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Ni reina, ni princesa, ni perfecta, simplemente yo

lorena-purata-expresionesCuando era una niña, recuerdo que todo el tiempo me esforzaba por ser alguien, no me era suficiente solo SER, por lo que vivía constantemente tratando de cumplir con las expectativas que los demás esperaban de mí. (así es como me sentía, entre muchos de mis sentimientos).

Al pasar de los años, aprendí y me acostumbré a vivir de ese modo, evidentemente me llevó a muchos desastres en mi vida, y más que desastres a un completo desequilibrio emocional.

HOY, soy una mujer adulta, que día a día trabaja con sus miedos, sus demonios, y debo confesar que cada vez asustan menos.

No quiero ser la reina ni la princesita de nadie, no quiero creer en eso, de niña quería ser todas las princesas de los cuentos, la verdad hoy NOOO, hoy sé, por experiencia propia, que la vida no es así.

Acepto que soy una mujer difícil, extremista, diferente y mal hablada.
Sé que vivo en una sociedad y por lo mismo debo adaptarme y respetar, pero dejar de ser yo…JAMÁS. (mira que me ha costado un gran trabajo encontrarme y aceptarme).

Hoy por la mañana una amiga, (mamá joven) me platicaba que se sentía muy mal porque le había gritado a su hija de 3 años; me hizo recordar esa misma sensación hace 20 años, cuando perdía la paciencia con mis hijos…. No solo por el hecho de ser mamá vas a ser PERFECTA, inmune a esos arranques que le dan a cualquier ser humano. Acepto, aun me dan, mil veces más espaciado, pero me dan.

Difícil tarea esta de SER, hombre o mujer.

Hace un par de años me di cuenta que tratar de agradar a los demás se convertía en una de las peores estupideces de mi vida, guardarme resentimientos iba carcomiendo mi alma, evitar hablar de sexo me convertía en la mujer frustrada No. 1, aprender a decir NO QUIERO (tratándose de cualquier tema) me resultaba la acción más complicada que puedas imaginar. Me enseñaron a que tenías que obedecer a los mayores, a jamás desafiar o cuestionar, por ningún motivo contradecir, me enseñaron que debías callar lo que sentías y más si lastimabas a alguien, me enseñaron que las niñas son las que exclusivamente se encargaban de las labores del hogar, ser una buena mujer era tener una casa limpia, comida a tiempo, ropa en su lugar, niños aseados y educados; hablar de conocer tu cuerpo, pecado mortal según las monjas en donde estudié mi primaria, debías ser recatada, llevar la falda debajo de la rodilla, no traer escotes, no decir malas palabras. Todo lo anterior me costó horrores tratar de cumplir.

Hoy es diferente, felizmente no soy lo que me enseñaron, no soy la mujercita de revista, tengo estrías, celulitis, manchas, grasa acumulada en algunas partes de mi cuerpo, canas, arrugas, cuando como irritantes se me inflama el estómago, lo que provoca que tenga aire, repito cuando tomo refresco, hablo maravillosamente de sexo con personas de toda mi confianza, digo palabrotas, uso faldas cortas, no me asusta la pornografía, ya no le temo a la soledad, ahora la disfruto, soy quizás o más bien considero ser muchas mujeres a la vez, es decir, todos los días intento lidiar con todas las mujeres que llevo dentro, (la sensible, la llorona, la poderosa, la inteligente, la creativa, la escritora, la trabajadora, la sexy, la soñadora, la pesimista, la manipuladora, la macha, la niña, la mamá, la amiga … la lista podría ser interminable, por eso repito que ser yo no es tarea fácil.

Depilarme, esfuerzo maratónico de encontrar la mejor manera de deshacerme de los vellos de mi cuerpo, el rastrillo (que me ocasionó infinidad de peladas en la piel), cera caliente (quemada muchas de las veces, por no encontrar la temperatura exacta, y aparte tolerar el dolor al jalarla), maquinita eléctrica ( dolorosa, aunque es la que actualmente me ayuda a deshacerme de esos tercos que no quieren dejar de salir y peor aún, algunas veces nacen enterrados en mi piel.

Pintarme el cabello, trabajo mensual para evitar que se asome en algunas partes de mi cabeza esa raíz blanca que me recuerda que los años no se van, se quedan conmigo. Bienvenidos sean, muestra de que estoy viva.

Mantener en orden el hogar, me refiero a comida, ropa limpia, planchada, limpieza en general; ardua tarea, cansada y poco notoria. (haciendo mención de que tengo cuatro hijos perrunos).

Aparte de lidiar con las hormonas, el parir a mis hijos , el no poder repetir un vestido como los hombres repiten el atuendo, el tener que soportar el inexplicable orgullo de los padres cuando te vino la regla por primera vez, (lo recuerdo a la perfección, “VIEJOOO, LA NIÑA YA ES SEÑORITA” (gritos de mi viejecita) , los tacones, las dietas, los novios, las amigas, etc… Definitivamente lo más difícil de ser Yo es lograr una armonía en todas las mujeres que me habitan, entenderlas no ha sido tarea fácil.

Pero estar a 3 años de pegarle a la edad de oro y mortificarme por lo que los demás piensan de mí, limitarme de alguna palabrota que me sale desde el fondo de mí alma,, fingir un orgasmo, o hacer o decir algo que no me nace… Ya no, no tengo tiempo de perder el tiempo fingiendo ser alguien que no soy.

Hoy soy una mujer que sigo sorprendiéndome de la enorme capacidad que tengo de caer y volver a levantarme con más fuerza.

DIOS TE BENDICE
TE ABRAZO

LA BRECHA
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