SLP en el Top 10 en Violencia Familiar

Con un total de mil 935 casos, San Luis Potosí está dentro del Top 10 nacional en violencia familiar, según la evaluación del primer trimestre de la organización Semáforo Delictivo.

En el inicio del 2022, Semáforo Delictivo otorgó la décima posición a la entidad por el aumento que presentó en comparación con el análisis del 2021, en enero registró 588 casos ante las instancias correspondientes, febrero cerró con 629 y marzo con un total de 718.

En el ranking nacional, Los cinco estados con más casos de violencia familiar son la Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León , Chihuahua, Guanajuato, Coahuila, Baja California, Veracruz, Puebla y San Luis Potosí.

En total, México registró 22 mil 751 casos durante los primeros tres meses del 2022 y según Semáforo Delictivo, la incidencia está por debajo de la media nacional marcada durante el 2021.

La violencia familiar se caracteriza por ser cíclica y escalar en conductas más graves que pueden concluir en actitudes o actos feminicidas, consideran autoridades y académicos.

Expertos en el tema mencionan que se reproduce cíclicamente; estos actos contra las mujeres aumentan y son ejercidos subrayadamente por sus parejas, en un espiral ascendente que puede concluir en un feminicidio.

La agresión intradoméstica puede poner en tela de juicio a la familia como institución social segura y de desarrollo, y dejar al descubierto su carácter paradójico y aunque no es de todos los casos, se organiza en torno al poder de los integrantes del género masculino, por lo tanto se estructura a través de lazos de dominación que las afectan y que miran al hombre como autoridad indiscutible.

En ocasiones, cuando la víctima denunció a su agresor, éste cae en cuenta de sus actos y pretende detener el proceso legal. “El hombre violento expresa un cambio aparente, emite disculpas exacerbadas y con eso algunas mujeres deciden retirar la denuncia. En esta fase se pierden a muchas mujeres, no se puede seguir con la investigación, y ellas en ocasiones no les queda otra que justificar la violencia de sus parejas”.