“A Vanitas vanitatum, et omnia vanitas.” (Vanidad de vanidades y todo es vanidad.)
Ya cualquiera que alcanza a escalar una posición bien remunerada en la administración pública, sea o no política o administrativa, le da por sentirse en los cuernos de la luna. Pronto algunos empiezan por renegar de sus orígenes y otros, siguiendo el ejemplo de Michael Jackson, se empiezan a blanquear para poder aparecer güeritos cuando van a los antros. No faltan los que se operan la vista o usan pupilentes para dejar de cargar esos lentes de fondo de botella y de pesadas armazones, y así la vanidad se va apoderando poco a poco de sus almas y sus cuerpos.

Hay quienes nunca han estado conformes con el cuerpo y detallitos que Dios les dio. Muchos chaparros usan zapatos de plataforma y tacón buscando ganar altura; los chinos quieren ser lacios, los lacios quieren ser chinos; muchos gorditos en lugar de hacer deporte optan por aplicarse la banda gástrica, acudir a masajes reductivos y embarrarse por toda su humanidad cuanto menjurje les recomienden. No falta el personaje que cae en la anorexia o la bulimia por andar queriendo mejorar su imagen, afectándose de una enfermedad que requiere tratamiento siquiátrico.
Algunos y algunas que no pasaban de comprar ropa pirata en las vías y tendajones de ambulantes, ante la andanada de pesos que empiezan a recibir, corren a comprarse garritas de marca, originales, y las presumen por todos lados, mencionando cuánto les costaron.
Ya ve, amable lector, que vivimos en la época de la ropa y zapatos de marca que a precios estratosféricos se ofertan en las plazas comerciales y lugares de prestigio. También hay los que compran sus trapitos en abonos y prácticamente le venden su alma al diablo para lucir lo mejor que pueden, sin siquiera pensar en aquello de que “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, pues al verse en el espejo se sienten Brad Pitt o Jennifer López.
“La vanidad es mi pecado favorito”, dice Al Pacino personificando al demonio en El Abogado del Diablo. No cabe duda que tiene razón, pues este pecado es la perdición de mucha gente que no mira hacia el frente, ni mide la consecuencia de sus acciones con tal de pensar que está en lo correcto.
Hace algunos meses, doña Gaviota Rivera de Peña y su hijita también actriz, posaron para una prestigiada revista del corazón mostrando elegantes atuendos en cada una de las imágenes que les tomaron en una blanca residencia que, se supo al poco tiempo, era de su propiedad. Según esto la había comprado con un gran sacrificio y el ahorro de toda su vida, pero en su gesto de vanidad, abrió la puerta de su casa blanca de Las Lomas, evidenciando el tráfico de influencias y de corrupción en el gobierno de su marido.
Apenas hace unos días se ventiló en los lavaderos de la vecindad más grande del mundo, el Facebook, que un funcionario de segundo nivel en el INFONAVIT dio a su hijo, funcionario de Liconsa, un modesto regalo navideño: ¡un automóvil Porsche! El precio de tal lujo es, de aproximadamente dos millones de pesos. Bueno, pues para pronto un gran número de envidiosos empezaron a subir los memes que ocasionaron que padre e hijo anunciaran la renuncia a sus cargos… pero sin decir a donde serían reacomodados, porque la revolución seguirá haciéndoles justicia de una u otra forma.
Acá en San Luis, durante el primer semestre de la administración municipal encabezada por Mario García Valdez, declararon que en la de Victoria Labastida hubo fuertes erogaciones en gastos médicos con cirujanos plásticos, en donde les dieron su servicio de hojalatería y pintura a algunas y algunos funcionarios que cuando empezaron a trabajar estaban bastante feítos y gorditos, pero que terminaron el trienio como artistas de televisa. Sin embargo, nunca hemos visto que se turnara la averiguación a la contraloría, auditoría superior u otra instancia que obligara a resarcir el daño al erario municipal en pro de la belleza y la vanidad.
Igualmente, al inicio de la actual administración municipal apareció entre los regidores una muchachita flacucha, de cejas pobladas, gruesos anteojos, nariz de bola, un poquito trompuda, cabellera con orzuela, nada voluptuosa y de baja estatura. Esta señorita representa como regidora al PVM, partido que es dirigido a nivel nacional por el tristemente célebre “Niño Verde”, quien es famoso por rodearse de un séquito de muchachas y muchachos guapos que lo acompañan en sus francachelas y tremendas fiestas que organiza en Cancún.
La novel regidora llegó al ayuntamiento procedente del congreso del estado, en donde había trabajado a las órdenes de la diputada Ivette Salazar, quien se dice le prometió que un día la haría diputada pero que para alcanzar tal fin y poder ser invitada a los pachangones verdes, tenía que cambiar su imagen. Pedirle aquello fue la clave para una transformación que se ha dado en un lapso de veintisiete meses.
La transformación física implicó también cambios de vestimenta, de hábitos y costumbres, de antros por frecuentar, de establecer un perfil en Facebook y realizar las características giras del Verde Ecologista, en donde reparten a los niños pequeñas, muy pequeñas bolsitas de dulces, globos, bolsas de pellón para el mandado y famélicos arbolitos que después nadie cuidar, todo esto acompañados por una botarga de tucán, que baila siguiendo los pasos del doctor Simi.
Si usted visita en Facebook el perfil de la regidora Yadira Salas, podrá percatarse de que no reporta nada importante referente a su trabajo. En el 99% de sus imágenes aparece como protagonista, en poses que dejan mucho que desear, por lo que es recomendable que invierta un poquito de dinero en un fotógrafo profesional y en un creador de imagen. Total, ya entrados en gastos, qué tanto es tantito más inversión en su transformación.
Para empezar bien el año, a la señorita Salas –o quien trata de proyectarla políticamente-, se le ocurrió la brillante idea de organizar una sesión fotográfica en el palacio municipal. Ahí se mostró perfectamente maquillada, con prendas que, según se ve en las fotos, no provienen del ambulantaje, sino de alguna boutique o almacén de prestigio. Más tardaron en subirse las imágenes a su perfil que en iniciarse una rebatinga en donde tanto los admiradores como los críticos, mostraron sus puntos de vista.
“Que bella regidora”, “Mamacita”, “A qué hora sales al pan”, “Cómo quisiera ser perro para agarrarte a mordidas”, entre otras muchas otras fueron las expresiones de sus admiradores. Así trataban de opacar las críticas de los detractores y así, uno tras otro, los comentarios iban del piropo a la admiración, pasando por las críticas de aquellos que no saben el esfuerzo que implica el transformarse y correr el riesgo de que ni su propia familia la reconozca.
La chusma que todo o nada entiende de modas, elegancia, presencia, caché, etc., para pronto la bautizó como la “Lady soy totalmente palacio”. De verdad que este pueblo potosino es ingrato y no sabe o no quiere reconocer la ardua lucha por la superación personal y política que se reflejará en el bienestar del propio pueblo.
Me van a creer ustedes que un desdichado tercermundista potosino subió un meme compuesto por dos fotografías, y que en una de ellas aparece la señorita Yadira tal y como Dios la creó y que fue como llegó al Ayuntamiento, mientras que la otra era una de las de en pleno balcón de palacio, con su vestido blanco, sintiéndose Marilyn Monroe. Dígame usted si no son jijeses de ese malvado individuo que vino a mostrar al mundo entero esta asombrosa transformación.
Franz Kafka, en su novela La Metamorfosis, cuenta la transformación que sufrió Gregorio Samsa tras una noche de sueño intranquilo, y Al Pacino, en El Abogado del Diablo confirmó que para el demonio, su pecado favorito es la Vanidad. Ahora, si algo hemos de reconocerle a la señorita Salas, y es que gracias a su vanidad nos ha demostrado varias cosas. Primero, que los milagros existen; segundo, que puedes cambiar físicamente como preámbulo al cambio de tu código postal; tercero, que poco importa el bienestar del pueblo mientras tu alcances el bienestar propio; cuarto, que así como ella usó el palacio municipal para una sesión fotográfica, el recinto está presto a recibir a todos aquellos que quieran posar para las revistas del corazón o para el chismógrafo del Facebook.
Así que recuerde bien esto, amable lector: en el palacio municipal usted también puede ser “Totalmente Palacio”, o iniciar su campaña política rumbo a un escaño plurinominal. Total qué tanto es tantito, inviértale que, a lo mejor, al menos llega a regidor o galán de barriada.
ramon.ortiz.aguirre@gmail.com twitter @ramonortiza

