MARIA ELENA YRIZAR ARIAS / Entre Canteras / Oaxaca, Oax.
Los escándalos les suceden a todos los Partidos Políticos. Sino, recordemos lo que pasó en abril de este año, cuando en el Comité del PRI del Distrito Federal, el presidente Cuauhtémoc Gutiérrez fue acusado de manejar una red de prostitución, donde tenía en la nómina a sus muchachas, con pagos de 8 mil a 12 mil pesos, con el dinero del partido y al verse acorralado por ese escándalo, tuvo que renunciar.
Por lo pronto, en las tierras potosinas, se han hecho una serie de calificativos a la difusión de un video de una fiesta privada de diputados federales panistas y del potosino Alejandro Zapata Perogordo, celebrada hace varios meses en Puerto Vallarta, Jalisco. Video que fue ampliamente difundido y comentados en los principales medios de comunicación nacional. Inmediatamente que pudo, Alejandro Zapata Perogordo, aspirante a candidato del PAN a la gubernatura de San Luis Potosí, dió la cara, para responder a las preguntas que le formularon los periodistas que lo entrevistaron, donde aclaró que a él, lo habían invitado a cenar, que desconocía que allí, había música y algunas mujeres.
Dijo que consideraba que él, no es el blanco de ese video. Cosa, que pareciera ser cierta, pues los afectados, fueron los diputados federales, ya que a uno de ellos, lo destituyeron como coordinador de su bancada en la Cámara de Diputados. Según parece que hasta ahora, a Zapata Perogordo, lo del escándalo, no le ha afectado en una forma contundente, con relación a sus aspiraciones políticas, ya que en la última encuesta presentada el lunes pasado, lo sitúa como el aspirante más conocido. Con ese video, solamente ha provocado pitorreos, risas y hasta burlas, entre lo que se vio y lo que él dijo. Al respecto, Héctor Mendizábal, Presidente del Comité Estatal del PAN, manifestó que: que cada quien escoge donde y con quien divertirse; así mismo, agrego, que esa cena, no era un acto de partido, inclusive, hizo un llamado a respetar la vida personal. Otro panista, el Diputado Miguel Maza, al ser entrevistado, simplemente expreso: Es cuestión de cada quien.
El presidente Nacional del PRI, Cesar Camacho, en relación al video difundido de algunos distinguidos panistas, dejó clara la postura de su partido, en una advertencia a los funcionarios, representantes populares y militantes priistas en lo general, para los tiempos que vienen en la competencia política, precisó que: ”De la conducta individual, responde cada persona, pero, cuando se trata de más de uno, deberá responder también, la dirigencia del partido político involucrado”, (refiriéndose a dirigencias nacionales).
Lo anterior, pareciera que la dirigencia estatal del PRI, no lo consideró, porque, Ángel Castillo Torres, se lanzó a calificar la conducta de inmoral, de los panistas involucrados, a tal grado que, el Gobernador Fernando Toranzo, al día siguiente, tuvo que minimizar el calificativo emitido por el presidente priista y puntualizar: “que no estaba bien denostar a las personas con asuntos privados”. No obstante la postura del máximo priista en el estado, la Secretaria General del PRI, Rosa María Huerta Valdez, quien soslayando la postura del Gobernador y molesta, a raíz de la declaración de la Senadora, Sonia Mendoza Díaz, quien pidió “no profundizar en torno al video de la fiesta panista”, lo que no dejó conforme a Rosa María Valdez, consecuentemente, le lanzó un reto a la Senadora Sonia Mendoza Díaz, donde le pide a la Panista, que fije su posición y le diga claramente, en su calidad de mujer y de legisladora, si ¿aprueba o desaprueba la conducta de sus compañeros y donde quedó el postulado panista de defender a la persona humana?” Por su parte, la Senadora Sonia Mendoza Díaz, quien ya había fijado su posición a ese asunto y consecuente con su formación profesional, la Senadora, ignoró totalmente el llamado de la priista, hizo caso omiso al reto, en una actitud de madurez política, correspondiente a sus aspiraciones a la Gubernatura Potosina.
El anterior reto, era para subirse al ring, pero la Senadora, no se maneja a esos niveles y no se prestó al juego de la provocación. Por otra parte, los priistas, se rigen por un Código de Ética Partidaria, que establece que: deben de privilegiar con sus actos la honestidad en la participación, integración y defensa de los principios y valores del partido, ejerciendo la política como una manifestación humana, más elevada. Se rigen por cuestiones de honor. Entonces, es fácil ver la viga en el partido ajeno y no sentir la propia.
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