SLP Sexto Lugar Nacional en Suicidios

San Luis Potosí es el sexto estado con más suicidios en México, un problema derivado de la depresión y ansiedad, en su mayoría, potencializado por la pandemia que azotó al mundo entero.

De acuerdo con el más reciente estudio denominado Características de las Muertes Registradas en México, del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, el estado potosino está entre las seis entidades con mayor registro de suicidios, sólo superado por Chihuahua, Aguascalientes, Yucatán, Sonora y Coahuila.

El estado supera a entidades con alto nivel de conflicto social como Guanajuato, Campeche y Zacatecas, en donde también se tienen indicadores de suicidios que superan al promedio nacional, según el estudio.

El doctor en psicología, Sebastián Galán Jiménez, jefe del Instituto de Investigación y Posgrado de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, dio a conocer que la pandemia generó males sociales como el fallecimiento de familiares o la pérdida del empleo en muchas familias, lo que a su vez hizo que aumentaran otros problemas como los suicidios, los divorcios y la violencia familiar.

El experto dijo que el encierro en el que estuvimos por meses, debido a la pandemia, propició estrés e hizo incrementar la ansiedad, un problema que aún se mantiene y tiende a volverse crónico.

En 2020, cuando comenzó la pandemia de Covid-19, San Luis Potosí registró una de las cifras más altas de los últimos tiempos en materia de suicidios, de acuerdo con las estadísticas del INEGI, ese año se presentaron 262 muertes por suicidio, de los cuales 220 fueron hombres y el resto mujeres.

El estudio establece que el segundo grupo de población en donde se presentan la mayor parte de los suicidios, después de los jóvenes, son los hombres y mujeres de entre 30 a 59 años de edad.

Establece además que la entidad muestra un aumento sostenido en casos de suicidio durante los últimos cuatro años, los cuales se presentan en todos los estratos y niveles sociales.

El gobernador José Ricardo Gallardo Cardona reconoció que el suicidio es uno de los principales problemas de San Luis Potosí y lamentó que hasta el día de hoy ningún gobierno haya puesto los ojos en el problema y estimó que la depresión, la ansiedad y el consumo de estupefacientes son los principales motivos por los que recurren al suicidio, particularmente los jóvenes.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática, en 2021 sucedieron siete mil 818 fallecimientos por lesiones autoinfligidas en el país, conocidos como suicidios, lo que representa 0.7% del total de muertes en el año y una tasa de suicidio de 6.2 por cada cien mil habitantes.

La tasa de suicidio es más alta en el grupo de jóvenes de 18 a 29 años, ya que se presentan 10.7 decesos por esta causa por cada 100 mil jóvenes y al día de hoy, es considerado un problema de salud pública que conlleva una tragedia para las familias.

En México, 15 de cada 100 habitantes sufre depresión, y la cifra podría ser mayor, porque algunas personas jamás han sido diagnosticadas y viven hasta 15 años sin saber que tienen esta afección, que se manifiesta por un estado anímico de nostalgia profunda, indicó Alfonso Andrés Fernández Medina, subdirector de Información de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia (DGDC) de la UNAM.

De acuerdo a un estudio realizado por la Facultad de Psicología (FP), en el país casi seis millones de niños y adolescentes entre 12 y 22 años de edad sufren depresión, con sintomatología de irritabilidad y violencia. Otra población vulnerable son los adultos de más de 65 años, que debido a la falta de empleo, cambio de vida o pérdida de la pareja tienen una sensación de desesperanza.

Este tipo de enfermedades mentales no respeta condición social ni edad, y existen factores que pueden predisponerla, como la violencia, las carencias económicas y depresiones endógenas relacionadas con neurotransmisores. “Es preocupante que entre los jóvenes la primera causa de mortalidad sea el suicidio, pues la depresión severa no es atendida con fármacos ni con psicoterapia adecuada”, aseveró el universitario.

Clara Fleiz Bautista, del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz”, informó que en México por cada dos mujeres con depresión, un hombre la padece; muchos de ellos porque sufrieron abusos en su infancia, con repercusiones importantes en la adultez. A diferencia de ellas, la mayoría de los varones no reconocen este malestar como una enfermedad, y cuando buscan ayuda, sus cuadros depresivos son severos.

Fernández Medina añadió que las mujeres intentan suicidarse con mayor frecuencia que los hombres, pero ellos lo consiguen más.

Factores como la violencia, la economía y aspectos socioculturales pueden ser promotores de una mala salud mental, por ello, exhortó a descartar estigmas que señalan a las persona con depresión como “locas” o “débiles mentales”, y apoyarlas para mejorar su calidad de vida.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que al menos el 4% padece depresión, la cual causa la cuarta discapacidad de pérdida de años saludables y en México es la enfermedad discapacitante número uno en mujeres y novena en hombres.

La Organización Mundial de la Salud pronostica que para el año 2020 la depresión será la segunda causa de discapacidad en el mundo, y la primera en países en vías de desarrollo como México.

No es exagerado decir que hay una epidemia mundial de depresión. Este es, sin duda, un término poco usual para un problema de salud mental pero, por mucho que queramos considerar que este tipo de padecimientos “se cuece aparte”, la verdad es que, desde mayo de este año, se sabe que la depresión tiene características similares a enfermedades como el cáncer o la diabetes tipo II: existe una predisposición genética que se desencadena por factores medioambientales.

No solo eso, el más extenso estudio de genética de la depresión que se ha hecho encuentra que todos los humanos tenemos, en mayor o menor medida, factores genéticos de riesgo del Trastorno Depresivo Mayor o TDM.

A nivel nacional y con base a cifras proporcionadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, (INEGI) se estima que al menos el 15.4% de población adulta padece depresión y tan sólo en San Luis Potosí se tuvo un registro de casi 2 mil casos, esto con cifras recabadas en el Boletín Epidemiológico del Sistema de Vigilancia Epidemiológica con cierre al 1 de enero del 2022.

Uno de los principales riesgos de no atender un episodio depresivo es que este resulte en suicidio, problema que ha ido en aumento a nivel nacional y que tan sólo al 2020 la tasa de suicidio en San Luis Potosí superaba la media nacional de 6.2 suicidios por 100 mil habitantes, siendo de 8.4, lo cual lo colocó en sexto lugar nacional.

En México, estos padecimientos ocupan el cuarto lugar en complicaciones médicas, y la depresión es uno de los más frecuentes.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señala que 29.9 por ciento de los habitantes mayores de 12 años sufren algún nivel de depresión ocasional, mientras que 12.4 por ciento los experimenta de manera frecuente.

Además, la depresión es el principal problema en materia de salud mental pública por ser el principal padecimiento que afecta a las personas de entre 14 y 35 años y, sobre todo, por ser la primera causa mundial de suicidio y la cuarta como discapacidad, en relación con la pérdida de años de vida saludable.

En México estas cifras son aún mas alarmantes, ya que la posiciones escalan hasta convertirse en la primera razón para el deterioro en la calidad de vida entre mujeres y la novena para los hombres. Las estadísticas también señalan que tan solo en 2016 se registraron 6,370 suicidios en el país.

La depresión está ligada también a otros trastornos como la ansiedad o el consumo de sustancias adictivas y es la principal enfermedad afectiva entre pacientes con enfermedades crónico-degenerativas como el cáncer o la diabetes.

Es importante mencionar que la depresión, además de afectar las funciones físicas, mentales y sociales de quien la padece, produce niveles importantes de discapacidad. Se calcula que las personas con alguna de las variantes de esta enfermedad pierde en promedio 2.7 días más de trabajo que aquellas mentalmente sanas.