¡Con el puño bien arriba!

Hace 5 años que México calló. Y levantábamos el puño para pedir silencio, rogando en nuestros corazones alguna señal de vida bajo los escombros. Y no, aquel 19 de septiembre no había partidos políticos, no había clases sociales, no había equipos de fútbol, no había nacos ni mirreyes.

Hace 5 años fuimos uno solo.

Priístas, panistas, morenistas; ricos, pobres, clase media; americanistas, cruz azuleños, pumas y chivas. Todos en fila levantando escombros, dando «raid» a doctores y enfermeras, pasando cubetas de piedras hasta sangrar las manos. Señoras sacando sus anafres o lo que fuera para alimentar a tanto hambriento, más que de comida, de esperanza por la VIDA. Hace 5 años que la vida, una vez más, nos volvió a cambiar; y literal, el destino nos sacudió.

Los segundos parecían minutos y los minutos horas. El ambiente que se sentía en la ciudad era indescriptible. Era dolor, tristeza, un silencio aterrador; pero también una unidad inigualable, empatía, hermandad. Me pasé horas emocionándome con cada rescate, llorando cada pérdida, sintiendo orgullo de ser mexicana. Abrazando a la vida y lamentando a la muerte. Sintiendo gratitud a cada persona y perrito que arriesgó su vida para salvar otras. México era uno sólo. Había escuchado historias del 85 (que no me tocó vivir) y jamás, ni por un momento, imaginé que en el mismo día, 32 años después, sería testigo de una tragedia de esa índole. Y vinieron de todo el mundo. Y no existieron rivalidades. Coreanos, argentinos, bolivianos, canadienses, chinos, chilenos, colombianos, costarricenses, cubanos, ecuatorianos, salvadoreños, españoles, estadounidenses, hondureños, israelíes, italianos, japoneses, panameños, peruanos, rusos, suizos, turcos, uruguayos, venezolanos. Todos acudieron a la ayuda de este maravilloso país que siempre ha acogido al necesitado. Y nos abrazaron, y nos sostuvieron, y fueron héroes. Y fuimos uno.

Hoy, me encantaría que tuviéramos la capacidad de recordarlo. De mirar las cicatrices y recordar la unión. Hoy, 19 de septiembre, a 37 años del 85 y a 5 años del 2017 pido no más que silencio. Un minuto, un par de horas, un día entero.

¡Con el puño bien arriba!

Por los niños que quedaron bajo los escombros. Niños que debieron tener un futuro maravilloso que se vio truncado por la ambición de personas que hoy cargan esas vidas sobre sus espaldas. Por los padres de esos niños, que viven con esa llaga eterna en el corazón. Por todos los que, bajo los escombros, se durmieron en la esperanza de ser encontrados.Por los que bajo sus hogares murieron al instante sin sentir dolor. Por todos los que perdieron sus hogares y que durante meses vivieron en refugios y fueron olvidados. Por la consciencia de aquellos que, jamás volverán a dormir en paz, sabiendo que mucha vidas se perdieron por su ambición. Por aquella mujer que grito a su hermano desde un megáfono, dándole esperanzas de vida hasta el último suspiro.

Por aquella chica que gritó por ayuda hasta que se encontró el cuerpo de su madre. Por quién perdió la paz y la tranquilidad durante meses (incluyéndome) y para quienes la noche implicaba un verdadero terror. Por quién salió a trabajar aquel día, sin saber que jamás volvería a ver a sus seres amados. Por aquella madre que con amor consintió a sus hijos, permitiendo que se quedarán a descansar aquel día, sin saber que sería su tumba.
Por aquel niño que abrazó y cubrió con su cuerpo el de su hermana menor, estando juntos hasta el último suspiro.Por aquellos médicos, que en medio de una cirugía a corazón abierto, con el terror aplastándolos, no abandonaron a su paciente y se quedaron ahí tratando de salvar una vida. Lográndolo. Por todos los arquitectos, ingenieros y personas con cargo que cargarán por siempre la muerte de tantos gracias a su mala praxis.

Por los perritos: Frida, Ecko, Evil, Eska, Eros, Acertijo y Nahual (entre otros) que nos demostraron que el perro si es el mejor amigo del hombre. Por cada mexican@ que se unió, que cargó, que rezó, que de la manera que pudo ayudó. Por médicos, enfermeras y personal de salud que sacó avante a cada herido. Demostrando vocación y amor a su profesión. Por mi México, que aún en la tragedia y víctima de aquella herida mortal, supo levantarse de entre los escombros soñando con un futuro prometedor.Ojalá, ojalá siempre recordemos que cuando nos lo proponemos, somos invencibles.

En memoria de todos los dormidos aquel 19 de septiembre de 2017.

Con amor.
Joss Espino
Tw @joss_espinoo