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¿Y todo él solo?

JUAN JOSÉ RODRÍGUEZ / Las Nueve Esquinas / San Luis Potosí, S.L.P.

Si las imputaciones que la Procuraduría General de la República le hace a Ricardo Gallardo Cardona son ciertas, la primera pregunta que salta es ¿Pudo a lo largo de dos años desviar 200 millones de pesos mediante imbricadas operaciones él solo? ¿Nadie le ayudó, no tuvo cómplices? Creo que faltan cabezas por rodar. De no ser así, la captura y enjuiciamiento únicamente de RGC serán altamente sospechosos.

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Conocí a Gallardo Cardona en febrero del año pasado por la intermediación de su jefe de prensa, viejo amigo mío. La primera impresión que me produjo fue que era lo que mi abuelita llamaría un “muchacho de sangre liviana”. También rápidamente me convencí de que estaba dotado para la política. Tenía por lo menos dos de las características que me parece son importantes en quienes buscan hacer carrera en la vida pública: le gustaba, y se le daba bien, la cercanía con la gente, y sabía cómo ofrecer resultados en su desempeño.

En el transcurso de estos once meses, nos reunimos a desayunar o a comer unas seis o siete veces. El lunes pasado, a eso de las tres de la tarde, mediante mensajes de texto convenimos en desayunar hoy jueves.

A lo largo de nuestras conversaciones siempre sostuvo que no buscaría ser candidato a gobernador en esta ocasión, sino que consideraba que su momento más oportuno sería en el 2021, cuando andaría rondando los 40 años de edad. Si nunca se descartó del todo y de hecho coqueteó con la posibilidad de esa candidatura, fue parte de su estrategia de negociación con otros partidos para establecer alianzas electorales ventajosas.

A este respecto, el de las alianzas, fue consistente en decir siempre, en privado, que preferiría hacerlo con el PRI, pero que no cerraría la posibilidad con el PAN, pues todo era incierto en aquellos momentos. Ciertamente, no obstante su cuidado con las formas, era inevitable que por momentos hablara como líder indiscutible del perredismo potosino. Con frecuencia se le escapaban comentarios o actitudes propias de quien se sentía algo así como el dueño de la franquicia del Sol Azteca no sólo en Soledad o en la zona metropolitana de la capital sino en todo el Estado. Como fuera, no se desbocaba, se contenía.

Un buen día, en nuestro tercer o cuarto encuentro, comenzó sin que viniera mucho al caso a hablarnos maravillas del secretario general de Gobierno Cándido Ochoa Rojas. Recuerdo muy bien una de sus expresiones: “Creo que lo están subestimando, señor”. Como yo sabía de su cercanía personal y política con Cándido, quien a principios del año lo había convencido de nombrar secretario general del Ayuntamiento a su socio de despacho jurídico José Guadalupe Torres Sánchez, y como para entonces ya contaba yo con numerosos elementos de juicio para dudar de la probidad del ex Procurador General de Justicia del Estado, asumí que aquél no era un tema en el que pudiéramos llegar a acuerdos, sino al contrario, y decidí cortar por lo sano. La manera de hacerlo fue sencilla: le pregunté por el terreno que según insistentes versiones él, Gallardo, le había regalado a Ochoa Rojas. Escuché una negativa titubeante y de inmediato pasamos a hablar de otras cosas.

Si mañana o pasado se informa que el nombre de Cándido Ochoa Rojas aparece en el expediente del juicio contra Gallardo Cardona, dudo que alguien pueda llamarse a sorprendido. Ante esa eventualidad, por remota que sea, el gobernador Fernando Toranzo debería ser cauto y ver por sus propios intereses y cuidar su propia espalda. Lo digo porque en el lado norte de Palacio de Gobierno se comenta con sonrisas que en fechas recientes el mandatario llevó a su Secretario General ante las más altas instancias del PRI, para insistir en que se le otorgue una candidatura a diputado federal plurinominal. A conseguirle fuero, pues. Hasta donde sabemos, no le dijeron que sí, pero tampoco que no.

Esta gestión habría sido hecha luego de que a COR le fallaran los intentos que con pleno apoyo, rayano en la complicidad, de Manuel Barrera Guillén, realizó para conseguirse una candidatura de esas por el Partido Verde Ecologista de México.

Desde otra perspectiva, es verdaderamente patético, vergonzoso y aberrante, que la Auditoría Superior del Estado no haya encontrado ninguna irregularidad, inconsistencia o cosa extraña en las cuentas públicas que le envió el Ayuntamiento de Soledad. Aunque no lo precisa, el informe de la PGR sugiere que Gallardo Cardona (y sus desconocidos cómplices) desviaron en su provecho 100 millones por año, entre octubre de 2012 y agosto de 2014.

El presupuesto de egresos del vecino municipio para 2014 fue de 653 millones de pesos, y ligeramente menor para 2013. La desviación de 100 millones equivaldría a poco más del 15 por ciento. Es un escándalo. Es como si en el Gobierno del Estado se desviaran, sustrajeran o desaparecieran más de 5 mil millones de pesos sin que ninguno de los numerosos auditores de la ASE que revisan las cuentas no solo de Finanzas sino de la mayoría de las dependencias descubriera nada.

Poco antes de concluir el año, el titular de la Auditoría Superior del Estado, José de Jesús Martínez Loredo, no tuvo inconveniente alguno en extenderle a Gallardo Cardona una constancia escrita de que en la revisión de sus cuentas públicas no se había encontrado ninguna irregularidad. Dicho documento, nos aseguran, se expidió con rapidez por instrucciones de la Secretaría General de Gobierno. Pues cómo no.

  • <> YA FALTA MENOS PERO TODAVÍA FALTA.

Existe la posibilidad de que la convocatoria priísta para el registro de aspirantes a la candidatura de Gobernador se expida este fin de semana. A mediados de diciembre el CEN del tricolor circuló de manera restringida un calendario de sus procesos internos relativos a las nueve candidaturas de ese nivel que estarán en juego en las elecciones del próximo 7 de junio. Para San Luis Potosí se dejó establecido el día 15 de enero, pero todo indica que las fechas han sido modificadas. Un ejemplo: en ese calendario se decía que la convocatoria en Nuevo León saldría el 31 de enero, y se adelantó 28 días.

Movimientos y comunicaciones del lunes pasado entre los comités Ejecutivo Nacional y Directivo Estatal, apuntan en el sentido de que la Convocatoria podría estar lista y expedida entre sábado y domingo venideros. No será ese el momento en que se conozca quién será el abanderado. Los estatutos partidistas establecen que entre la aparición de la convocatoria y el día que se recibirán las solicitudes de registro deben transcurrir “por lo menos” 10 días naturales.

En el calendario mencionado, se establecía el 3 de febrero para el registro; esto es, se daba un plazo de 19 días. Por supuesto que ese término puede modificarse hacia arriba o hacia abajo, siempre y cuando no sea menor de los 10 días estatutarios. Así las cosas, si la convocatoria se publica, digamos, el sábado 10, el plazo mínimo para saber quiénes le entran al proceso sería el día 20, pero igual podría ser el 29.

Ahora bien, con independencia de las fechas exactas de convocatoria y registro, los escenarios posibles son dos: que, efectivamente, el CEN del PRI y las más altas instancias de la política priísta se apliquen a lograr acuerdos, conciliar intereses y construir consensos, para que el día del registro acuda un solo aspirante a presentar su documentación. De ser ésta la situación, ese sería el momento equivalente al “destape” de los viejos tiempos. Habría precampaña y se celebraría la convención de delegados, pero ya nada más como meros formulismos para consagrar la candidatura de unidad.

El otro escenario es que no se logre la unidad y que el día señalado sean dos o tres los aspirantes serios que soliciten su registro. En esta opción, la duda se despejaría en la convención, que se debería realizar en cualquier momento de la segunda quincena de febrero pero antes del 27, que es cuando se cierra el plazo constitucional para que todos los partidos registren ante la autoridad electoral sus candidatos a gobernador.

Aún en el caso de que la convocatoria se expida en dos o tres días más, los Pinos, la Segob y el CEN dispondrán de por lo menos diez días previos al registro para intentar la candidatura de unidad, tarea que hasta donde es posible saber no ha comenzado, pues para que se logre con eficacia hay que hablar por lo menos con los tres o cuatro precandidatos serios, los de a deveras. No se ha hecho. En consecuencia, la moneda sigue en el aire, pero no pasan de tres los sobrevivientes a encuestas, auscultaciones, consultas, análisis, revisión de clósets, trasculcadas y cacheos.

 

  • <> COMPRIMIDOS.

Tiene razón Armando Acosta en su Bitácora: ¿Y Victoria Labastida, y Miguel Ávalos Oyervides, y Agustín Soberón y Carlos Valdez? La impunidad que, se insiste, les viene desde las alturas hace imposible admitir que lo de Gallardo Cardona sea la nítida, prístina y aplaudible expresión del estado de derecho que combate la impunidad.

El manejo equívoco de fechas para la postulación de candidatos a los distintos cargos de elección popular que se definirán en junio próximo ha propiciado una confusión: que habrá abanderados a diputados, federales y locales, y a presidentes municipales y regidores antes de candidato a Gobernador. No será así. Primero lo primero y luego lo demás, diría Perogrullo.

La legendaria fama de buenos políticos de los mexiquenses, producto de una sólida y sofisticada formación, en especial los del Grupo Atlacomulco, ha saltado en pedacitos; se ha hecho añicos. Primero lo de la Casa Blanca, escándalo que tiene su origen mediático en su exhibición y presunción en una revista de modas sin que hubiera ninguna necesidad; pura vanidad. Luego, la casa de campo de Malinalco adquirida con mecanismos financieros extraños tres semanas antes de ingresar al Gabinete, y ahora los relojes de a 800 mil pesos del líder nacional priísta. Se necesita, sobre todo en este último caso, padecer de una insensibilidad política de proporciones bíblicas o alentar una soberbia y arrogancia infinitas. Mire usted que con un país clara, manifiesta y seriamente encabronado, andarse con esas frivolidades.

Crece a muy altas velocidades la inconformidad de los constructores locales por los abiertos, mañosos e interesados favoritismos con que se vienen operando las licitaciones de obras en el Centro Estatal de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes desde que llegó su actual titular. Es probable que en breve esté armado un expediente con pelos y señales, pero por lo pronto el tema podría interesarle al delegado de la Secretaría de Gobernación, dado que cae dentro de sus responsabilidades, y comunicarlo a sus superiores para evitar el escándalo. Por cierto que se habla mucho de costosas visitas a los casinos locales.

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