Donantes en Vida

Donantes en vida.

Yareni Tripp Pineda, 25 años, Nutrióloga.  “Tengo un año un mes siendo donante en vida”.

Mucho hemos escuchado sobre la donación de órganos, pero en ¿en qué consiste? Es un gesto altruista, considerado como el mayor acto de amor entre los seres humanos. En la actualidad hay miles de personas que necesitan un trasplante para seguir viviendo o mejorar su calidad de vida. La única forma de contribuir a resolver este problema es donar, convencer a nuestros familiares y conocidos a que también lo hagan; cuantas más personas acepten ser donadoras, un mayor número de vidas se podrán salvar.  En esta ocasión tenemos el testimonio de dos personas en vida: una mujer que donó a un completo extraño, a quien vio en redes sociales solicitando un donante. Se conocieron días antes de la cirugía y aquí tenemos su testimonio.

Donante en vida
Yareni Tripp Pineda

Yareni Tripp Pineda, 25 años, Nutrióloga.  “Creo que algo difícil con lo que me he encontrado como donante, es poder poner en palabras o letras mi experiencia y lo que para mi significa ser donante. He llegado a la conclusión de que esas palabras aún no se han inventado y que nuestro vocabulario por ahora es limitado al no poder plasmar con palabras todo lo que mi corazón siente. Me imagino que está ligado a que muy pocos hemos experimentado estas emociones / sensaciones.

Me ha costado entender que alguien no sea donante. Se me rompe la cabeza. Como les he contado, para mí donar fue algo muy natural (aún cuando no lo veía venir en mi camino) y por lo mismo me confunde ver que no sea algo igual de natural para nuestra sociedad y que incluso haya temor y repulsión. ¿Por qué alguien que es millonario no compartiría un poco de sus riquezas, si no le va a afectar en nada e incluso va a volver a otra persona millonaria en salud (de por medio)?.

Creo que nuestra sociedad actualmente está muy dividida y quisiera que entendiéramos que un like o el dinero no siempre son suficientes. A veces necesitamos a alguien dispuesto a dar un pedacito de ellos. Aún cuando eso puede llegar a ser un poco incómodo.

Hemos olvidado que todos estamos unidos, me encanta usar la película Avatar como ejemplo, pero es algo real y me gustaría ver que regresáramos a esas raíces. Ser mas sensibles al dolor / situaciones que viven los demás en lugar de creer que son ajenas a nosotros. Todo en esta vida es un ciclo y si yo doné hace un año tal vez después alguien le done a uno de mis familiares. Pero hoy en día parece algo loquísimo y digno de aplausos  donarle a un desconocido, cuando en mi opinión debería ser la cosa más normal y como lo mencioné antes, natural. ¿Por qué guardarme algo que una persona necesita en este momento para tener una vida digna o de mayor calidad o incluso para seguir viviendo solo porque tal vez alguien que conozco lo podría llegar a necesitar? Si todos confiáramos los unos en los otros, si pudiéramos ver más allá tal vez ese ciclo del que les hablo funcionaría y nuestro mundo sería muy diferente.

A veces me imagino que vivimos en una realidad diferente y hay algo que tiene que pasar para vencer el “juego” (no sé tipo maze runner, hunger games, etc.) como si nuestra realidad fuera un experimento donde la máxima prueba es la donación. Porque es la prueba de ver mas allá dentro de otra persona, verlo por lo que realmente es un ser humano.

El ser donantes en vida es algo que no se puede explicar. Es el amor más grande que he sentido. Es ver que gracias a un mínimo esfuerzo alguien más recupera vida. Es darle aire a alguien que está en su último suspiro. Es pasar sobre las creencias que tiene todo el mundo y seguir lo que tu corazón dicta a pesar de lo difícil que para los demás es entender esto. Y como ya lo dije es algo tan hermoso, tan grande que no existen palabras para describirlo. Y solo sé que cuando veo o estoy con otro donante sé que conocen mi corazón y que yo conozco el suyo.

Es cargar con una responsabilidad enorme, porque tus palabras tienen el peso de miles de cientos de vidas. Puede ser algo bueno y malo que la fiabilidad dependa de lo que salga de una boca.

«Solo sé que hasta que esas cifras no cambien y que ninguna persona deba morir por falta de un riñón, mi lucha no habrá terminado y mi corazón no estará en paz”.

Donante en vida

Donantes en vida, Lucía Espino Martínez, 43 años, exoficial de Prevención Penitenciaria.

Había escuchado lo que es la donación de órganos, pero nunca imaginé que no solo sabría lo que es, sino en qué consistía. En el 2011 diagnosticaron a mi hija con Insuficiencia renal en la última etapa; teníamos que tomar una decisión para poder ayudarla y no fue algo que tuviéramos que pensar o que platicar. Dijeron “necesita un trasplante” y no tuvieron que preguntar dos veces y mucho menos lo tuve que pensar, inmediatamente supe que yo lo haría, es mi hija. Hubo quien preguntaba ¿por qué lo hacía? Yo solo penaba, ¡por qué no! Donar es el gesto más grande de amor, y como madre es una satisfacción enorme, te cambia la vida la perspectiva, y puedes disfrutar ver al receptor disfrutar de los simples placeres de la vida, si tuviera oportunidad, ¡lo volvería hacer y nuevamente sin cuestionarme! Hoy sé que seré donante de órganos, porque la vida me ha dado la oportunidad de ver a esas personas desarrollarse y disfrutar tanto de la vida.

Hay cientos de personas allá afuera, esperando una sola oportunidad de mostrarle al mundo o a la vida lo que pueden hacer y solo necesitan un poco de vida. He acompañado a mi hija desde el principio junto a mi pareja e hijo. Hoy mi hija necesita nuevamente un trasplante y mi esposo será quien le done esta vez. Si me preguntas que nos mueve, sin duda es el amor, esta ocasión es el amor por nuestra hija, por nuestra familia, pero el día de mañana será por amor a la vida, por darle a alguien la oportunidad que mi hija hoy necesita. Mi hijo también será donante, es uno de los grandes aprendizajes que hemos tenido.

Entre más conocemos sobre la enfermedad y los estragos de ella, más nos sensibilizamos ante el dolor de cada persona que la padece. De cierta forma te vuelve más humano, y esa generosidad y amor son inexplicables. Ojalá más personas se animaran a ser donantes, no solo porque nos tocó en la familia, sino porque como donantes en. vida la única cosa que cambia, es la perspectiva de vida.

Dicen que es el acto de amor más grande y creo que sí, porque por un momento no solo piensas en ti, sino en todas aquellas personas o en esa persona que, con casi su último aliento, lo único que anhela es una esperanza de vida, una oportunidad. Seamos agentes de cambio, seamos donantes en vida, desde niños nos enseñan sobre valores y a compartir, ¿Por qué no compartir también la vida?

 

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Joss Espino