El cuento de la liebre, y un cierto comité

gerardo guillermo almendarezPor Gerardo Guillermo Almendárez/ Colegio de Periodistas/ San Luis Potosí, S.L.P.
Indignación, retortijones de panza, desconcierto, y un gran sentimiento de haber sido burlados; –avasallados pues–, fue lo que originó entre las mayoría de los periodistas potosinos, la 7 meses tardía, –aunque finalmente apresurada–, integración del Comité de Protección a Periodistas, concretada este pasado Día de la Bandera, en el cual por la mañana el gobierno del estado rindió homenaje a nuestro lábaro patrio, y por la tarde se rindió ante las más fuertes empresas de medios de San Luis Potosí.
Y es que sin que mediara siquiera un guiño a los reporteros; a esos que están diariamente en la línea de fuego, se procedió de buenas a primeras a crear a ese Frankenstein, que más que orientado a proteger la integridad de los periodistas y su libre derecho a informar, parece haber sido concebido para cobijar la buena relación del gobierno del estado con la llamada “gran prensa” o “prensa industrial”.
En medio de este intríngulis han quedado atrapados los periodistas Jaime Hernández López, uno de los tres coordinadores editoriales del periódico Pulso, y Roberto Gutiérrez Turrubiartes, Subdirector de El Sol de San Luis, quienes merecen todo nuestro respeto como colegas, aunque vale decir que el descontento entre los periodistas por su nombramiento corresponde no a que sean ellos, como personas, sino debido a los intereses que incluso pueden a ser ajenos a sus intereses, pero que los estigmatizan de alguna manera, por ser directivos de los medios donde laboran.
Mención aparte merece la designación de Elías Navarro Páramo como secretario del Comité de Protección, a quien se le identifica como propietario de radiodifusoras, y quien también ha tenido presencia en el medio periodístico a través de la producción y difusión de noticieros radiofónicos locales, quien por supuesto también merece todo nuestro respeto, pero al igual que la gran mayoría de los colegas de a pie, en el Colegio de Periodistas y Comunicadores de San Luis nos hemos preguntado ¿qué va a suceder si llegasen a presentarse demandas de periodistas para tratar asuntos relacionados con cuestiones económicas; de relaciones laborales; o demandas de tipo social provenientes del gremio periodístico?
¿Acaso tendrán la libertad suficiente para cuando menos llevar a la mesa y discutir esa tendencia nacional, para que un porcentaje de los presupuestos destinados por entidades oficiales para publicidad, sean destinados para la capacitación, profesionalización y protección de los periodistas?
De ninguna manera podemos dudar del valor y de la integridad moral de los representantes de los periodistas, sin embargo queda en el aire el aspecto de su autonomía, en la inteligencia de que si la ejercen a rajatabla, seguramente corren el peligro de ser separados de su empleo.
Pero el meollo de este asunto, se encuentra sobre todo en las formas empleadas por el Gobierno del Estado, que quiensabeporquecuántascausas, así, pegadito, se hizo el harakiri fast track, después de una pachorra multimesina, cuando bien pudo detenerse dos, tres días o hasta una o dos semanas más, para cavilar sobre las mejores opciones para desahogar este tema.
En toda esta opereta vale mencionar el papel que ha jugado el Colegio de Periodistas y Comunicadores de San Luis, cuyos integrantes, desde hace más de dos años y medio han venido impulsando, en primer término, el descongelamiento y luego la aprobación y promulgación de una Ley de Protección, lo cual pudo lograrse en abril de 2013.
Sin embargo, preocupados por la tardanza y el inicio de una oleada de agravios registrados desde el mes de septiembre anterior, tanto en esta Capital y algunos municipios, como Matehuala, retomamos la tarea de empujar la integración el comité, y el pasado 19 de febrero, a petición del coordinador general de Comunicación Social, Roberto Armando Naif Kuri, entregamos un documento solicitando la integración del comité, en el cual además ofrecíamos un esquema para comenzar operarlo, toda vez que no existe un reglamento interno.
Y pese a una llamada de un personero del gobierno, que indicaba que de la Secretaría General se comunicarían con nosotros para tratar el asunto, la respuesta a la petición fue algo así como una bofetada en la cara de todo el gremio periodístico, por el proceder unilateral y omnipotente del gobierno del estado para la resolución de este asunto, en el cual, queda claro, la parte interesada en el tema fue excluida.
Ayer bien nos decía un colega que unos corretean la liebre y otros son los que la alcanzan.
Nosotros por nuestra parte, no la dejamos de corretear.

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