El Examen Oral de Enrique Galindo Ceballos

San Luis Potosí, S.L.P. / Revista La Razón / Septiembre 29 de 2022.- Apoyado en su perfil académico de casi doctor en gobernanza global, el alcalde Enrique Galindo Ceballos, se apropió del centro cultural Bicentenario de la universidad autónoma, no para rendir un informe de gobierno, fue un examen de lo aprendido y realizado en un año de complicadas gestiones, siempre vigilado, asediado y perseguido por su celoso vecino de enfrente, Ricardo Gallardo Cardona, que no quiere el mínimo contrapeso estorboso ni le quiten los reflectores de la fama. El edil tuvo de sinodales a los que su contraparte llama con un desgastado cliché, “la herencia maldita”, donde no se salva su padre, ex munícipe de la capital, Ricardo Gallardo Juárez. Lo acompañó el ex maximato local, Horacio Sánchez Unzueta.

Los ex gobernadores, Marcelo de los Santos y Teófilo Torres Corzo. Los ex ediles Mario García y Mario Leal, su colaborador. Sin presumir ninguna cercanía con el presidente Andrés Manuel López Obrador, igual que el tabasqueño, Galindo hará doble trienio en uno solo. En los hechos, ya se reelegió. Aunque Gallardo alardea que labora 17 horas diarias, el edil también hace la misma rutina. Todavía no aflora que lo impulse un lucro económico desmedido. Sin recurrir a las amañadas conductas del delegado de la secretaría del bienestar, Gabino Morales, ya inauguró una instancia similar que lo puede conectar directo, sin coyotajes, con el mandatario federal y tejer una amistad cercana. Sin aspavientos de artista grupero, Galindo impactó a sus examinadores, donde estuvo además el arzobispo, Jorge Alberto Cavazos, que también le saca la vuelta al comerciante pollero. Galindo apenas consultó sus fichas de apuntes. Al principio un tanto nervioso, después se nutrió de aplomo para enumerar las líneas torales de su mandato, seguridad, agua, turismo y deporte. No dejó entrever ninguna grieta de improvisaciones y desatinos, lo que caracteriza a su detractor.

Galindo dejó entrever su astucia para tender puentes de concordia con las fuerzas más disímbolas. Aunque Gallardo le ganó varias decenas de juntas vecinales, supo negociar con sus directivos los fondos para hacer obras urgentes y necesarias por más de 700 millones de pesos. El edil-policía puede tener mil defectos y más detractores, pero ahora se ha convertido en el único nicho donde se refugian los náufragos de casi todos los partidos. En la frágil estrategia de no confrontarse de manera radical con su verdugo, para evitar una riña intestina donde saldrán heridos innecesarios, soporta estoico que le agandallen las inauguraciones de varias obras. O lo metan en conflictos artificiales, como sucedió con los parroquianos de Himno Nacional. Las demás fuerzas y grupos, deben echar sus barbas a remojar ante la inminencia de un cacicazgo que se empieza a enraizar.

Una prueba fatal serán las próximas elecciones intermedias. Salvo que alcancen a fraguar un candidato alternativo con los ímpetus y el carisma necesario para vencer al sátrapa, todo indica que Galindo puede ser la única carta viable. El edil sabe también que, como pasó con Mario García, corre el riesgo de estar ante su debut y despedida. Redactar su epitafio político. Pero ya dio muestras de que puede lograr las alianzas y contra alianzas más disímbolas. Las que pueden llevarlo a ser un alcalde de 12 años.