RELACIONADOS

¿Soy padre protector o padre tigre?

adriana-duran-valero-autismoADRIANA DURÁN VALERO / Autismo / San Luis Potosí, S.L.P.
Ante la oleada de violencia, de incertidumbre, de bastante inquietud y sobre todo de la zozobra con la que vivimos, me he puesto a reflexionar sobre donde radica realmente el problema. Y siempre caigo en la cuenta de somos los padres quienes deberíamos ser una guía, una base y sobre todo quienes les deberíamos inculcar valores a nuestros hijos y mostrarles el camino correcto.
Ante la falta de autoridad o de disciplina que no les imponemos y nótese que imponer no supone sobajar, humillar, denigrar sino establecer límites y reglas claras los hijos no tienen ese regulador ni ese control necesario.
Por eso me di a la tarea de investigar sobre este tema y les comparto lo que descubrí; por un lado están los padres sobre protectores, los que por el amor mal entendido coartan las alas de los hijos, los crían inseguros, dependientes, temerosos e indecisos. Y por otro, los “Padres Tigres” que aparecen como una nueva modalidad en estos tiempos.
Hablaremos primero del “Síndrome de la mamá gallina”. Proteger y cuidar de nuestros hijos es nuestro deber como padres, no existe algo que no haríamos por ellos, pero en nuestro afán por darles lo mejor muchas veces no les permitimos que desarrollen las habilidades que les permitirán valerse por sí mismos en un futuro.
Cuidarlos y amarlos no es suficiente, nuestro papel como padres también consiste en permitirles cometer sus propios errores, vivir consecuencias y desarrollar tolerancia a la frustración.
Una cosa es entender la importancia de no sobreproteger a los hijos y otra muy diferente es identificar nuestras conductas de sobreprotección, aquí te comparto algunas formas de identificar si estás o no sobreprotegiendo a tus pequeños:

1. Haces cosas por ellos que ya pueden hacer por sí mismos o que están cercanos a poder realizar por sí mismos: Aunque pensamos que el llevarles la leche a la cama cuando ya tienen once año es simplemente un gesto de cariño, y probablemente lo sea, el hacer cosas por los niños que pueden o deberían hacer sin asistencia es enviar el mensaje de “Tú no puedes sólo, así que yo lo haré por tí” hace que se sientan inútiles en lugar de amados.

2. Eres ese padre o madre en su colegio: Si eres de esos que en lugar de permitir que tus hijos lidien por sí mismos con los problemas que surjan con compañeros o maestros y acudes a hablar con el director con la espada desenvainada ante la menor provocación; es muy probable que seas un padre sobre protector. Deja que tus hijos aprendan a resolver sus propios problemas, dales la oportunidad de lidiar con sus conflictos sólo antes de que tú intercedas por ellos.

3. Te preocupa mucho que vayan a sufrir cualquier desilusión o fracaso: Los niños aprenden mucho de sus fracasos, aprenden sobre sus propios límites, aprenden habilidades para manejar emociones negativas y sobre todo aprenden que no siempre tienen que ganar. Los padres sobre protectores mueven cielo mar y tierra para prevenir que sus hijos sufran aunque sea la más mínima desilusión; en lugar de protegerlos contra la desilusión ayudémosles a enfrentar la frustración.

4. No darles responsabilidades en la casa y familia: Un problema del que muchos maestros se quejan es que muchos niños en la actualidad esperan recibir todo sin tener que dar nada a cambio, creen merecerlo todo por el simple hecho de existir, es muy importante que los niños tengan obligaciones dentro de su casa, desde ayudar a lavar los platos o mantener su cuarto en orden, pero deben entender que ellos también deben contribuir al bienestar de su familia y de su sociedad.

5. Gestionar sus amistades: Como padres, podemos darnos cuenta más rápido que nuestros hijos cuando algún amiguito o amiguita no es la mejor influencia o que va a lastimarlos tarde o temprano, pero interferir en las relaciones de los hijos no les ayuda, ellos deben aprender a construir relaciones sociales por sí mismos y aprender sobre el significado de la amistad de primera mano.

“Padres tigre”
El término ’tiger mom’ tiene su origen en la novela de la escritora Amy Chua, titulada ‘Battle Hymn of the Tiger Mom (Himno de Batalla de la Madre Tigre).
En él, la escritora habla entre otras cosas, de cómo las decisiones de su madre sobre educación han influenciado la forma en que ella educa a sus hijas. Sus niñas no pueden ver televisión ni jugar con la computadora. No salen a jugar con otros niños de su edad ni se quedan a dormir en casa de amigas.
Algunas mujeres muestran su orgullo públicamente cuando caen bajo esta categoría, pero al parecer su vida está lejos de ser perfecta y peor aún, con sus demandas, estarían poniendo en juego la felicidad y salud de sus hijos.
Una mamá tigre es aquella mamá súper estricta con sus hijos, a los que tiene bajo un plan de educación muy estructurado y quién espera de sus hijos sólo resultados exitosos.
Aunque este comportamiento generalmente se relaciona con las madres, no son ellas las únicas responsables de este tipo de ‘crianza extrema’. Los padres también pueden caer en patrones de educación y crianza que enfaticen el éxito dentro y fuera de las clases por sobre todas las cosas.
Actualmente se sugiere que los ‘padres tigre’ crean ambientes llenos de estrés lo que hace que tanto ellos como sus hijos sean extremadamente infelices.

¿Cómo reconocer a un ‘padre tigre’?
“Si como padre sientes que el fracaso académico de tu hijo se refleja en ti, al igual que cualquier otra actividad o deporte en la que el niño no sobresalga, es probable que seas un ‘padre tigre»,
Los padres competitivos que se afanan en que sus hijos se involucren en tareas extra y miles de extracurriculares en miras a un futuro exitoso son infelices. Son esos muchachos a quienes se les exige aparecer en el cuadro de honor, en obtener el primer lugar en las competencias, en sobresalir en todos los aspectos, ser el que mejor baila, el que mejor juega, en fin, ¡el que es mejor en todo!
Esto también aplica a los padres de hijos con discapacidad de cualquier tipo, porque podemos caer en cualquiera de los dos casos aquí expuestos. Irnos de un extremo a otro, ser padres permisivos o dictadores sin considerar las necesidades especiales de nuestro hijo.
Como padres es difícil entender que algunos de nuestros actos de amor pueden hacerle daño a nuestros hijos, parte de amarlos es ayudarlos a que desarrollen herramientas para llegar a ser independientes económica, emocional y socialmente de nosotros.
Pero la conclusión es que habremos sido exitosos como padres, si nuestros hijos llegan a ser adultos balanceados, responsables y activos en su entorno.
¡Nos leemos la próxima semana!

padres-sobreprotectores

LA BRECHA
LA BRECHA - Información Puntual

POPULARES

article .entry-content p, article .entry-content ul li { text-align: justify; }

Descubre más desde LA BRECHA

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo