CARLOS ARREOLA MILLOL / El Crisol / Ciudad de México.
Había una vez un mundo en el que no existían la izquierda ni la derecha, ni paz ni guerra, ni buenos ni malos, ni pobres ni ricos y mucho menos opresores ni oprimidos, un mundo en el que el desarrollo tecnológico y las grandes industrias habían ya cimentado las bases de una sociedad moderna y sin conflicto, es un mundo de progreso, orden y libertad en el que las ideologías ya no eran necesarias, y todos vivieron felices para siempre y colorín colorado esta visión post-política y occidental de la vida se ha acabado.
Este es el cuento de la modernidad política que impera en gran parte del mundo, en México no se diga, aun y que pocos son los desertores que quedan, no más que unos cuantos extremistas y dictadores anti demócratas y “populistas” que aún creen en aquel viejo y árido cuento del socialismo que ¡cuántas muertes trajo a la humanidad! o un Estado de bienestar porque el “gasto” público es inviable.
¿Le gustó el cuento?… Pues para una parte importante de nosotros lo cree, y es algo que poco a poco se vuelve un consenso o mejor dicho un falso consenso y uno muy peligroso, porque invisible y constantemente debilita y vacía, no solo la Democracia, sino también el Estado de Derecho y el respeto a los Derechos Humanos.
La creación de consensos tan amplios y generales va construyendo el sentido común y modelando el pensamiento de las masas, esto no es un insulto a la inteligencia, más bien un intento de visibilizar un tema que poco se aborda pero lo vivimos día a día.
Ejemplificando un poco el tema, se ha creado lo que pareciera un acuerdo general sobre la tolerancia y el respeto de las opiniones de las demás personas como defensa a la suprema libertad de expresión, lo cual es importantísimo en Democracia, sin embargo lo que tramposamente pasa es que bajo la bandera de la libertad de expresión se disfrazan discursos de odio y discriminación, tal es el caso de algunos partidos que con el argumento de la “defensa de la familia” intentan bloquear el reconocimiento de Derechos Humanos a personas, aun cuando la Corte Constitucional del país; dicho en sus resoluciones, la grave violación que se comete, pero bajo la bandera de la tolerancia argumentan respetar las opiniones diferentes, pero como dice la canción… “Cuando todo se puede decir la forma censura es el consenso”. Pues bien, que no sirva nunca la libertad de expresión como un escudo para quien busca vulnerar el Derecho de otra persona y menos la tolerancia para abrir la puerta a intereses difusos que buscan cuestionar las libertades y Derechos que mucha sangre le han costado a este gran país.
Lo peligroso de los consensos forzados es la polarización moral de la política, que nos lleva a diferenciar a los actores entre buenos y malos, mas no en proyectos diferentes y contrapuestos, tener una visión única de la política, nos roba la política. El entender que el enfrentamiento y el debate es algo que ya no sirve, que es algo anticuado es una visión antipolítica que no abona a la Democracia.
Juan Carlos Monedero dice, que – así como la economía sirve como gestión de la escases, la política sirve como la gestión del conflicto, inherente a toda sociedad,- con esto coincido, y nos lleva a reconocer que en una Democracia siempre habrán conflictos, el problema no es ese, no hay que quitarle lo conflictivo a la política, más bien, encontrar los métodos adecuados de resolución.
Nuestra Democracia necesita la confrontación de proyectos políticos, apertura, visibilidad y un debate amplio y profundo, los consensos y los acuerdos, si bien son necesarios deben tener un respaldo social y no al contrario y para lograr eso necesitamos una ciudadanía politizada y sin temor, solo así estaremos blindados de lobos vestidos de ovejas por más populares que sean.
PD: Muchas felicidades a esta casa “Periódico LA BRECHA” por su 6* aniversario, que sigan los éxitos y que vengan muchos más. Mi eterna gratitud.
Carlos Arreola Mallol.
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