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Transformación Nacional, la guerra que viene

Soldados caídos, estructuras vueltas añicos, sueños rotos, muchos muertos que aún no se dan cuenta que lo están porque siguen aquí, hay batallones enteros que cambiaron de bando o que sorpresivamente se descubren como agentes en cubierto, todo mientras se consiga permanecer del lado correcto de la historia.

No hay duda que la victoria del Movimiento de Regeneración Nacional fortalece el sistema político y electoral mexicano y sus instituciones, pero ¿Al caldo de cultivo que se ha vuelto la discusión pública? ¿A la “sociedad”? Un país joven que ha crecido a pasos acelerados, aunque no tanto como podría, con una legislación tremenda, con un estado enorme como su territorio es ¿gobernable? No me parece que el resultado electoral polarice a partes de la población, por el contrario, un triunfo de mayorías nunca antes visto, con reconocimiento temprano de los adversarios y sin problemas judiciales, ha generado una cohesión que incluso los más escépticos conceden la duda, el Presidente no tendrá problemas para gobernar, por lo menos en un principio.

La Transformación del País llega tarde, México como es históricamente costumbre se atrasa por sus combates internos, es tiempo de gobernar, pero la duda más grande es ¿Para quién se gobierna?

La promesa del Presidente: “para el pueblo” “primero los pobres”, no dudo de su palabra, ni se cuestiona el liderazgo legítimo que representa el nuevo Presidente, al tiempo, pero hoy gobernar para el pueblo no solamente pasará por fortalecer y aumentar los programas sociales, bajarse los salarios, ok, eso es inaplazable y la forma es fondo, pelear contra la corrupción administrativa es urgentísimo pero tampoco es suficiente, lo que hasta ahora se ha planteado es lo estrictamente necesario pero ¿Qué viene?

La elección histórica, los millones que nos cuestan las elecciones, tantas heridas, tanta sangre y tantas muertes y desaparecidas se verán reflejadas en las determinaciones político/ideológicas del presidente y Partido. Hoy Andrés Manuel y todas quienes construyeron la nueva realidad política, tienen en sus manos el escenario político más complejo, diverso y adverso que algún gobierno ha enfrentado alguna vez ¿Por qué? Un botón.

Transhumanismo, la escasez de agua, edición genética a voluntad, inteligencia artificial, reproducción y muerte asistida, arrendamiento de vientres, “uberización de la economía” (economía colaborativa), rediseño de fideicomisos, nuevos modelos de fondos de ahorro, robotización de la industria y su consecuente tasa impositiva, desempleo, renta básica universal, contaminación, energías limpias, diseño industrial de tejidos orgánicos, despenalización del consumo de drogas, big data (con todo lo que conlleva), blindaje electoral frente a amenazas como Cambridge Analítica, Transporte público (nacionalización/privatización tecnológica) cuando el sistema de concesiones ya no da más, la distribución del presupuesto entre las entidades federativas, mas todos los avances de la neurociencia y sus implicaciones políticas, solo por mencionar algunos temas neurálgicos para el porvenir del debate político, donde como siempre, nunca hay certezas.

Parecería ridículo pensar en estos temas cuando nuestra gente muere de hambre, pero todos los anteriores son hoy una realidad, temas que van a influir directamente en la definición civilizatoria de esta nueva época y en las nuevas formas de organización social, tienen que ser regulados, que cambiarán radicalmente la forma en que hoy concebimos la vida y la muerte, la realidad y la ficción del futuro, temas que necesariamente habrán pelear en la arena pública más tarde que temprano y será la posición ideológico-política (al parecer desdibujada) del Gobierno del Cambio quien tendrá en sus determinaciones políticas, en sus votos, en sus iniciativas en su regulación con mayoría en las cámaras, el Poder para definir la realidad, a fin el arte de la política.

No solo es responsabilidad gubernamental, el estado se constituye también desde la población y necesitamos urgentemente comenzar a discutir y pensar estos temas y más, con madurez y con altura, los congresos locales serán pieza clave para esto, comenzarán los desnudos y seguro nos llevaremos muchas desilusiones.

La batalla librada nos deja como aturdidos por tantos cañones y disparos, pero tras la tensa calma, la guerra apenas comienza y hay que estar listos para librarla, la crisis que vivimos como civilización, donde ya nada tiene sentido y nada resulta ser como nos contaron será turbulenta pero también una oportunidad de construir un mundo mejor…o peor.

Habrá que estar a la altura y como dijo hace poco Antonio Gramsci “Instrúyanse, porque necesitaremos de toda nuestra inteligencia, agítense, porque necesitaremos de todo nuestro entusiasmo, organícense, porque tendremos necesidad de toda nuestra fuerza.”

El tiempo de la utopía es el presente.
-Humberto Beck.-

Carlos Arreola Mallol.
Twitter: @Arre_ola

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