Hasta Pronto Érika Briones

La desgracia tocó la puerta del pueblo villareyense, nadie lo creía y nadie lo esperaba, un accidente que acabó con la vida de una alcaldesa tan querida como si fuera familia. Érika Briones y sus colegas fueron víctimas de la imprudencia o quizás de un error humano que terminó por marcar el primer accidente en una de las vías carreteras más seguras del estado.

«Hoy perdimos a una gran mujer en un accidente automovilístico, gran amiga y compañera de años de lucha. Descanse en Paz Érika Briones, presidenta municipal de Villa de Reyes», fue el anuncio que nadie quería escuchar. Ricardo Gallardo, gobernador potosino por primera vez en lo que lleva al frente del poder ejecutivo, fue el portavoz de la noticia y no los medios de comunicación.

Un tráiler amarillo como el que fuera su partido, el PRD, acabó con dos de sus escoltas y la alcaldesa de un municipio que al saber la noticia, quedó tan helado y consternado como en aquellos tiempos en los que era un campo de batalla del crimen organizado. Hoy es recordada como la primer mujer en dirigir Villa de Reyes, presidenta de muchos pero amiga de muchos más.

Villa de Reyes esperó un día completo la llegada de su alcaldesa, en un panorama cambió de lo sublime a lo sublime. Pirotecnia y llantos, ovaciones y lamentos, mariachis y reclamos, fueron el clímax en un municipio que en esta ocasión no fue de alegría.

Pasadas las 11:00 horas del 7 de octubre llegó la presidenta municipal, una marcha fúnebre con «Tellez», su esposo y compañero de vida encabezando el recorrido, que desde el inicio hasta el final, fue multitudinario como feria de temporada, pero que en esta ocasión fue para despedir a una mujer, que se hizo amiga de muchos.

«La Negra Tomasa», su yegua favorita marcó la ruta en medio de retratos, rebozos negros y mensajes que le daban el último adiós a la edil de Villa de Reyes. Después de casi 40 minutos de trayecto a paso lento y acompañada por los ciudadanos, el primer cuadro de la cabecera municipal recibió a la alcaldesa como normalmente era recibida, con los brazos abiertos.

La parroquia de San Francisco de Asís fue el escenario en el que ofrecieron una ceremonia de cuerpo presente para recordarle a todos que la vida no tiene caducidad ni un tiempo estimado, justa o injusta, versos más o versos menos, pero con un mensaje claro del padre, «amen, abracen y quieran en el tiempo correcto, porque el día de mañana podría no ser suficiente».

Poco más de una hora de misa que concluyó con la bendición del párroco para todos los presentes, no sin antes escuchar a «los habitantes de años» que en una capilla a reventar, acompañaron a su presidenta durante su despedida. Al micrófono una mujer de poco más de 60 años que con su pelo gris, de esos llenos de experiencias y sabiduría, cerró con las palabras que todos reconocían en lo profundo, pero que nadie se atrevió a decir, «ella siempre tuvo para todos, siempre dio más que a si misma, aunque ustedes digan que no pero ella siempre estuvo ahí».

Aplausos más, aplausos menos, acompañada de miembros del Ayuntamiento, fue como salió Érika Briones de la parroquia local, para dar así el último recorrido por la plaza principal, como normalmente lo hacía, poco antes de entrar a trabajar.

Después del mediodía, funcionarios estatales y municipales comenzaron a llegar a la explanada principal de la cabecera villareyense, como en pleno informe de actividades, solo que en esta ocasión sin cifras o logros, únicamente la llegada de la alcaldesa para darle el último adiós.

Disparos al aire, pase de lista y una pequeña semblanza de su trayectoria marcaron el inicio del homenaje, con reconocimientos y logros que ha marcado un municipio que recibió encendido en violencia, pero que hoy por hoy, de voz de los habitantes, entregó tranquilo y en paz.

«Nada más se nos adelantó poquito, todos vamos a acompañarla a hacer un reencuentro posterior, Dios bendiga a Érika Briones”, fueron las palabras del gobernador Gallardo Cardona, quien, al término del homenaje, se acercó a los deudos, a quienes les deseó pronto consuelo y les dio su pésame junto con su esposa.

Mariachis y lamentos marcaron el fin del homenaje, no sin antes recorrer por última vez el Palacio Municipal, lugar que por los últimos cuatro años convirtió en su hogar, con trabajadores que se hicieron sus amigos, colaboradores que se volvieron familia y un municipio que siempre la recordará. Hasta pronto Érika Briones Pérez.

Así despidieron a la primera alcaldesa de Villa de Reyes: