Doctorado Honoris Causa a Fernando de la Fuente García

 

Doctorado Honoris Causa a Fernando de la Fuente García

Dan Doctorado Honoris Causa a QFB. Fernando de la Fuente García

Quiero confesarle a usted, no desde el punto de vista religioso sino desde el punto de vista de la confianza, que para esta ocasión he experimentado una sensación sui géneris al escribir sobre mí mismo en un artículo firmado por mí mismo. Que interesante experiencia verdad de Dios, pues muy bien, siempre hay una primera vez.

Obligado es comentar hoy esto que llamamos Doctorado Honoris Causa, que pienso que es adecuado para entender lo que representa recibir tan importante investidura honorífica en mi vida profesional, para pasar posteriormente a compartir el discurso de agradecimiento al recibir el Honoris Causa, así que sin más preámbulo, comenzamos.

El QFB. Fernando De la Fuente García recibió el grado de Doctor Honoris Causa por parte del Colegio de Especialidades Jurídicas de Nuevo León. Llego a las instalaciones de ésta institución ante autoridades universitarias, académicos, jóvenes y familiares a los que él llama mi linaje, cuando dio  lectura al discurso de agradecimiento durante la ceremonia de recibir la investidura de Honoris Causa, reiteró su compromiso con la vida profesional, el espíritu de servicio y con Dios, fue interrumpido por aplausos en dos ocasiones y arrancó de varios de los presentes lágrimas, incluido el mismo experimentó emociones y sentimientos.

Dijo entre otras cosas, que otros excluyen totalmente de la vida pública y profesional la presencia de Dios y prefieren prescindir del, arrinconándolo a la mera vida privada, pero que “dar a Dios lo que es de Dios no es asunto privado, es un asunto personal porque la fe no se le impone a nadie”. Afirmo que, hoy más que nunca, la vida pública y profesional requiere de mujeres y hombres de vigoroso carácter moral, con una sólida formación espiritual y con un compromiso indeclinable de ser cristianos de tiempo completo al servicio público, profesional y de México, de la Patria.

Visiblemente emocionado, el QFB. Fernando De la Fuente García, recibió aplausos y felicitaciones de las autoridades universitarias, de académicos, de jóvenes y familiares, a los que él llama mi linaje, quienes reconocieron trayectoria y su trabajo permanente. Por parte del Colegio de Especialidades Jurídicas destacaron su desempeño por incursionar el concepto de hombre renacentista del siglo XXI y la mejora continua con el tesón, pasión y compromiso que le ha caracterizado durante sus 40 años de trayectoria en la investigación por la educación media superior y superior. Así también por su activa participación en la producción y desarrollo de conocimiento de un amplio bagaje de disciplinas desde ciencias exactas como lo han sido la física, la química, la biología, las matemáticas, además de la salud.

El QFB. Fernando De la Fuente García, oriundo de Monterrey, estamos orgullosos de reconocer a un paisano  que con más de 5 grados  académicos y de 8 certificaciones nacionales e internacionales, es académico por naturaleza y humanista por instinto. Cualidades que le valieron para ganar su lugar en la historia al haber sido Vocal Líder en la Coalición Internacional en Derechos Humanos, Cívicos y Políticos. (C.I.D.H.C.P.) por Crímenes Lesa Humanidad, (se lee Crímenes Contra la Humanidad) en la ciudad de Puebla en el 2019.

Cabe resaltar que uno de sus logros más agradecidos para nuestra comunidad Neoleonesa, es por la actual contingencia sanitaria y de salud, y es que han sido sus estudios y aplicación y de excelentes resultados con los Protocolos de Tratamiento Preventivos y Positivos contra el Covid-19 al tener entrenamiento profesional en CDS Dióxido de Cloro desde abril de 2020 al día de hoy, con alcances de tratamientos CDS Dióxido de Cloro en línea con pacientes fuera del país.

Doctorado Honoris CausaSu incursión en ramas del conocimiento de las humanidades como lo son la criminología y la criminalista, el derecho, la mediación, e incluso el marketing político, sin pasar por alto su memoria fotográfica profesional, dan fe de su inquieta y dinámica vocación de docencia y amor por el aprendizaje que no nos queda más que darle el reconocimiento de hombre de espíritu universal. Por todos estos motivos antes expuestos, lo honramos y nombramos orgullosos como ejemplo a seguir para su comunidad fueron las palabras concluyentes del Lic.  Moisés Solís Vázquez, Dr. y Rector del Colegio de Especialidades Jurídicas de Nuevo León.

Antes de dar a conocer el discurso de agradecimiento por la obtención del grado de Doctor Honoris causa, vale la pena saber ¿Cómo se gana un Doctorado Honoris Causa? El Honoris Causa (H.C.) es una locución latina cuyo significado es “por causa de honor”, y se otorga como un honor, para reconocer el mérito y la valía de una persona, no es un título académico, las personas que son honradas con este título a menudo no tienen ninguna conexión previa a la institución otorgante. El Doctor Honoris Causa es un título honorífico que concede una universidad, o un centro de altos estudios u organización que agrupa a varias de las anteriores a personas eminentes, esta designación se otorga principalmente a personajes que se han destacado en ciertos ámbitos profesionales.

Esta designación se otorga principalmente a personajes que se han destacado en ciertos ámbitos profesionales. Muy bien ¿Cómo se abrevia Doctor Honoris Causa? Muy bien, En algunos países, como los Estados Unidos, un Doctor Honoris Causa puede utilizar el título de «Doctor»  antes de su nombre, abreviado «Dr.» (Una persona que lee y conoce) En otros países, se debe establecer el aspecto honorífico de tu grado mediante la adición de «honorario», entonces escribimos «Honoris Causa» o «H. C.» entre paréntesis después del título.

El ahora Dr. “H.C.” Fernando De la Fuente García nos dirigió un discurso de agradecimiento mismo que reproducimos a continuación: La concesión, en el ceremonioso ritual de investidura, de distintos objetos relacionados con la universidad clásica encierra toda una exaltación de la docencia y la sabiduría. Como a un caballero de la enseñanza, al doctorando se le impone, de modo sucesivo: El birrete — “para que no solo deslumbres a la gente, sino que además, como con el yelmo de Minerva, estés preparado para la lucha”; El anillo — “La Sabiduría con este anillo se te ofrece voluntariamente como cónyuge en perpetua alianza”; Los guantes — “Estos guantes blancos, símbolo de la pureza que deben conservar tus manos en tu trabajo y en tu escritura, sean distintivo también de tu singular honor y valía”; El libro — “He aquí el libro abierto para que descubras los secretos de la Ciencia he aquí cerrado para que dichos secretos, según convenga, los guardes en lo profundo del corazón”.

Tras la ceremonia Honoris Causa, y con la concesión al nuevo doctor de las facultades de leer, comprender e interpretar, se le indica: “Toma asiento en la cátedra de la Sabiduría, y desde ella, descollando por tu ciencia, enseña, orienta, juzga y muestra tu magnificencia en la universidad, en el foro y en la sociedad”, comprometiéndose este a guardar las leyes y el honor de la universidad y prestarle favor, auxilio y consejo.

Discurso de QFB. Fernando De la Fuente García  en la Ceremonia Doctor Honoris Causa.

Agradezco al Colegio de Especialidades Jurídicas, a su Consejo y al Sr. Rector Licenciado Moisés Solís Vázquez el doctorado Honoris Causa que inmerecidamente hoy se me otorga, pues es esta una institución de educación superior que ha venido especializándose en la formación de jóvenes que, en diferentes disciplinas, sepan ejercitar un liderazgo integral. Este Colegio, sin renunciar a su quehacer científico técnico jurídico, ni a la investigación metodológica para buscar la verdad, sigue abordando de frente, el problema del sentido último de la vida y de la relación del hombre con Dios, convencido, como lo está de qué fe y razón no se excluyen sino que se complementan.

Todo ser humano nace, vive, muere con dos sellos indelebles:

El primero es: el sello de criatura de Dios, quien le comunica la inmensa dignidad que posee, precisamente por haberlo creado a Su imagen y semejanza, con un ADN humano. El segundo es: el sello de su irrenunciable vocación social, que le exige ser comunión con todos sus semejantes, si quiere realizar la vocación que él, y nadie más que él, puede y debe realizar durante su existencia temporal.

Reflexionar en el segundo sello, es a lo que la mayoría de las personas se detienen y se apoyan con frecuencia, mutilándola, en la expresión del propio Jesucristo, cuando afirma “Dad a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César”. En el afán de dar al César lo que es del César, se olvidan de que hay que dar a Dios lo que es de Dios. Por lo tanto, Dios, es nada más y nada menos que la integralidad de la persona humana, en todas las manifestaciones de su vida, porque es el pensamiento amoroso de Dios el que da vida al ser humano.

Existen personas que pretenden construir una visión antitética, es decir una visión opuesta entre ambos sellos, de manera tal de que darle a Dios lo que es de Dios implicaría arrebatarle a la sociedad y al Estado lo que les corresponde, y viceversa. Por eso Nietzsche llega al atrevimiento de afirmar que Dios ha muerto, así, el Estado no tiene que compartir con nadie el dominio sobre el hombre. Otros más excluyen totalmente de la vida pública la presencia de Dios, y prefieren prescindir del primer sello, arrinconándolo a la mera vida privada, arguyendo razones históricas, no siempre apegadas a la verdad y, desde luego, acontecimientos en los que sin duda hubo graves errores humanos, magnificados a veces y convertidos en leyenda negra por diferentes corrientes de pensamiento.

No es un asunto privado dar a Dios lo que es de Dios, es un asunto personal porque la fe no se le impone a nadie, porque ser cristiano es encontrarse personalmente con Cristo y pedirle que nos transforme en el amor, por el amor y para el amor para servirlo en los demás hombres, porque Cristo, que es Camino, Verdad y Vida, nos legó una fe cuyo objeto no es que cada cristiano cumpla ciertos preceptos y prácticas externas, sino que cada cristiano y todos juntos transformemos la realidad temporal con el espíritu, que es el espíritu del Amor, de la Justicia, de la Unidad y del Bien. Es cierto: el reino de Jesús no es de este mundo; pero el único lugar en el que los hombres preparan el advenimiento del Reino de Dios es este mundo.

¿Cómo podría un cristiano seguir a Dios, en particular a Cristo Jesús, si niega su relación primaria con Él, o por lo menos la asume como si fuese asunto privado, dejando de ser lámpara que ilumina y sal de la tierra? Estoy perfectamente cierto que la mayor censura a Dios en la vida pública, proviene de cristianos que se autocensuran para hacer solo lo políticamente correcto a los ojos de los demás. El catolicismo no es la religión del libro, o de las meras prácticas externas sino la religión del encuentro personal con Cristo que todo lo transforma gracias al Amor. Todos los cristianos tenemos la misma misión básica: llevar a Cristo al mundo y llevar el mundo a Cristo. Es decir, tenemos la misión de ser sus testigos.

Es claro que en aras de la libertad religiosa cada persona tiene derecho a realizar las prácticas de culto externo propias de su fe, cualquiera que esta sea, sin afectar el orden público; pero en esta reflexión doy por sentado que el católico, en lo general, en el contexto jurídico de México, no tiene trabas para hacerlo con naturalidad. El reto más profundo consiste en vivir con naturalidad tales prácticas externas, como un derecho humano irrenunciable realizando, al mismo tiempo, el encuentro con Jesucristo en el otro, para transformar la realidad temporal con el espíritu del Evangelio, en la política, en la economía, en la cultura, en lo social. Siempre con alegría, con gran profesionalismo, con generosidad. Como dice el Arzobispo de Denver, Charles Chaput, “como creyentes tenemos obligaciones. Como ciudadanos también. Tenemos que honrar ambas o no honraremos ni unas ni otras”.

Para que el servicio a los demás sea eficaz, el cristiano ha de prepararse toda su vida para ejercitar, sea cual sea su profesión, un liderazgo integral, capaz de contribuir a eliminar las causas estructurales de la pobreza, a darle plena vigencia al Estado de Derecho, a propiciar una justa distribución de la riqueza, a crear un ambiente de pleno respeto a los derechos humanos (incluido el de la libertad religiosa), a respetar y promover el principio de autoridad y a las instituciones, a participar activamente en la democracia, a hacer un uso responsable del medio ambiente, a educar, siempre desde la perspectiva del amor que le permita ver en cada persona el rostro de Cristo.

Puesto que la relación con Dios es personal pero no privada, la sociedad y el gobierno deben promover el respeto a todos los credos religiosos en el marco, como lo asienta Sarkozy, Presidente de Francia, de una laicidad positiva que permita aprovechar toda la herencia religiosa, innegable e irrenunciable, que permea absolutamente toda nuestra cultura, particularmente en los países de origen y trayecto cristiano.

Ningún Estado que pretenda construir el bien común aprovechando todas sus fuerzas, toda su historia, toda su cultura, puede darse el lujo de prescindir, de ocultar, de soslayar estos principios que están en el punto de partida de nuestra propia civilización. Por eso el Papa Emérito Benedicto XVI afirmaba cuando era Cardenal Ratzinger que el Estado laico, es decir, la legítima autonomía entre lo temporal y lo espiritual es una conquista de la civilización. En una sociedad pluralista, «la laicidad es un lugar de encuentro y comunicación entre las diversas tradiciones espirituales y la Nación”, afirmó en entonces Papa Juan Pablo II, hoy San Juan Pablo II.

El cristiano que vive en el mundo, que participa en la ciencia, en la política, en la economía, en la cultura, en lo social, tiene el deber de trabajar para lograr estándares éticos cada vez más elevados en la convivencia social, siempre usando argumentos propios de la razón. Las razones del cristiano se basan en la naturaleza humana y en la realidad de las cosas, coincidiendo diversas religiones con dichas razones, aun desde el punto de vista teológico. Para el cristiano construir el amor, la unidad, el bien es un deber insoslayable, pues tales bienes de la convivencia derivan de su fe en Aquel a quien dice seguir y amar y se concretan en la relación con el otro y con los otros. Cuando el cristiano actúa así el Estado laico se fortalece con la riqueza de la aportación de los creyentes y también con la de los no creyentes.

Pero que quede claro, en ningún momento se pone en riesgo el Estado laico. A nadie se le impone una religión pues el cristiano actúa a la luz natural de la razón y se favorece de la inclusión y la tolerancia. Al prescindir de hecho, por un laicismo excluyente, de la presencia de las grandes religiones, así sea solo a través de los laicos, la sociedad y el Estado agudizan los problemas de la convivencia, pues parte importante de la crisis moral que vive nuestra sociedad, proviene del abandono, por parte de muchos de los fundamentos morales de la convivencia: el cumplimiento de la palabra, la justicia, el amor, la veracidad, el respeto irrestricto a la vida y a la familia, el respeto a la propiedad, el cuidado de los más débiles, la justa distribución de la riqueza.

Afirmo que, hoy más que nunca, la vida pública requiere de mujeres y hombres de vigoroso carácter moral, con una sólida formación espiritual y con un compromiso indeclinable de ser cristianos de tiempo completo y al servicio de la nación, y de la patria. Bien vale la pena gastar nuestra vida, al límite, al servicio de Jesucristo y de México. Conforme a la parábola de los talentos, no pretendamos llegar ante Él cómo jubilosos jubilados, sino como incansables trabajadores de la mies. El cristiano tomará fuerzas, con naturalidad, de la vida diaria de sacramentos y de oración. En mi opinión lo que les falta a muchos católicos en la vida pública es un vigoroso acompañamiento en el estudio, en la oración y en el sacrificio y en la práctica de los sacramentos.

Pienso que urge que actuemos con más eficacia el campo de la convivencia social, pues ahí se dan las más variadas relaciones entre los hombres. De hecho, es indispensable devolverle a la democracia fundamentos sólidos de valores eternos derivados del orden natural de las cosas, pues la democracia despojada de valores estables, tiende a la anarquía pues solo prevalecería la creación de convencionalismos para la convivencia por la vía de la construcción de mayorías parlamentarias. Es imperativo que el Estado de Derecho tenga su mayor fortaleza en normas positivas fundadas en el derecho natural. Hoy hay un razonable acuerdo en que la libertad económica, con matices, y la democracia con sus particularidades son la manera más adecuada para organizar la convivencia entre las naciones y al interior de las mismas.

Sin embargo, cuando analizamos con más agudeza nuestra época, la disputa pública y cultural ya no está centrada en el modelo económico ni en el político, sino en los valores que le dan sentido a la persona y orientan su conducta.
Hoy somos parte de una batalla antropológica cultural en la que el poder político reclama para sí la facultad de definir al hombre, muchas veces socavando su libertad y dignidad. Ante esta realidad, la verdad acerca de la persona humana conocida por la razón e iluminada en su totalidad por la Revelación, constituye el arma fundamental para dar la batalla en la defensa y promoción del ser humano.

Algunas personas piensan que obtener éxito material y vivir congruentemente la fe es imposible. Es ésta una premisa falsa de la cual hay muchos ejemplos. No obstante es cierto que en diversas ocasiones, el cristiano tiene que elegir entre su éxito personal y la fidelidad a Cristo. Y esto sucede especialmente en lo político y en lo económico. El hedonismo, materialismo e individualismo que prevalecen en nuestro tiempo, no borran, pero sí opacan, el primer sello al que he hecho referencia. El ansia de dinero, de poder, de placer y de éxito, avasalla muchos corazones. El cristiano que suele hacer de su fe en Jesucristo un asunto privado, difícilmente descubrirá en su encuentro con el otro, un encuentro con Jesucristo que lo transforme a él en el amor, por el amor y para el amor, y por lo tanto, hará prevalecer sus apetitos personales por encima y aun en contra del bien de los demás.

A lo largo de mi vida he aprendido algunas cosas. Mi familia, mis confesores, maestros y amigos y muchas personas me han ayudado sobre todo a amar la voluntad de Dios y a pedir perdón; porque lo importante durante la vida temporal es conocer el camino de regreso a la casa del Padre, confiado en Su misericordia, cosa que sin duda se expresa en el mandamiento nuevo pero que se desglosa de una manera espléndida en la Oración del Papa Clemente XI, misma que rezo con desde hace muchos años con mis colaboradores y que ha producido abundantes frutos porque todos ellos son mujeres y hombres de fe y de bien, con sus dos sellos muy bien puestos. A todos ellos, gracias y que Dios los bendiga.

“Creo en ti, Señor, pero ayúdame a creer con firmeza; espero en ti, pero ayúdame a esperar sin desconfianza; te amo, Señor, pero ayúdame a demostrarte que te quiero; estoy arrepentido, pero ayúdame a no volver a ofenderte.

Que tu sabiduría, Señor, me dirija y tu justicia me reprima; que tu misericordia me consuele y tu poder me defienda. Todo aquello que quieres tú, Señor, lo quiero yo, precisamente porque lo quieres tú, como tú lo quieras y durante todo el tiempo que lo quieras.

Dame tu gracia para ser obediente con mis superiores, comprensivo con mis colaboradores, solícito con mis amigos y generoso con los que se dicen mis enemigos. Ayúdame, Señor, a superar con austeridad el placer, con generosidad la avaricia, con amabilidad la ira, con fervor la tibieza.

Que sepa yo tener prudencia, Señor, al aconsejar, valor en los peligros, paciencia en las dificultades, sencillez en los éxitos. Enséñame, Señor, a comprender la pequeñez de lo terreno, la grandeza de lo divino, la brevedad de esta vida y la eternidad futura.

Concédeme, Señor, una buena preparación para la muerte y un santo temor al juicio, para librarme del infierno y obtener tu gloria. Por Cristo nuestro Señor, Amén.”

De manera muy especial, quiero agradecer a mis ancestros, mis ascendientes todos, agradecer también a mi linaje actual lleno de luz y de alegría, mis padres (QEPD) de cuyo amor nacieron, ocho hijos,  tres hijos y cinco hijas, la hermandad entre mis hermanos ha sido la mejor herencia que nos dejaron nuestros padres, también ha sido una hermandad de cruz y de pobreza, agradezco también a mi linaje formado por mis tíos que aún viven, a mi cuñada y mis cuñados, a todos mis sobrinos y mis sobrinos nietos, a quienes tanto amo.

Gracias.

Agradezco también al matrimonio y a mis descendientes de mi linaje personal, lleno de luz y alegría, también de cruz y pobreza, del cual brotaron por obra del amor, mis tres adorados hijos y, hasta ahora, cinco nietos. El Señor Jesús, al ver actuar a mi linaje personal no habría hecho la distinción entre la Sagrada Familia, porque ellos son las dos a la vez. Ellos, mis hijos, han sido, son y serán el amor y la inspiración de toda mi vida, son mi día y mi noche, les agradezco por haber caminado delante de mí, varias veces, un segmento de la senda de mi regreso a la Casa del Padre.

Agradezco muy especialmente a quien presento mi propuesta para la investidura de Doctorado Honoris Causa, muchísimas gracias por ello. Agradezco también  mis amigos y compañeros de trabajo por la alegría, por la capacidad de darse a los demás, y gracias por ser tan previsores, gracias sobre todo por su capacidad de amar, y ver a Dios en el rostro del otro. Agradezco a los jóvenes, a todos mis ex alumnos les digo, tomen clara conciencia de que son hijos de Dios y que están de paso en la tierra y que lo que le da sentido a la vida es precisamente el amor. Asegúrense de que en cualquier decisión económica, política, cultural o social, la persona esté en el centro para preservar y promover su dignidad, pues ello forma parte del plan de salvación, pues cada persona vale más que todo el universo creado y por eso fue pagado al precio de la sangre de Cristo.

Todo cristiano consciente de sus dos sellos, tiene que saber acerca de Dios y acerca de su específica profesión, para que pueda servir con eficacia, sin pretextos, consciente de que amar, es lo que le da sentido a la vida, pues solo por el amor podemos aspirar a construir el bien común del hombre en esta tierra, hacia la eternidad.

¡NO TENGAMOS MIEDO!

¿Cómo traer una lección de esta experiencia de vida con la que hoy se me honra con la investidura de Doctor Honoris Causa?, para tal efecto, quiero dirigirme nuevamente a los jóvenes, pero en especial me interesa también dirigirme a los Jóvenes de este prestigioso Colegio, los Jóvenes son quienes deberán hacer gala de tal liderazgo para transformar México a la luz de los valores eternos. Por ello, más que una erudita reflexión cuyo destino sea, en el mejor de los casos, algún rincón de la biblioteca, me ocupa el tema más trascendente que puede haber para alguien que se dice seguidor de Cristo, cristiano, o actor para transformar México a la luz de los valores eternos y que asume todas las consecuencias inherentes. Bien, debo decirles que después de la etapa estudiantil me dedique a otra cosa, a construir mi futuro.

Entonces la lección que podemos aprovechar de esta experiencia es que empiecen a trabajar en su esfera, en su espacio, a hacer política para construir ese nuevo futuro para los jóvenes de hoy, anteriormente he dicho muchas veces que lo que hicimos o dejamos de hacer la gente de mi generación ahí está, lo que hicimos bien también ahí está, y lo que hicimos mal o dejamos de hacer, también ahí está. Yo personalmente tengo más historia que futuro ustedes jóvenes tienen más futuro que historia, para bien o para mal poco es lo que nos queda de vida, y a los jóvenes de hoy mucho es lo que les queda de vida.

Jóvenes, Intenten construir su propio futuro, dejen ustedes, no validen a estos grupos que se venden y que trafican, que andan con fulano, sultano o mengano, pura gente sin conciencia política, sin futuro, no se unan a ellos, cómo es posible que después de veintitantos años no hayan esos estudiantes terminado de formarse, que se radicalizan y que no sé qué más y … la mentira que te eché, como es posible que hayan dejado de vivir con esa autonomía, esa independencia que tanto presumen tener, comiencen desde ahí a construir su propio futuro, hagan respetar la ley, luchen por una cultura de la legalidad, estudien con seriedad, pero buscando hacer lo que les corresponde.

Ya dejen a esos amigos que dicen que eres el mero mero del barrio para hacer piruetas con la bicicleta, es puro cuento, ustedes se están entregando a una actividad que no les va a dar ninguna seguridad económica a la hora de enfrentar la vida, no hombre, hagan su propio proyecto de vida, este México es diferente al que nosotros enfrentamos, es diferente al México en que nosotros estudiamos, hace ya muchos años, ustedes tienen otras tareas, este México es una economía abierta, participa de la globalidad, cosa que no se daba hace 50 años cuando termine mi escuela normal.

Nosotros tenemos pasado, quizá algunos poquitos tengamos algo de presente, pero tenemos muy poco futuro o casi nada. Eso, es lo que hay, pero ustedes, casi nada de pasado tienen y están construyendo su presente para sentar las bases de un mejor futuro, que muchos de nosotros creíamos haberlo construido y algunos fallamos, aun cuando algunos cobardemente se niegan a aceptarlo, fallamos. Vean ustedes el México que les entregamos, de dar vergüenza, muchos de aquellos que se las comían ardiendo andan ahí de burócratas de tercera lambisconeando y agachándose para un puesto burocrático para sobrevivir. Esos, no merecen decir que fueron participantes sin oportunidades, no caigan ustedes en eso, sean dignos, sean valientes y defiendan su dignidad personal y profesional, en la calle ya hay un ejército de gente buena para nada, de cobardes, de ignorantes, de incapaces, no se unan ustedes a ese conjunto de gente sin dignidad, de personas indignas, sean dignos, sean valientes.

Si quieren honrar la memoria de sus padres, esta es la oportunidad de reflexionarlo, esta puede ser una enseñanza, su firmeza para defender sus principios, la dignidad para defenderse como profesionistas y como ciudadanos. Ahí está el reto, vean, sigan unas cosas, pero el futuro lo tienen que construir ustedes. Espero que cuando menos uno haga caso y piense que lo importante para ustedes está por venir, y ese futuro que es de ustedes y para ustedes. Noticia: “ustedes lo tienen que construir”. Es lo que hay.

Para terminar quiero repetir las palabras que se refieren a la fuerza salvadora de Dios mencionadas por el entonces Papa Juan Pablo II, hoy San Juan Pablo II en una reunión de Jóvenes durante uno de sus tantos viajes por el mundo… Decía:

Cristo nos está pidiendo que no permanezcamos indiferentes ante la injusticia, que nos comprometamos responsablemente en la construcción de una sociedad más cristiana, una sociedad mejor, para esto es preciso, que alejemos de nuestra vida el odio, que reconozcamos como engañosa, falsa e incompatible con su seguimientos, toda la ideología que proclame la violencia y el odio como remedios para conseguir la justicia.

El amor vence siempre, el amor vence siempre como Cristo ha vencido. El amor ha vencido, el amor vence siempre, aunque en ocasiones ante sucesos y situaciones concretas, pueda parecernos impotente. Cristo parecía impotente en la Cruz.

Dios, siempre puede más.

Muchas gracias.

QFB. Fernando De la Fuente García

Monterrey, Nuevo León. México

Octubre 4, 2021

Dr.H.C. Mtro. QFB. Fernando De la Fuente García

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DAN DOCTORADO HONORIS CAUSA A

QFB. FERNANDO DE LA FUENTE GARCÍA