Después de Dos Años, Regresó la Procesión del Silencio

Sin decir nada y al mismo tiempo, lo dicen todo, con el rostro cubierto, y algunos, sus pies descalzos y encadenados, expresan lo que por dos años de pandemia no pudieron, hoy salieron a unas calles del Centro Histórico de la Capital potosina, que después de dos años, tras dos viernes santos, rompieron ese silencio como la procesión misma.

En sus hombros cargan el peso de imágenes religiosas, aunque éstas pesen entre una y dos toneladas, a decir de los fieles la carga de las reliquias no se compara con la «cruz» que a diario cargan y que ahora, la portan con tal pasión, que las pérdidas, las personas que se quedaron en el camino por el coronavirus, son el motivante de una fé que mueve montañas.

Así es la Procesión del Silencio… Un evento que sin importar la religión es impresionante, el segundo más importante del mundo y al que se dieron cita más de 90 mil personas.

Son pasadas las 22:00 horas, han transcurrido más de dos horas que inició la edición número 69 de la Procesión del Silencio en San Luis Potosí; es la primera vez que el tapabocas, gel antibacterial y la fé, son el ingrediente de un regreso en el que Dios es la prioridad, para muchos creyentes.

El peregrinar inicia cuando se abren las puertas del templo del Carmen, una de las construcciones más representativas del barroco Churigueresco en México.

Serán 2.5 kilómetros de recorrido por las calles del Centro Histórico, después de que el guardia toque la puerta, después de dos años que fue suspendida y aunque depende de cada persona, pues se tiene la creencia que aquellos participantes que sienten mayor desgaste por el recorrido en las principales calles del Centro Histórico, es por «los pecados» que han cometido.

La Procesión del Silencio realizada cada Viernes Santo comenzó como cada año, en punto de las 20:00 horas, el centurión de la Guardia Pretoriana abre camino desde el Teatro de La Paz hasta el templo del Carmen, con tres toques a la puerta del templo ésta se abre y comienza el recorrido de las 30 cofradías participantes, que portan vestimentas de colores específicos en cada una.

Cada año es notorio el asombro de turistas, ciudadanos, empresarios, autoridades municipales y estatales, entre otros asistentes quienes se encuentran distribuidos a lo largo del recorrido de la Procesión y que en esta 69 edición, fue evidente la ausencia del gobernador José Ricardo Gallardo Cardona. Las damas, cofrades, monaguillos, nazarenitos, macarelas, charros, costaleros, guardias y demás integrantes, recorren las calles principales del Centro Histórico e San Luis Potosí, convertido, por único día, en una enorme construcción religiosa.

Actualmente participan 30 cofradías, han aumentado año con año y están completos los cinco misterios dolorosos del Rosario y las 14 estaciones del viacrusis. Las columnas procesionales también son conocidas como hermandades y son asociaciones de fieles católicos que marchan a lo largo de la ruta procesional.

La noche del luto de la Procesión del Silencio culminó pasadas las 22:00 horas y el segundo evento más importante en el mundo llegó a su fin, dejaron sobre las calles del Centro Histórico capitalino, el regreso del Cristo tras dos años de ausencia, siempre acompañado de cofrades, del caminar de penitentes, en una atmósfera envuelta por el silencio de los nazarenos, del público en lágrimas y por el eco del sonido de las cadenas en arrastre, con pasos cansados, pero firmes en su fe.

En el centro de la fiesta religiosa, el toque sistemático de un tambor que distancia, con un golpe de otro, los pasos entre las personas que con devoción integran las cofradías y los grupos participantes que con júbilo entregaron su colaboración en este espectáculo religioso y cultural del pueblo potosino.

Aranzazú y sus amarillos, los Arcos Ipiña tornados de morado y una colorida Plaza de Armas dejó la sensación de que esta noche y después de dos años, miles de feligreses expresaron su amor por Jesucristo.

Así es la Procesión del Silencio en San Luis Potosí y como dijo Mateo 17:20, «Por vuestra poca fe; porque en verdad os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: «Pásate de aquí allá», y se pasará; y nada os será imposible».