Entre las necesidades artificiales y las reales

ANDREA SÁNCHEZ NAVARRETE / La verdad no peca / San Luis Potosí, S.L.P.

Desde el momento en que cada ser humano tiene conciencia surgen las necesidades más profundas, las cuales están directamente relacionadas con el desarrollo psicológico y biológico de las personas. En un mundo lleno de necesidades artificiales creadas para el consumo podemos encontrar la necesidad de tener dinero, de tener poder, popularidad, de tener un trabajo perfecto o la relación de pareja perfecta y muchas más. Todas estas “necesidades” solo sirven para encubrir la falta de atención a las que son reales y más importantes y como muchas veces no se reconocen es muy fácil caer en una dinámica de satisfacción inmediata y superficial que no llega a cubrir las necesidades más profundas del ser, por lo tanto nos sumergimos en un círculo vicioso de constante búsqueda de estímulos instantáneos y aprendemos a vivir con hambre de llenar el vacío inmenso dentro de nosotros.Andrea Sanchez  Navarrete-la-verdad-no-peca

Las necesidades de las que hablo, las que son reales e importantes, surgen espontáneamente desde que cada persona es persona, desde que nuestras madres nos cargaban en su vientre, son parte de nuestra naturaleza y de lo que se trata nuestra existencia. Hablamos constantemente de ellas pero algunas, sobre todo las más complejas, no se han reconocido como necesidades porque tenemos todavía una idea más o menos abstracta de lo que son, tal vez solo se han visto como medios de crecimiento personal cuando son mucho más que eso.

En el libro “Flujo de vida” del Dr. Carlos de León de Witt se las agrupa y ordena por niveles de acuerdo con el desarrollo psicológico y biológico:

  • Necesidades de sobrevivencia.
  • Necesidades de nutrición y crecimiento.
  • Necesidades de identidad emocional.
  • Necesidades de identidad verbal.
  • Necesidad de coherencia en la estructura de la realidad.
  • Necesidad de trascendencia.
  • Necesidad de liberación.
  • Necesidad de transmutación.

Cada nivel corresponde a una etapa de la vida y repito, desde que nos formábamos en el vientre materno. Con forme se va desarrollando nuestra conciencia y nuestro cuerpo las necesidades van cambiando sin importar si las anteriores fueron satisfechas y atendidas o no, de ahí que se va formando este vacío ya mencionado.

Las sociedades están prácticamente compuestas por la falta de satisfacción de estas necesidades en conjunto, es por eso que la cultura de consumo excesivo ha tomado tanta fuerza en cada rincón del mundo, en algunos lugares menos que en otros; porque somos todos los seres humanos, sin importar raza o nacionalidad, los que seguimos en la búsqueda de llenar los vacíos que nuestras necesidades no atendidas nos han dejado. Por eso vemos personas que compran y compran, cada vez hay más comedores compulsivos, mujeres y hombres buscando ser “muy mujeres” o “muy hombres” a cualquier precio, gente adicta al poder, al dinero, al sexo, gente obsesionada con tener una familia, con seguir reglas rígidas; y el miedo intrínseco a no cubrir estas necesidades nos orillan a la alienación de quienes buscan exactamente lo mismo pero de otras formas.

Lo peor es que estoy de hablando de adultos cuando todas las necesidades debieron ser cubiertas desde las pubertad. Según el libro, los preadolescentes deben preparase para cubrir ellos mismos la necesidad de transmutar su realidad. Es por esta razón que el cuerpo, cuando entra en esta etapa, pasa por una explosión de energía, de hormonas, de creatividad; el adolescente siente que todo lo puede, que es invencible,  para utilizar todo su poder en ayudar a los demás a crear un mundo mejor; el cuerpo se sincroniza y se ajusta a la última necesidad psicobiológica.

Es muy evidente que no se ha dado así y para mí es triste ver como nuestro potencial se desperdiciado en el círculo vicioso de la satisfacción inmediata y nos volvemos egoístas, nos encerramos en una cajita pequeña de creencias que limitan nuestra realidad y queremos que los demás quepan en ella también.

Las necesidades psicobiológicas tienen una función muy especial, la de hacernos crecer para ayudarnos unos a otros porque la humildad, la solidaridad, el respeto , serían valores que manejaríamos con naturalidad, sin necesidad de pensarlo y no tendríamos el deseo de arrebatar, de tener más, ser mejor o ganar siempre. Si nos atrevemos a identificar bien las “necesidades” artificiales que nos venden y a dejarlas a un lado, prestemos atención a las que como seres humanos siempre están ahí, a lo largo de la vida,  aquellas que nos impulsan a vivir, movernos, crecer y trascender, como lo dijo el Dr. Carlos de León.

@b_andreaSN