
Por Consuelo Araiza / San Luis Potosí, S.L.P.
El Teatro del Difusión Cultural del Instituto Potosino de Bellas Artes se colmó de aplausos por parte de padres de familia que llevaban ramilletes de flores en honor a las ballerinas que terminaron el fin de cursos de Flamenco y ballet de la escuela de Graciela González Urrizar.
Un centenar de niñas, desde pequeñas infantas que inician apenas el Kindergarten hasta universitarias bailaron gustosamente lo aprehendido en un año. En este fin de cursos del 2014 antes de iniciar las vacaciones de verano, las amas de casa sorprendieron y algunas bailaron el tablao para sus hijas, en un número singular ensayado previamente. Así le demostraron el agradecimiento a González Urrízar, una dama en todo el sentido de la palabra y muy conocida en el mundo de los toros, proveniente de una de las familias más conocidas en la sociedad potosina.
Qué decir de ésta Maestra de Flamenco, gran bailarina que ha llevado el nombre del flamenco a varios países. Ahora, con cincuenta años de experiencia, la artista no se cansa y se empeña en dejar su herencia, como semilla, en cada jovencita que baila La Calesera, María del Mar, el Zorongo de García Lorca y qué decir de los tangos gitanos.
Con bailes desde danzas internacionales y números de ballets de clásicos como Haendel, hasta las danzas españolas que es lo suyo, se impone nuevamente la magnífica profesora en una fiesta más que termina con estos cursos y da la bienvenida a los próximos para septiembre del presente año.


