El Club de los Cínicos

DANIEL RODRÍGUEZ / Casa de cartas / San Luis Potosí.

La presente colaboración, creo es preciso iniciarla con un breve relato que escuché alguna vez en la Universidad, la cual es entre un periodista (P) y un diputado (D).

P.- Acaso ¿Usted es honesto?

D.- Sí

P.- ¿De verdad es honesto?

D.- Sí

P.- ¿Honesto, honesto, honesto?

D.- Bueno, no tantas veces.

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¿A qué viene esta breve conversación entre dos personas? Pues precisamente al cinismo que muestra la clase política mexicana, ni que decir del descaro que muestran los diputados locales con las declaraciones realizadas en días y semanas pasadas, son maestros de la desvergüenza. Tal es el caso de los diputados Rosa Ma. Huerta, José Francisco Martínez Ibarra y el plurinominal Crisógono Sánchez.

Rosa Ma. Huerta, al inicio de la actual legislatura declaró que sería una legislatura barata, sin embargo, de barata no ha tenido nada, con gastos tan superfluos como lo es pastillas para la potencia sexual de los legisladores y ponerlo como un gasto con cargo al erario.

Sin embargo, el descaro de la diputada Huerta viene al declarar que sí apoya la reducción del sueldo de los diputados locales, al final de cuentas a ellos ya no les tocaría el descuento, sino a la legislatura venidera; ¡pues vaya con la diputada! Que muy bien aplica el viejo refrán hágase la voluntad del señor… en las vacas de mi compadre.

Es cierto que de aprobarse la reducción de salarios para los diputados se tendrá que iniciar en algún momento, pero, ¿por qué realizar declaraciones que únicamente generan un mayor enojo por parte de la sociedad? Tal vez la diputada no alcanza a analizar el peso de sus palabras y el castigo que puede realizarse en las urnas, no debe olvidar que vienen tiempos electorales.

¿Por qué no apoyó éste tipo de propuestas en un inicio cuando a ella también le pudieron recortar el ofensivo sueldo? Por cierto, en una opinión personal, una dieta muy mal desquitada.

Con el caso de los legisladores Francisco Ibarra y Crisógono Sánchez; se unen al club de los cínicos al sentir orgullo por ser chapulines, pero se horrorizan ante el mote de chapulín; es decir, la acción la ven con buenos ojos, pero el apodo les ofende.

Crisógono se siente ofendido cuando la sociedad se refiere, no solo a los diputados, sino a cualquier funcionario público como chapulín. Sin embargo, las licencias para ausentarse del cargo para participar en el proceso electoral y brincar a otro cargo y no quedar fuera del presupuesto se encuentran a la orden del día.

Pero sin duda alguna, a quien se podría nombrar presidente del club de los cínicos, sería al diputado Francisco Martínez Ibarra, un hombre emanado de las filas de izquierda, representa al PRD; conoce al sindicalismo mexicano, ha participado de manera activa dentro de la CTM; no se debe olvidar que ese organismo obrero pertenece a uno de los sectores del PRI, que a su vez nace a partir de la CROC y son pilares del sindicalismo mexicano, que va más allá del sindicato de profesores, que por cierto, también se encuentra adherido a una confederación de sindicatos, tal vez sea bueno ahondar en alguna otra entrega sobre el sindicalismo mexicano, para no salir de tema en ésta ocasión.

Regresando con el cargo actual del lic. Francisco Martínez Ibarra, declaró que el chapulineo es comparable con el crecimiento y expansión de una empresa; es bueno saber que el diputado se encuentra ocupando una curul no por le hecho de representar a la población del IX distrito con cabecera en Soledad de Graciano Sánchez, sino porque para el diputado Francisco Martínez esta expandiendo su negocio personal.

Por cierto, Martínez Ibarra llegó al Congreso del Estado por el efecto Gallardo y hoy que Gallardo Cardona se encuentra preso, Martínez Ibarra fue de los primeros en bajarse del barco gallardista.

Mientras que para unos resulta ofensivo el mote de chapulines, otros lo comparan con el crecimiento de un negocio, y unos mas si rebajarán el sueldo, pero a los diputados que lleguen, por que por lo pronto ya la caido, caido, pero no son los únicos tres miembros del club de los cínicos, también se encuentran aquellos que salen muy sonrientes, en fotografías, abrazando niños pero, cuando no hay cámaras pide que quiten a los infantes que le estorban, en el congreso, sobran linduras para ser parte del club.

Las cartas caen…

Twitter: @LDanielRV

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