El que en domingo 13 fue a marchar, fue engañado o fue a engañar

En la tradición refranera, que me fue transmitida familiarmente y de voz en voz, el dicho original señalaba: “El que lejos se va a casar va engañado o va a engañar”, refiriéndose no solo a los enamorado o enamoradores, sino a quienes acometen cualesquiera empresas u objetivos sin estar bien informados de antecedentes, efectos; causas o consecuencias o de plano sin saber exactamente en lo que se han metido. El refrán me pareció de aplicación oportuna y descriptiva de lo que sucedió este Domingo 13 de Noviembre y que se venía preparando semanas atrás, ya que el objetivo o justificante de la Marcha pro INE, erase el defender al Instituto Nacional Electoral de una reforma electoral- constitucional que lo desaparecería, ni más ni menos estuvo así repitiéndose hasta el cansancio en redes sociales, programas de análisis, columnas periodísticas, entrevistas, pronunciamientos y hasta desplegados increíblemente emitidos por el alto clero mexicano(CEM) y por cámaras empresariales y COPARMEX, de quienes uno pensaría que al menos habían leído la iniciativa de reforma y luego se habrían cerciorado que en ningún momento se promovía, proponía o sugería siquiera la desaparición del órgano electoral que por cierto sufre modificaciones cíclicamente y también explicablemente, desde que se sustituyó aquella Comisión Federal Electoral que presidía el Secretario de Gobernación en turno. En esos entonces, cuando recién se diseñó y fue establecido aquel Instituto Federal Electoral sin embargo, fue presidido en su original concepción por el Secretario de Gobernación (Emilio Chuayffet Chemor), aun cuando fueron integrados ciudadanos en una especie de junta de notables propuestos por el mismo Gobierno Federal. Por supuesto que se realizó un ejercicio inicial de consultas a las fuerzas políticas para someter a aprobación previamente a quienes habrían de incorporarse, buscando que tales ciudadanos no tuviesen una evidente simpatía o pertenencia a ninguno de los partidos políticos. No obstante, fue hasta 1996 cuando tal Instituto Federal alcanzó una verdadera autonomía al suprimirse la intervención de la Secretaría de Gobernación. Se ciudadanizó todo el Organismo incluyendo al Vocal Ejecutivo y dejándose a los representantes de partidos políticos con voz en las deliberaciones, pero sin derecho a votar para la asunción de acuerdos.

Pues bien, ese Organismo Autónomo en sus inicios gloriosos (Woldenberg no es lo mismo que Ugalde ni Córdova) hizo más asequible a la oposición el llegar al poder en una alternancia que el año dos mil coronaba efectivamente los esfuerzos y luchas de muchos actores incluso más allá de quienes materializaron directamente la oportunidad de gobernar por fuerzas distintas a las que lo habían ostentado más de setenta años y prometía muchos años de una nueva normalidad democrática. Sin embargo, después de la elección en que triunfaba Vicente Fox, las subsiguientes ya no tuvieron la claridad ni confiabilidad que al inicio del Siglo habíamos experimentado. La partidocracia había retomado el mando y los cargos de este y otros organismos se repartían entre las fuerzas representadas en el legislativo con visión de cuotas proporcionales a los alcances de cada partido y con arreglos cupulares que podían y pueden aún, incluir “combos” o intercambios de apoyar decisiones diversas, con lo que la eficiencia e imparcialidad resultaban suprimidas con la autonomía del IFE y luego del INE. Esta ha sido la dinámica de una revisión cíclica que exige adecuación a las circunstancias y preparación para los nuevos retos que personifican quienes se dedican a buscar y procurar ventajas para sus proyectos particulares, en todas las democracias. Justo ahí se inscribe la última revisión que ha producido la iniciativa que aún no se discute, pero se cuestiona con rudeza y desinformación deliberada en medios. Tal desinformación que raya en falsedades que a su vez se enfocan en una supuesta “desaparición del INE” en una supresión de la democracia y muchas barbaridades más. La verdad es que la iniciativa contempla que ahora no serán los partidos políticos quienes seleccionen o escojan a los Consejeros del órgano electoral ni a los magistrados del tribunal electoral como sucede hoy, sino que en adelante deberán ser electos por la ciudadanía; también se reduce el número de consejeros; se disminuye significativamente el presupuesto para los partidos, se implementan medidas para la reducción del gasto; se suprimen los senadores plurinominales retornando a una igualdad de representación de los estados federados; se disminuye el número de diputados, entre otras reformas que más parecen afectar a quien actualmente tiene la mayoría que a los que se quejan desde la oposición. Pero al fin y al cabo, se necesitaba un pretexto para golpear a un régimen que está pisando muchos callos, ocultando esa, la verdadera razón. Que mejor que una lucha romántica y pseudo heroica para “defender al INE”. Así, los que fueron a marchar, fueron engañados o fueron a engañar.

 

PEDRO OLVERA / Retruécanos / San Luis Potosí, S.L.P. / Noviembre 25 de 2022.