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¡Sanjuana Libre!

El recinto legislativo, una sede que hoy fue esperanzadora, así como esas lluvias que desde la madrugada de este 20 de junio no dejaron de caer a causa de Alberto. Con esa misma fe y ese mismo deseo con el que se pedía el agua, así piden hoy la liberación de Sanjuana Maldonado, una mujer que estuvo encarcelada durante 15 años de manera injusta.

El salón de plenos Ponciano Arriaga abrió sus puertas. Asesores, diputados, el personal del Congreso, todos llegaron como un día normal, menos los colectivos, menos las familias que lucharon por ella, esos no, ellos llegaron con un el no y el sí, el sí y el no en su cabeza, entraron con un esbozo de sonrisas, con las manos heladas y con un cosquilleo en el estómago, con el paso titubeante pero ansioso por escuchar el «Sanjuana Libre» de los congresistas.

Dieron las 10 y las 11, inició la sesión con la lectura de correspondencia, cuando comenzaron a subir, al brazo de ellas una señora mayor, con su cabello con un par de canas, de esas llenas de experiencias y sabiduría, Ma. Sabas Amaya, la madre de una mujer que estuvo injustamente encarcelada durante 15 largos años, llegó al pleno, pasando un poco de saliba para esconder esas ansias que ha guardado durante más de una década.

Ahí sentada, esperando la votación en cuerpo, pero su mente, esa está lejos, por allá por el Centro Penitenciario Femenil de Xolol en Tancanhuitz. Los minutos parecen horas, los gritos no parecen escucharse en una mirada fría como el mismo recinto, que en tanto no se tocaba el punto y que para ella, no importa nada más.

Fue el momento en el que Cinthia Segovia Colunga, diputada y próxima alcaldesa de un municipio del altiplano subió a tribuna… «Compañeros, el dictámen que hoy se presenta pretende otorgar el indulto a Sanjuana Maldonado Amaya. La figura del indulto tiene una profunda carga simbólica y moral, expresa la capacidad de una sociedad representada por esta soberanía para perdonar y ofrecer segundas oportunidades».

Las palabras y discursos fueron tantos como los gritos de «Sanjuana Libre» en el salón de plenos del Poder Legislativo, unas con risas, otras con la cara desencajada, otros más con las pulsaciones sobre el cuello que escuchan el susurro de fondo, pero que a fin de cuentas, todos reunidos por un mismo objetivo, Sanjuana.

Al filo del mediodía se agotaron las intervenciones, la de Yolanda, de Aranza, de Bernarda, Rubén, Héctor, Edmundo, Chiquis y otros más, que acudieron a tribuna para celebrar, ovacionar, festejar y por qué no, promover una iniciativa en torno al indulto, para construir algo que en toda la legislatura no lograron… Hacer historia.

Después de casi una hora de discursos llegó la votación, a favores más y a favores menos, 25 en total, unanimidad para el punto y los llantos, los gritos y los festejos no se hicieron esperar, pero más allá de la votación, fue un trabajo jurídico, social, mediático y la presión coordinada de diversas Organizaciones de la Sociedad Civil y activistas defensores de los derechos humanos, que se consumaron justo a las 12:03 de la tarde cuando se logró la libertad.

«Es una decisión que representa la rectificación de una profunda injusticia y una reivindicación de los derechos humanos, marcando un precedente en la lucha contra las violaciones sistemáticas a los derechos fundamentales, principalmente de las personas privadas de la libertad en situación de vulnerabilidad», enfatizaron los colectivos con lágrimas en lo que fue y significó su lucha.

Hasta donde llegaron las agallas, la fuerza, el espíritu de un grupo que nunca se rindió, peleó hasta los últimos segundos que hoy por hoy, logró algo que jamás había sucedido de esta manera en el estado, la liberación de una mujer, de una hija, de una amiga y una compañera que fue sentenciada a 30 años de prisión por un delito que no cometió, un claro ejemplo de la violencia y discriminación histórica que sufren las mujeres en un sistema que ellas mismas calificaron como judicial sin perspectiva de género, pero que hoy, la LXIII Legislatura le hizo justicia.

Detenida ilegalmente y bajo un proceso plagado de irregularidades, Sanjuana fue criminalizada en un contexto de guerra contra el crimen organizado, violencia de género y alta marginación. A pesar de la falta de pruebas que acreditaran su participación en el supuesto delito, fue condenada a una pena desproporcionada.

Hoy es historia, el 20 de junio es un día en el que un movimiento social sólido luchó incansablemente por su libertad. Desde la entrega de la solicitud de indulto al Congreso del Estado aquel 15 de febrero, hasta el día de hoy, en el que familiares, colectivas y organizaciones de la sociedad civil lograron una movilización constante por 126 días.

Pero no todo quedó en eso, más de 22 mil personas se unieron a la petición en Change.org, mostrando un apoyo abrumador a la causa. Las redes sociales se convirtieron en un espacio de denuncia y movilización, donde cada mensaje, cada compartido, cada firma, contribuyó a visibilizar su caso. Además, las acciones en las calles fueron fundamentales: manifestaciones, marchas y eventos públicos se llevaron a cabo para levantar la voz y que hoy es un Sanjuana Libre.

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