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Ya son 48 años

Siempre he escuchado decir a la mayoría de los adultos expresiones como… Cuando era niña, mi única responsabilidad era tender mi cama, o… mi única preocupación era mantener buenas notas y hacer mi tarea, hacer uno que otro mandado de mamá, ir por las tortillas, por el refresco. Problemas a esa edad, de depresión, ansiedad, trastornos alimenticios, difícilmente podrían tenerse, pudiera decir que todo era jugar, tener la goma o el lápiz de “HELLO KITY”, juntarte con las niñas más populares del salón o ser parte de ellas; en fin.

Quisiera decir que mi niñez fue literalmente así, pero no, lo anterior, si se vivió, pero debo confesar que padecía de una extraña sensación de vacío, una necesidad terrible a buscar estar sola, no me gustaba la multitud, ni los saludos, pero a la vez le tenía miedo a la soledad… Sí, ya sé, estarás pensando…Qué le pasa a esta tipa.

Continúo…De niña creía en Santa Claus, en el ratón de los dientes, en la cubeta de dinero al final del arcoíris, solía ver imágenes en las nubes, creía que nada ni nadie separaría a mi familia, que mamá y papá serían eternos. Luego crecí y me di cuenta que no serían eternos, mi viejo murió, se tomaron decisiones, entre ellas unas muy malas decisiones; elecciones que tarde o temprano implicarían seguir un camino distinto al de mis padres, hermanos, incluso de las amistades que creí para toda la vida. (Confieso, algunas aún existen). A veces los intereses personales son los que nos han terminado separando, otras veces con las amistades han sido los malos entendidos.

He aprendido que nada es eterno, que cualquier lazo, ya sea de amor, de amistad, familiar, un lazo verdadero, jamás terminará siendo afectado ni por las decisiones personales ni por el paso del tiempo.

Hoy parece que pegan los años, la nostalgia me alcanza, se ha adquirido experiencia, cierta madurez, pero también me doy cuenta que abandoné muchos sueños, que cometí muchos errores, que lastimé a mucha gente y que por otro lado también me quedé con muchos te quiero en la garganta, con infinidad de perdóname en el alma, ya no se puede regresar el tiempo, ya no se pueden regresar los años.

¿Absurda? ¿Ridícula? Quizás.

Estoy agradecida, de verdad lo estoy, sé que hay personas que no tienen más, la oportunidad de cumplir años, pero justo hoy reconozco que tengo días sintiendo a aquel gigante que se sienta en mi pecho, que me dificulta la respiración, que me descontrola los lagrimales, que me provoca un malestar general; conforme sigo escribiendo me doy cuenta que no es que se acerque el dichoso cumpleaños, no es que me esté haciendo vieja, la realidad es que siempre me ha costado lidiar con mis emociones, el no saber equilibrarlas me ha traído infinidad de situaciones desagradables, así fue a los 5 años, a los 11, a los 25 a los 40…sigue sucediendo a casi nada de cumplir 48, es algo con lo que ya debería estar familiarizada.

Acepto, han existido cambios, se han arreglado situaciones, he aprendido a decir lo que siento, lo que pienso (aunque sea escribiendo), pero hoy, justo hoy me rebasan las emociones, las responsabilidades, los hubiera, las distancias, las ausencias…En fin, no me queda hoy más que decir…Soy Lorena reportándome como una persona altamente sensible, como una loca funcional hasta el día de hoy, reportándome como una mujer deseosa de encontrar un equilibrio en este mundo de emociones.

TE ABRAZO.

LORENA PURATA / Expresiones / San Luis Potosí, S.L.P. / Julio 11 de 2017.

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