No queremos ser aves de mal agüero ni mucho menos, pero como se dice por allí “más vale prevenir que lamentar”, y lo decimos en razón de que al menos en la ciudad capital de San Luis Potosí cada vez es más notoria la anarquía social, pero solapada de forma irresponsable por las autoridades estatal y municipal y hasta la federal, todo mundo hace lo que le viene en gana y nadie pone un hasta aquí, y los ciudadanos de a pie, los que se dedican a trabajar y pagar sus impuestos son los afectados y cada vez existe más coraje e impotencia en los Potosinos porque ante la apatía, burocracia, negligencia y hasta abuso de autoridad, se puede tapar una calle, tumbar una barda, hacer una fiesta en la vía pública, estacionarse donde se le antoje, prender una torreta de patrulla o ambulancia para abrirse paso y llegar pronto a comer, ser extorsionado, asaltado o golpeado y ahora por si fuera poco hasta asaltos en pleno centro de la ciudad, “que nos pasa”, decía un personaje del actor Héctor Suarez.
Pero y el 911, el 066, las corporaciones policiacas estatal y municipal, pues bien gracias, los dos primeros queda claro que sirven para dos cosas, “para nada y para nada”, primero se tardan las horas en contestar si se tiene suerte, piden datos como si estuvieran en la Secretaria de Finanzas o la Oficialía Mayor de Gobierno, pura burocracia, le prometen que van para el lugar de la denuncia y fíjese que nunca llegan, su excusa que valoran lo más urgente y si su llamada no es considerada grave pues allí se queda en el sueño de los justos.
De la policía ya ni se diga siempre llegan tarde, el argumento de los titulares de las Secretarias de Seguridad Pública Estatal y Municipal, es que no cuentan con el número de policías necesarios para atender todas las denuncias y hasta se llega al descaro por parte de comandantes y otros jefes operativos de manifestar que en el caso de enfrentamientos de pandillas mejor se esperan al final, “al recuento de los daños”, ya que cuando aparecen a tiempo son atacados hasta por las madres de los pandilleros o agredidos por estos.
Un ejemplo de la anarquía social que padecemos los potosinos de la Capital, se lo relato a continuación una familia cuyos datos nos piden se reserven por temor a represalias, que viven por un populoso barrio del poniente de la ciudad, salieron a comprar su mandado, en el trayecto se les puso mal de salud una hermana y decidieron regresar a casa, las persona enferma no se puede mover con facilidad padece diabetes y Fibromalgia, cuál fue su sorpresa que sus vecinos tenían tapada la calle y como consecuencia el acceso a la entrada de su domicilio con dos camionetas y ninguno de los propietarios de estas unidades las quería mover no obstante que se les pidió de manera respetuosa, educada y cordial, así como darles una explicación de la necesidad de despejar la vialidad y por si fuera poco la familia de uno de los propietarios de un vehículo “ muy numerosa por cierto”, se encontraba también en plena fiesta en la calle y de igual manera se negaron a moverse y a un lado unas motocicletas con la misma situación estacionadas y sus dueños retadores a no moverlas.
Ante esta situación los familiares de la persona que se encontraba mal de salud, en su desesperación buscaron el apoyo de las autoridades, llamarón a Seguridad Pública Estatal y Municipal y aseguran nunca les contestaron, lo hicieron al 911 y les prometieron inmediato apoyo, luego de esperar más de media hora sin que llegara la ayuda prometida volvieron a llamar y sopas la respuesta fue que su denuncia no era considerada grave y que por lo tanto se daba prioridad a otros casos en ese momento, “ o sea no hay mano”, imagínese usted la impotencia de un ciudadano cuando acude por ayuda oficial a un apoyo de la autoridad y se le niega, y este es solo un caso a lo mejor si menor, pero da a entender la grave anarquía esta si mayor solapada por la Autoridad.
Ante esta anarquía social que se puede esperar enfrentamientos violentos entre vecinos, linchamientos, la justicía por propia mano, porque se pueden dar estos actos, la respuesta es sencilla el Potosino de bien se encuentra indefenso ante la prepotencia, el abuso y todo lo que se relacione con delitos y atropellos, a como se encuentran las cosas como se dice ahora estamos en San Luis Potosí y cada quien puede hacer lo que quiera, cuál será la solución más adecuada esperar la justicía del hombre o la divina.

