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Panaceas que no lo son

juan jose rodriguezPor Juan José Rodríguez/ Las Nueve Esquinas/ San Luis Potosí, S.L.P.

  • < Frente a las candidaturas independientes que ya están aquí, conviene vacunarse contra desilusiones y decepciones.

Producto de las reformas a la Ley Electoral del Estado aprobadas por el congreso local en junio y publicadas en el periódico oficial en agosto del año pasado, en las elecciones del 2015 podrán participar candidatos independientes a prácticamente todos los cargos en disputa. Como es bien sabido, la mejor manera de evitarse grandes desilusiones es no haciéndose demasiadas ilusiones, y para ahorrarse duras decepciones no hay que excederse en las expectativas.
Desde luego que las también llamadas candidaturas ciudadanas son útiles para perfeccionar y fortalecer la democracia electoral y son, por tanto, bienvenidas. Lo que sucede es que esta forma de participación comicial es muchísimo más importante en la teoría que en la práctica. Según la primera, la posibilidad de que ciudadanos que reúnan ciertas calidades y cumplan algunos requisitos puedan postularse para un cargo de elección popular sin necesidad de contar con el respaldo de algún partido político, se asume -siempre en el enfoque teórico- como una forma de poner coto a los excesos de los partidos que desembocan invariablemente en una perniciosa partidocracia. En la práctica, las cosas son muy diferentes.
Durante su última visita a San Luis Potosí, en septiembre pasado invitada por Pulso, la investigadora y especialista en el tema María Amparo Casar, aportó algunos datos muy reveladores: el mayor nivel de candidaturas independientes en un régimen democrático lo tiene la India y es del 7 por ciento. Es decir, por cada cien funcionarios electos, sean legisladores, gobernantes, alcaldes o sus equivalentes, sólo siete no provienen de algún partido. En América Latina, el promedio es del 4 por ciento. Pero además, hizo notar la doctora Casar, muchos de esos independientes, sobre todo en los parlamentos, acaban integrándose a algún grupo partidista por razones totalmente pragmáticas: es la forma de obtener diverso tipo de apoyos, desde el pago de asesores hasta vehículos o viáticos.
En Latinoamérica, la legislación más amigable para las candidaturas independientes es la de Chile, que sólo exige el respaldo del 0.5 por ciento de votantes en la elección previa (aquí será del 2 por ciento de la lista nominal). En sus comicios antepasados (2008) para elegir a los 120 representantes que integran su cámara baja se registraron 18 candidatos independientes, un muy respetable 15 por ciento. Sólo ganaron 2, equivalentes al 1.6 por ciento. En las elecciones más recientes, las del 2012, las cosas fueron mejor y lograron el triunfo cinco independientes, o sea el 4 por ciento del total.
Pero, afortunadamente, tenemos algunos referentes más cercanos que nos ilustran mejor. En 2006, basándose en que la Constitución General de la República no prohibía las candidaturas independientes por más que el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) reservara en exclusiva para los partidos el derecho a registrar candidatos, el Congreso de Yucatán legisló para introducir esa modalidad de participación en su constitución y leyes electorales. Hubo controversias constitucionales introducidas por la federación que se oponía a tal medida, pero la Suprema Corte de Justicia de la Nación le dio la razón a la legislatura yucateca y en las elecciones del 2007 hubo apertura a las candidaturas ciudadanas, siendo las del ámbito municipal las que más interés despertaron. En el total de los 106 ayuntamientos yucatecos a renovar, se inscribieron cuatro, sí, cuatro planillas al margen de los partidos. Ganó una sola, en el municipio de Yobaín, que con sus 2 mil 137 habitantes era y sigue siendo el más pequeño de la tierra del faisán y del venado. Tiene la mitad de habitantes que nuestro Cerro de San Pedro.
Con todo, lo que es verdaderamente revelador, y hasta chusco, de la experiencia yucateca es la identidad del principal protagonista. Esa elección del 2007 en calidad de independiente la ganó Adonay Avilés Sierra, quien previamente había sido presidente municipal dos veces (95-98 y 2001-2004) ¡por el PRI! En el 2007 se lanzó de independiente porque en el tricolor ya no lo quisieron, sobre todo porque en 1995 recibió el cargo de manos de su hermano Wilmer, a quien, casualmente, se lo devolvió en el 2010.
Por si con esto no fuera bastante, las ultimas elecciones municipales en Yobaín, celebradas en 2012 por ajustes al calendario electoral estatal, las volvió a ganar Adonay Avilés Sierra, ¡de nueva cuenta representando al PRI! Previa reconciliación. Obvio que si usted va a Yucatán y le echa muchas porras a las candidaturas independientes, sus habitantes van a soltar una carcajada.
MAS CERCA TODAVÍA
Hay otro caso más cercano en el tiempo y la distancia. Zacatecas legisló para introducir las candidaturas independientes en 2013. Como parece ser lo habitual, las únicas que despertaron verdadero interés fueron las de Ayuntamientos. Se registraron ocho candidatos independientes, de los cuales solamente ganó uno, Raúl de Luna Tovar, en el municipio de Enrique Estrada, que con sus 6 mil habitantes es uno de los más pequeños del vecino estado.
De seguro que ningún lector se sorprenderá con el dato de que De Luna Tovar ya había sido alcalde (2007-2010) postulado por el PAN. En una curiosa entrevista que le hicieron recientemente para la revista Voces del CEEPAC, el todavía alcalde de Enrique Estrada confesó que no sabe si todavía milita en el PAN, ya que nunca renunció ni le han notificado su expulsión. El simplemente se enojó cuando no le dieron la candidatura albiceleste, juntó sus firmas y se lanzó de “independiente”.
Como se verá, en este terreno es sumamente fácil que en los hechos se produzcan alteraciones y verdaderas falsificaciones que desvirtúen y anulen el sentido original de las candidaturas independientes, concebidas en la teoría como un instrumento para que los ciudadanos puedan escapar de la tiranía o las sinverguenzadas de los partidos políticos. Sea como sea, creo, nuestro sistema electoral está mejor con la figura de los candidatos independientes que sin ella.
Cualquier reflexión sobre este tema quedaría incompleto si se omite la muy consistente y persistente argumentación de José Woldenberg, sin duda uno de nuestros expertos más respetados en materia electoral, quien dice que las candidaturas independientes, en todos lados, son mini partidos políticos temporales que no se atreven a decir su nombre. Una extremada síntesis de su planteamiento es que cualquier candidato independiente serio que aspire a ganar, necesita nombrar un representante ante el órgano electoral competente; un representante financiero para recibir las prerrogativas que le asignen y un grupo que administre sus dineros; un equipo de comunicación para aprovechar los tiempos de radio y televisión que le correspondan y para mantener la relación con los medios; el mayor número posible de representantes en las casillas para que no le vayan a hacer chapuza; un buen equipo de logística que le ayude a hacer campaña aunque sea sin eventos masivos y, sin que esta sea una lista exhaustiva, promotores del voto que le ayuden a no hacer el ridículo. Tiene razón el mejor presidente que ha tenido el IFE, un micro partido transitorio.
Finalmente, como bien lo dice el politólogo Lorenzo Meyer, las candidaturas independientes no son ni sello ni garantía de democracia. Hay países incuestionablemente demócratas que no las contemplan en sus legislaciones. A saber, Noruega, Suecia, Islandia, Austria, Israel, Brasil, Costa Rica y Uruguay. Sí las tienen Rusia y Venezuela, por ejemplo.
COMPRIMIDOS
Tengo fresca en la memoria la imagen de aquel Fernando Toranzo Fernández a quien, en su discurso de toma de posesión, se le quebró la voz y se le humedecieron los ojos cuando con genuina emoción habló de los pobres, de los desposeídos. Veo ahora, y me duele, al Fernando Toranzo Fernández que malhumorado y cortante respondió “ese asunto está en manos del Ministerio Público; es cosa del Ministerio Público”, cuando le preguntaron si iría a Charcas a consolar a los deudos de los cinco mineros, pobres y desposeídos, que se mataron al fondo de una mina. Aquel era un ser humano engrandecido por su amorosa vocación a favor de los que menos tienen; éste, es un burócrata frio e insensible que da pena. En helicóptero se hacen 40 minutos a Charcas. Menos de lo que hace el King Air al aeropuerto de Manzanillo.
José de Jesús Martínez Loredo, mejor conocido como Pepechuy, inicia hoy su andadura como Auditor Superior del Estado. Ojalá lo haga precisando lo de los cheques por varios cientos de miles de pesos expedidos por él cuando era Tesorero General del Estado a favor de Cándido Ochoa Rojas. Después de evadir el tema una semana, el Secretario General de Gobierno ya salió a decir un tanto atropelladamente que en ese entonces (2003) él era litigante y cobraba honorarios. Ahora Pepechuy podría aportar más elementos de juicio para que los potosinos tengan la certeza de que no se trata de operaciones ilegales o, que bien podría ser, de cobros excesivos para luego entrarle al moche. Si no lo clarifica, y mucho me temo que no lo hará, el nuevo titular de la ASE estará inaugurando su gestión de con opacidad, perdiendo autoridad moral y comprometiendo su prestigio profesional. Ha de ser muy duro llegar a viejo para entregar el cuerpo. Por cierto, aunque aún queda un par de semanas para impugnar en tiempo la elección de la ASE, no parece que nadie se vaya a animar a hacerlo. Después no se quejen de que les hacen trampa.
La visita que hoy realiza a estas tierras el presidente nacional del PRI, César Camacho Quiroz, tiene perfiles interesantes. Habrá que ver cómo transcurre y que mensajes explícitos o implícitos deja. Por lo pronto, alguien muy enterado de los entresijos de este asunto nos comentó crípticamente “esta visita no es ajena a la reunión en la huasteca”, refiriéndose a la que hace un par de semanas encabezó en Valles el gobernador Fernando Toranzo con los alcaldes de la región para discutir programas de inversión, con la peculiaridad de que llevó a Cándido y lo sentó a su lado. Al buen entendedor…
Quienes los conocen saben que Martín Toranzo Fernández trae pleito casado con Mario García Valdez prácticamente desde que éste asumió la rectoría hace 10 años, pero por lo visto el tiempo no cicatriza las heridas ni apacigua los ánimos. El furibundo y sañudo ataque mediático que Martín le lanzó a Mario el lunes pasado se inscribe en esa vieja pugna. Sin embargo, fuera del circulo que conoce los antecedentes, para el común de los mortales que se informa por los medios, la interpretación es muy simple: “El hermano del gobernador se le lanzó a la yugular al presidente municipal de la capital”. Y eso que son del mismo partido. ¡Qué bonita familia (política)!
Hasta el próximo jueves.

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