
A veces me es difícil expresar lo que siento por medio de las letras, intento ser lo más coherente y sincera posible para conmigo misma.
Desde hace días me invade una emoción que no logro etiquetar, no sé si es de tristeza, de enojo, de impotencia. Eventos que suceden me hacen recordar mi sentir de hace aproximadamente 15 años, en donde me encontraba sumida en una depresión espantosa, no lograba ver un destello de luz por ningún lado, todo era obscuridad, tristeza, desgano, apatía, lágrimas; no entendía porque me pasaban ciertas cosas a mí, hacerme responsable de mi vida era lo más complicado que podían pedirme, de hecho, culpaba a todo y a todos de mi padecer.
Pasé por infinidad de psicólogos, psiquiatras, el diagnóstico era una depresión crónica, que me llevó a no tener ganas de vivir, definitivamente creía que lo mejor era quitarme la vida.
Probablemente tendré grandes críticas por mi escrito, cosa que no me preocupa, lo que en verdad me preocupa es el poco interés que tenemos hacia los demás, al sentir ajeno, el egoísmo es lo que sobresale, nuestros problemas son los únicos, las necesidades solo son nuestras, juzgar a los demás, ver la paja en el ojo ajeno es más fácil que voltearnos a ver a nosotros mismos.
Hoy me encuentro del otro lado, pero pensar que en algún momento de mi vida me quise quitar la vida, me da escalofrío, en verdad es triste y muy lamentable que alguien decida voluntariamente quitarse la vida, más sin embargo, por experiencia personal, puedo decirte que en una situación así, no estás en ti, te invade un miedo terrible a vivir, no encuentras ningún motivo para seguir adelante (aunque los tengas todos), crees tristemente, que los seres que más amas en la vida, estarán mejor si tu no existieras; lo peor es pensar que la única salida es terminar con tu vida.
Me parece absurdo, incomprensible la actitud de personas que condenan el suicidio, como si fueran parte de una especie de Tribunal Divino, Supremo, infalible; que en lugar de juzgar deberían ocuparse por levantarse agradecidos, por despertar y decir A QUIEN VOY A AYUDAR HOY, en lugar de pensar A QUIEN VOY A JODER, personas que en lugar de mentar madres en un tráfico infernal, decidan ceder el paso, personas que se ocupen de los problemas de los demás, para así darse cuenta que los supuestos problemas personales no son nada al lado de las historias de otras personas, lo digo con conocimiento de causa, de seres que quiero con el alma y están pasando por terribles enfermedades. Sin dejar de mencionar adicciones, desamor, incomprensión, egoísmo, divorcios, hambruna, abusos infantiles, feminicidios… y la lista pudiera seguir.
En lo personal trabajo todos los días con mi condición, no ha sido fácil pero definitivamente es lo mejor que he podido hacer en la vida…cuidar de mí, aceptarme, reconciliarme con mi pasado, perdonar, perdonarme, deshacerme del egoísmo y entender que cada Ser Humano tiene su historia; cada día me propongo no juzgar a nadie, mucho menos a mí, la empatía es algo que trato de trabajar día a día.
La vida que transito ahora es totalmente diferente porque así lo decidí, así lo supliqué a un Ser Superior, me hice responsable de mis actos, dejé de juzgar el actuar de los demás, te repito, perdoné y me liberé.
¿Qué, en qué creo? Más que creer en algún tipo de religión, creo en un Ser Superior a mí, que me da la libertad de elección, que me tiene en este plano para aprender a ser un mejor ser humano, consciente estoy que no seré eterna, quiero vivir plenamente cada día y hacer que cada instante valga la pena, y dejar una huella amorosa en las personas.
Quedarse con las cosas, sólo genera resentimientos y no te permite vivir plenamente, lo tengo perfectamente comprobado, quizás ese sea el motivo por el que escribo.
Por eso te sugiero que te perdones, perdones a los demás y disfrutemos de la vida mientras la tengamos.
TE ABRAZO.
LORENA PURATA / Expresiones / San Luis Potosí, S.L.P. / Abril 28 de 2017.
RELACIONADOS
A Veces…

