PEDRO OLVERA / Retruécano / San Luis Potosí, S.L.P.
“…La injustica hace nacer odios y luchas entre los hombres,
en tanto la justicia produce acuerdo y amistad”.
Sócrates.
El panorama del sistema de procuración de justicia a nivel federal y estatal es complejo. De acuerdo con los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la incidencia delictiva en México tanto en el fuero común como en el federal presenta un crecimiento sostenido desde el año de 2006 hasta el 2012. Por ejemplo, la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) en 2010 señala que se cometieron 22 millones 714 mil 967 delitos y 17 millones 847 mil 550 personas se convirtieron en víctimas; en 2011 se cometieron 22 millones 389 mil 492 delitos y 18 millones 675 mil 004 se convirtieron en víctimas, y en 2012 se cometieron 27 millones 769 mil 447 delitos y 21 millones 603 mil 990 se convirtieron en víctimas. Particularmente, en términos de tasas de incidencia delictiva a nivel nacional se registraron 20 mil 220 delitos por cada cien mil habitantes.
Las altas tasas de incidencia delictiva que registra la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública reflejan la necesidad de atender los factores que tienen efectos sobre la comisión de los delitos, así como en la operación del sistema de justicia penal en el país.
Además del crecimiento de la incidencia delictiva, en nuestro país persiste una baja confianza en las autoridades encargadas de la operación de los sistemas de procuración de justicia. La ineficiente labor de las instituciones de procuración de justicia ha generado desconfianza en el sistema de justicia por parte de la ciudadanía, de ahí que la tasa de denuncia también permanezca baja. Así, la percepción de los ciudadanos sobre la procuración de justicia en México es, en términos generales negativa.
La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2013 (ENVIPE) menciona que los ciudadanos tienen bajo interés por presentar sus denuncias porque temen a las consecuencias de hacerlo y a ser re victimizados debido a la deficiente operación de las procuradurías. Por tanto, para reducir la cifra negra es imprescindible mejorar los mecanismos de denuncia y fortalecer la confianza de los ciudadanos en los Ministerios Públicos. De ahí que resulte inaplazable tomar acciones orientadas a restaurar la confianza ciudadana en las instancias responsables de la procuración de justicia, pues se supone que a mayor confianza en las autoridades, mayor es el número de denuncias y menor la cifra negra (INEGI).
En 2010, de acuerdo con los datos reportados por el INEGI, la cifra negra alcanzó 92 por ciento. Las principales causas de la no denuncia, de acuerdo con la ENVIPE, son la pérdida de tiempo y la falta de confianza ciudadana en las autoridades. En 2011 únicamente el 8.9 por ciento de la población manifestó tener mucha confianza en el Ministerio Público de las procuradurías estatales, y sólo el 9.7 por ciento señaló que confiaba en las policías ministeriales.
En el fuero común del 2000 al 2012 se presentaron 19,978,893 denuncias y se dictaron 1,440,085 sentencias condenatorias, lo que representa un 7.2 por ciento. Es decir, de cada cien denuncias sólo llegan a sentencia condenatoria siete de éstas. Cabe destacar que el aumento de denuncias en los últimos años, no ha sido directamente proporcional al total de sentencias dictadas, por el contrario, ha disminuido.
Los anteriores no son apreciaciones nacidas de la amargura o de la crítica sistemática sino cifras oficiales contenidas en el Diario Oficial de la Federación publicado desde fines del 2013, por la propia Secretaría de Gobernación. En San Luis Potosí es clara la enorme desconfianza de la ciudadanía con la Procuración de Justicia; la burocracia desesperante que viven quienes no logran evadir un trámite ante esa Instancia; la incapacidad, ineficiencia y corrupción que permean actualmente en ésta materia.
Platón decía que “…mientras los hombres no tuvieron el arte (de la) política, que consiste en el respeto recíproco y en la justicia no pudieron reunirse en la ciudad y eran destruidos por las fieras”. Pero ¿Qué es la justicia?, el diccionario de Filosofía de Nicola Abagnano cita a Perelman y dice que para que la norma legal sea justa se debe adaptar a un sistema de valores y el sistema de valores mínimo contiene el de la FELICIDAD, LA UTILIDAD, LA LIBERTAD Y LA PAZ. Se apunta además hacia una armonía de éstos valores vinculados por la equidad, esto es la igualdad de oportunidades para defenderse, para opinar, para denunciar con garantía de seguridad, por enunciar sólo algunos. La tarea en San Luis no parte de cero, sino más atrás. Hay que recomponer, hay que limpiar, hay que replantear métodos sencillos para atender con rapidez a la gente, con amabilidad, con equidad y sobre todo con honestidad. Nuestra Esperanza con el nuevo Gobierno, nuestra Esperanza con el nuevo Procurador.


