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Descomposición de la clase política y del país

PEDRO OLVERA VÁZQUEZ / Retruécano / San Luis Potosí, S.L.P.

En últimas fechas es común escuchar expresiones de descontento que hablan de una descomposición social de falta de valores, de podredumbre en la política; de inseguridad y corrupción, que hablan de pedro-olvera-130x90crimen sin castigo. No tenemos que darle muchas vueltas pues todo esto es cierto, sin embargo hay que reflexionar como siempre que fue primero, si la gallina o el huevo, esto es, debemos porque estamos obligado a hacerlo, indagar la causa de lo causado; tal vez no  lleguemos fácilmente al factor primigenio, al origen psicológico y menos genético de lo que ahora vivimos, pero vale la pena establecer para erradicarlos, cuales son los cimientos del problema.

Pienso que tales cimientos están en la clase política, en la descomposición de la clase política.

Se percibe para esta descomposición varios factores;

  • En un grupo podemos hablar de la IMPROVISACION DE LIDERES Y GOBERNANTES y aquí cabe recordar la tendencia en los últimos años que nos ha llevado a postular “Empresarios exitosos” (que porque ya no van a robar), actores, deportistas y otras ocurrencias, que no ideas.
  • En un segundo grupo, sin que esto represente un orden de aparición, ubiquemos el factor del desempleo y las recesiones económicas; esto es ver a la política como un negocio emergente o incluso con una faceta de economía informal, para darse una “ayudadita extra”;
  • En un tercer y delicado grupo las organizaciones criminales.

Quien no recuerda a los diputeibols, los crímenes entre suplentes y regidores, los asuntos de Colosio, Ruiz Massieu, etc. O en el tema de la improvisación en prototípico de Vicente Fox, el niño Verde, Irma Serrano o Jorge Kawashi por citar sólo algunos, pues los ejemplos de la descomposición están a cada paso.

Frederick Ai Camp en su libro  “Los líderes políticos en México”, señala la premisa de que en tiempos de paz el reclutamiento de liderazgos se hace en las Universidades y Centros de Enseñanza Superior y que en tiempos de guerra los líderes surgen de los cuarteles. Aquí habría que preguntarnos en  medio de esta descomposición:

¿De dónde pueden estar surgiendo los líderes?

¿Quiénes son los candidatos a Regidores?

¿Quiénes aspiran a ser síndicos o Presidentes Municipales?

¿Quiénes pretenden Diputaciones o Gubernaturas?

¿De dónde surgen esos aspirantes?

¿Cuáles son sus antecedentes?

¿A qué se han dedicado?

¿Cuáles es su nivel y origen patrimonial?

¿Su popularidad es producto de trabajo, preparación y honestidad?

¿O solamente son producto de la mercadotecnia que hoy los puede vender como pan caliente?, púes ¿Quién vende pan frio?

La improvisación, el desempleo, la ocurrencia y el desaseo  sus compadrazgos y amiguismos son un fuerte problema que descompone a la clase política, a la autoridad y al país, pero el factor más corrosivo y letal de esa descomposición es que la clase política y el gobierno han sido infiltrados en sus diferentes niveles por la delincuencia organizada. Ahí no hay improvisación, ahí todo es con un fin deliberado; perversa, económica y cuidadosamente calculado: “le invertimos tanto en fulanito es para que nos facilite tal o cual negocio”; y claro que los negocios ya no son los de la corrupción tradicional, tales como la construcción de obras, venta de materiales, proveeduría, contratación de consultorías, outsourcing, sino el tráfico de drogas, el secuestro, la extorción y todos los delitos que de manera organizada puedan imaginarse.

“Que si le quitamos de en medio a zutanito a merenganito a nuestro ahijado para que nos pueda seguir ayudando o nos ayude mejor”; y nada ahí tenemos las ejecuciones, las fosas clandestinas, las cabezas de no se sabe quién y otras linduras.

Edgardo Buscaglia, investigador de la Universidad de Columbia, señala que ningún policía opera de forma independiente y que en los lugares donde se establecen los grupos de narcotráfico en México y que son repartidos como rebanadas de pastel, la autoridad son los delincuentes y no el gobierno. Que desde 2008 cuando menos, aproximadamente el 77% d os Municipios del país están controlados por los carteles. Es fácil deducir entonces que los enfrentamientos surgen cuando uno resulto más tragón que otro y no llenó con su rebanada; cuando pequeños grupos se escinden de otro mayor o bien cuando un líder criminal es atrapado o muerto, pues los residuos del grupo parecen multiplicarse como gremlins… y la sociedad?… bien gracias.

Los policías, que son el enlace directo, no son corruptos de manera autónoma, sino que obedecen a un patrón y son parte de un organigrama; si se investiga verdaderamente la causa de lo causado o el padrinazgo político, no se llega nada más al supervisor o al director de policía sino al más alto nivel de la clase política según el lugar del que se trate.

La limpieza de las corporaciones policiacas debe iniciar con la limpieza de la clase política, todo intento en contrario,  toda política pública  o investigación omisa será siempre un rotundo fracaso pues la parte invulnerable, la parte impune del monstruo hasta ahora es la clase política. Esa clase política mexicana que hemos venido eligiendo todos al descuido, a la conveniencia inmediata y personal; al ahí se va, al venga mi despensa o mi beca, al tarjetazo de monex, al grito fanático de viva mi partido o al tinmarin.

Eso en el mejor de los casos, pues la mayoría ni se ocupa de ira las urnas, al fin que todos son iguales; y no hay nadie que pregunte o se interese en saber “de donde saco chivas Pedro”, como le hizo para tener en campaña seis años, para salir en la tele los últimos tres y diariamente, cómo consiguió tantas despensas, cachuchas, camisetas y pachangas.

Mientras no reparemos, mientras no preguntemos antes de votar, mientras no contemos con una figura como la revocación de mandato para deponer a los corruptos y a los incapaces, no habrá manera de frenarnos en este tobogán de la violencia. Los partidos con un mecanismo acordado deben promover la obligación de cada candidato para mostrar el origen legítimo de sus recursos y suprimir la práctica de tanto ejercicio protagonístico, sometiéndose a los debates. Urge un gran acuerdo nacional antes de que este tenga que buscarse en medio de una revolución.

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