
Villahermosa, Tabasco.- Al concluir el Foro Internacional para Prevenir la Corrupción, expertos en el tema coincidieron en que para erradicar este comportamiento es necesario empoderar y comprometer a la sociedad civil, así como a los actores del sector privado para que vigilen la transparencia y honestidad en el desarrollo de la gestión pública.
En estos dos días de actividades, los especialistas encabezados por John-Mary Kauzya, jefe de la Unidad de Administración Pública y Capacitación de la División de Administración Pública y Gestión del Desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), compartieron en cuatro talleres simultáneos y tres paneles magistrales las experiencias de sus países en la lucha anticorrupción.
En el taller denominado Vínculos entre el liderazgo, el profesionalismo, ética de la integridad y el comportamiento corrupto en el espacio público, donde participaron Manuel Quijano Torres, director de la Escuela Nacional de Profesionalización Gubernamental y Miguel Suazo Báez, director general de Ética e Integridad Gubernamental en República Dominicana, se hizo hincapié en que la corrupción lleva a la pérdida de la confianza y credibilidad en los gobiernos.
Integraron también este taller Valentina Valdez Jasso, subdirectora de Vinculación con Gobierno de la Subsecretaría de Responsabilidades Administrativas y Contrataciones Públicas; y Adriana Plasencia Díaz, Coordinadora de la Comisión de Transparencia y Rendición de Cuentas del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP).
Personal de la Secretaría de Administración Pública de Tabasco, que estuvo también presente en esta charla, señaló que los motores de desarrollo se ven altamente impactados por la corrupción, sobre todo de aquella que se da en la asignación de la obra pública a través de licitaciones, porque se deja de lado la calidad de los proyectos que están directamente relacionados con los ciudadanos.
En sus ponencias, los expertos coincidieron en que si bien los países han generado mecanismos y leyes anticorrupción, se tiene que seguir trabajando en el fortalecimiento de los valores entre la sociedad para tener cada vez servidores públicos más profesionales y éticos.
“La ley efectivamente ejerce coerción, pero tenemos que trabajar más en el aspecto ético; fortalecer la parte motivacional de los servidores público para lograr un profesionalismo en el actuar de los funcionarios”, sostuvo Valentina Valdez.
En tanto Adriana Plasencia habló sobre la urgencia de los países de mejorar sus mecanismos jurídico-administrativos a fin de desarrollar capacidades institucionales y formar servidores públicos que contribuyan a prevenir la corrupción en el espacio público.
“En el caso de México el marco normativo se ha venido perfeccionando desde hace cuatro décadas, no sólo en la parte que tiene que ver con el combate y los procesos sancionatorios, sino también en la prevención con la implementación de figuras como el testigo social y los usuarios simulados, los cuales juegan un papel fundamental en la calificación de los procesos y servicios que ofrece el gobierno”, indicó.
En las conclusiones, el jefe de la Unidad de Capacitación y Administración Pública de la ONU dijo que si bien la corrupción no es una situación que se pueda cambiar de la noche a la mañana, es necesario que los entes públicos trabajen en la prevención para lo cual tienen primero que hacer un análisis profundo y detectar sus áreas de riesgo.
“Debemos diseñar estrategias pero también irlas mejorando para lograr la transformación de los procesos administrativos y garantizar así a la sociedad un uso óptimo de los recursos públicos”, precisó John-Mary.

