Lo vivido por unos

Lo vivido por unos despierta los recuerdos de los demás. Nos ayudamos, nos apasionamos y se despiertan los recuerdos: nos acordamos, volvemos a vivir, se ve, se dice por fin. Historias similares habían sucedido por mucho tiempo, hemos vivido recordando momentos buenos, las mejores anécdotas de nuestra vida, éstas las exponemos con tal emoción que enganchamos de inmediato a nuestro interlocutor.

Hasta aquí todo está bien, pero qué pasa cuando una parte de nuestro relato, evoca un recuerdo no del todo grato, y no para nosotros, sino de quien con atención y emoción nos escucha.

Nuestros recuerdos son importantes, porque son lo que somos, lo que nos hace tomar las decisiones que tomamos, actuar como actuamos y amar como amamos. No seríamos nada sin nuestros recuerdos, pero, ¿es posible recordarlo todo?

La respuesta es no, pero podemos tomar medidas para que cuando llegue el momento de echar la vista atrás, tengamos la mayor cantidad de recuerdos posible a nuestro alcance.

Es importante concederles un valor a los recuerdos, sean estos positivos o negativos, pues vienen siendo uno de los principales elementos de estabilidad, un refugio con una capacidad extraordinaria para protegernos. Decía Pío Baroja que “en buena parte somos la prolongación de nuestro pasado; el resultado de un recuerdo”.

En este sentido, debemos saber que el cerebro es un órgano capaz de almacenar, ordenar y priorizar todos nuestros recuerdos. De hecho, aunque esté superada, en psicología se utilizó durante muchos años la metáfora del ordenador para hablar del cerebro, y en especial de la memoria.

Es pertinente indicar que todos los recuerdos tienen una relación muy estrecha con las emociones, por eso somos capaces de experimentar nuevamente las emociones originales cuando los volvemos a situar en un espacio casi similar al tenido durante el hecho que ahora nos es un recuerdo. Un recuerdo agradable puede devolvernos esa paz interior perdida, restaurar esa autoestima lastimada.

Por lo contrario, si esa experiencia vivida se traduce en un recuerdo amargo, lo último que querremos será rememorarlo.

Todos los recuerdos llevan consigo una o varias emociones asociadas. Los que vienen con emociones más potentes, miedo, asco, ira, tristeza, nostalgia, felicidad, etc, son los que más perduran en nuestra memoria. Son precisamente las emociones las que consiguen que aprendamos de nuestras experiencias y vivencias para que, en el futuro, sepamos tomar las decisiones que nos vayan a provocar un estado emocional mas placentero.

Tres para ti Doc.

Facebook: Víctor De LA Brecha

Twitter: @GarciaVicko

VICTOR HUGO GARCÍA SANDOVAL / Tercera Fuerza / Zacatecas, Zac. / Noviembre 30 de 2018.

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