El Trabajo Precario en México  

  • ** Panorama laboral. Una mirada en el trabajo precario.
  • ** Inseguridad en el empleo, salarios bajos, nula protección social, falta de acceso a servicios de salud y pocas o nulas prestaciones.
  • ** La ONU lo añadió en el objetivo No. 8: Objetivos de Desarrollo Sostenible.

San Luis Potosí, S.L.P. / Alejandra Abigail Berumen Rodríguez / Junio 28 de 2022.- En nuestro país el desempleo y el empleo informal van en aumento y representan una problemática importante debido a su impacto económico y social. A pesar de que se realizan acciones para su reducción, dejan de lado el trabajo precario, que puede presentarse en cualquier empleo.

El trabajo precario se caracteriza por la inseguridad en el empleo, salarios bajos, nula protección social, falta de acceso a servicios de salud y pocas o nulas prestaciones. Los trabajadores precarios tienen dificultades para tener un sindicado para negociar sueldos o condiciones de trabajo.

El empleo precario se presenta en grupos en extremo marginados del país y principalmente en las zonas periurbanas, donde hay malas condiciones de salud. Los trabajadores suelen estar expuestos a entornos de trabajo peligrosos, de mucha carga y a condiciones psicosociales estresantes.

En nuestro país, este tipo de trabajadores se ubican en comunidades o barrios donde laboran en su propia vivienda, por ejemplo, barrios ladrilleros, zonas mineras, comunidades artesanales, pepenadores, cantereros y trabajadores del calzado.

Al trabajar en su propia casa, el escenario de riesgo no sólo aplica al hombre que es la cabeza de la familia, sino también a mujeres y niños. Las intoxicaciones a nivel laboral incrementan debido a la carencia de conocimientos básicos, por el poco acceso a ropa de protección y por laborar largas jornadas de trabajo.

Adicionalmente, debido al nulo acceso a servicios de salud especializados, las exposiciones crónicas a contaminantes ambientales desembocan en enfermedades que generan gastos catastróficos.

Asimismo, la precariedad suele ir acompañada de la marginación social, además, sitios así, impactan el medio ambiente por los contaminantes generados por las actividades o los que están presentes de manera natural en el sitio.

Al final, el trabajo precario se convierte en un problema de salud pública, afecta la vulnerabilidad económica familiar y la estabilidad de los servicios de salud, debido a la necesidad de atender un incremento de enfermedades no transmisibles, ya que muchos de los contaminantes que se exponen las personas en esta situación afectan  al sistema nervioso, al sistema cardiovascular, a los riñones, a los pulmones y al sistema endocrino, entre otros.

Para el caso de nuestro país, los trabajadores precarios podrían evitar esta irregularidad a través de suscribirse al IMSS-Bienestar, lo cual efectivamente podría amortiguar las limitaciones en cuanto a la atención sanitaria; sin embargo, a pesar de contar con un amplio catálogo de servicios no contempla las evaluaciones de salud ocupacional o toxicológicas ambientales, con excepción de las intoxicaciones agudas por carbamatos y organofosforados.

Aunado a lo anterior, otro hecho que limita la atención de la precariedad es el déficit de personal de salud en nuestro país, lo cual se agrava en el área de la salud ocupacional. En la actualidad hay solamente 325 médicos con certificado vigente del Consejo Mexicano de Medicina del Trabajo. Ahora bien, todo lo anterior en nada se refiere a la atención de la precariedad, si para el trabajo formal hay limitantes y poco personal de salud capacitado, para la precariedad solamente existe la inseguridad.

La generación de estrategias o programas para visibilizar la precariedad en México y en barrios urbanos marginados son necesarias, asimismo, el dialogo de saberes entre académicos-sociedad y gobierno es necesario para comprender las problemáticas del empleo para así contribuir a la presentación de alternativas del trabajo precario y su transición a los espacios laborales decentes.

Tan importante es llegar al trabajo decente que las Naciones Unidas lo integró en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en el número 8, así que laborar en áreas de trabajo precario es una aportación para que México pueda alcanzar este objetivo.