BEGO DÍAZ / Diálogos / Tarragona, España.
Comparto este cuento maravilloso de Jorge Bucay, uno de los que hay en su libro «Cuentos para pensar», que leí gracias a una buena amiga hace algunos años, y me hizo reflexionar mucho en su momento…
Creo que es así, tal y como él tan bonito lo cuenta… La tristeza y la furia, o la furia y la tristeza van siempre de la mano. Por eso, cuando observo a alguien muy enojado con la vida, sé que lo que en realidad siente es una profunda tristeza en su alma. Y eso me hace tenerle empatía porque… ¿quién no ha sentido rabia y descargado su furia alguna vez porque algo no le salió como esperaba, porque le hicieron daño, o porque sintió que la vida no le era justa?
Mejor os dejo con el cuento y opináis vosotros mismos…
«LA TRISTEZA Y LA FURIA
En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta… En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas. Había una vez… un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente… Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque. La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún, salió del agua… Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró… Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza… Y así vestida de tristeza, la furia se fue. Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque. En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad… está escondida la tristeza.
@Bego8Dance


