Tampico, Tamps / Víctor Manuel Trejo-Internet / Septiembre de 2024.- Sucedió hace dos días, en la Playa Miramar, pude atestiguarlo.
El ruido de las olas al romper en la playa, los gritos de los niños, la sucesión variopinta de personajes que desfilaron esa mañana dominical contrastó con el azul intenso del cielo, con las vestimentas multicolores de personas caminando por la playa, otros, retozando en el agua.
Era la algarabía propia de un día de asueto, no faltaron, por supuesto, las bocinas a todo volumen.
La música, variada también, contribuyó a crear la atmósfera festiva que imperaba…hasta poco antes de mediodía.
El pregón de los vendedores de souvenirs, de comida indistinta, empanadas, jaibas, “lleve el collar, los aretes, lentes para el sol”, de toda oferta se percibió.
Repentinamente, el silencio se fue apoderando del lugar.
En cascada, los gritos empezaron a apagarse y el murmullo fue creciendo hasta convertirse en voces de advertencia, ¡alguien se está ahogando ¡
El ir y venir de la gente se terminó, todos quedaron quietos mirando hacia donde un salvavidas se dirigía lo más rápido que el agua lo permitía hacia el punto que le señalaban.
Una joven pareja luchaba por regresar a la orilla, pero sus esfuerzos eran vanos, la poderosa corriente los empujaba mar adentro.
Al primer rescatista se unió otro y luego otro más, hasta llegar a unos seis u ocho. No podían, era difícil el salvamento.
Finalmente, una embarcación pequeña fue en auxilio de víctimas y salvavidas completando una afortunada jornada de rescate.
La pareja fue acomodada en una de las palapas para evaluar su condición, bien los dos afortunadamente.
Y luego, la anécdota, una de los rescatistas hablando por teléfono para pedir que lo atendieran pues había sufrido un golpe en la cabeza y se sentía mal.
La joven, con la tremenda impresión dibujada en el rostro aún, sentada en una de las sillas, no acertaba a nada más que taparse la cara para no ser fotografiada por prensa y curiosos.
Esfuerzo inútil, ya era noticia a nivel regional.
El joven, ileso también, más tranquilo, pero seguramente con un cargo de conciencia, uno de los salvavidas le reprendió por dejar a la chica a su suerte y la respuesta de él fue, “mejor que haya un muerto y no dos”
La intención y reflexión de este relato es hacer conciencia.
Sabemos que algunos jóvenes, por naturaleza, son arrojados hasta la temeridad, pareciera que persiguen al peligro.
Esta pareja fue amonestada antes del percance por adentrarse más allá de lo permitido en el agua por uno de los salvavidas, les pidió que no se internaran más…lo ignoraron.
Lo ignoraron y la consecuencia fue inmediata.
¿Por qué los seres humanos creemos que somos indestructibles?
¿Por qué todos tendemos a creer que ningún percance nos va a ocurrir aún y cuando ignoremos las reglas de seguridad?
Eso no es valentía, es estupidez.
Quisiera terminar el relato como el final de un cuento feliz, donde todos vivieron felices para siempre, pero no es posible.
Un salvavidas resultó lesionado y tuvo que ser llevado a recibir atención médica, ignoramos aún su estado.
Así, la imprudencia, la estupidez de una pareja que acudió a la playa, puso en riesgo la integridad de varias personas que arriesgaron su vida para salvarlos de una muerte segura, pensemos en la familia de los salvavidas, muchos de los cuales, por cierto, son voluntarios.
Reflexionemos…


