cabeza, era la fortaleza, si me equivocaba ella me disculpaba, si mis hijos y yo necesitábamos un abrazo, un regaño, un consejo, una bendición al salir de casa… ella estaba. No pretendo convertirme en ella, pero si trato por todos los medios de hacer lo que a ella la hubiera hecho sentir orgullosa de mí. La extraño terriblemente, pero la vida continúa, la llegada de más sobrinos nietos, bodas que se acercan, incluyendo la de mi hijo, amigos que mueren, rupturas familiares, enfermedades, trabajos, la vida sigue y agradezco infinitamente que así sea.
Yo me pregunto. (volviendo a las pláticas que sostengo regularmente con mi hijo menor), ¿ésta es la vida? si, ésta es la vida, vívela carajo, toma decisiones, trata de no lastimar, se honesta, no critiques, no juzgues, ayuda a tu prójimo, cuida tu cuerpo, trabaja, protege a los animales.
Hoy siento esa necesidad de dejar de cargar culpas, por pequeñas que éstas sean.
Hace muchos años alguien me dijo…. Si te quieres sentir bien emocionalmente, sólo deja de hacer lo que creas que te pone mal emocionalmente.
Y bueno… creo que nunca es tarde para intentar caminar por la derecha, para hacer justo lo que escribo en párrafos anteriores… vivir lo mejor posible; yo no sé si exista la reencarnación, si exista el paraíso, si vaya o no a tener otra oportunidad de aprendizaje, si seré energía, ángel, o que vaya a pasar cuando mi cuerpo terrenal termine, lo que sí se ahora, es que no quiero perder la oportunidad de mi hoy.
LORENA PURATA / Expresiones / San Luis Potosí, S.L.P. / Octubre 23 de 2018.

