Renuncias Imposibles

Por Adriana Ochoa/ La Cábala/ San Luis Potosí, S.L.P.

Domingo 7, octubre 2012.- Bastaron tres semanas en el cargo para que a la lideresa de la fracción priista en el Congreso se le pudrieran sus promesas de “una legislatura barata”, sin bonos ni sueldos excesivos. Y no está sola en el empeño de mostrar tan temprano el peltre de esta legislatura.

Unos días antes de tomar posesión, la jefa de la bancada priista en el Congreso, Rosa María Huerta Valdez, prometió con mucho tono que la LX sería “una legislatura barata”, porque erradicarían los cobros excesivos en que incurrieron sus antecesores: “Vamos a eliminar esos bonos y eso lo puedo asegurar; concédame el beneficio de la duda. Yo soy la primera”.

Según la señora Huerta de los días previos a su toma de protesta, se colegía que su legislatura iba a ser una aurora boreal, algo sin parangón en el mundo de los vivos, porque tenía la firme convicción de que “es injusto que nos estemos llevando tanto dinero, cuando hay muchísimas necesidades”.

Y por si la incredulidad de los reporteros no cedía, echó por delante a su género completo como garantía, que al cabo el género ni protesta porque lo traigan avalando comedias : “Vamos a ser una legislatura barata, pero con muchos resultados para San Luis Potosí…, comprometida…, palabra de mujer”.

Pero apenas propuso el diputado panista Alejandro Lozano González una reducción de 50 días en el aguinaldo de los legisladores, quienes cobran 90 días de esta prestación, y la señora Huerta se embarcó en una catarata de descalificaciones: “Nosotros venimos a trabajar, no venimos a ser protagónicos ni a tener los reflectores encima”.

Habilidoso su recurso declarativo de la distracción, pero su “preocupación” porque no haya “protagonismos” suena tan auténtica como un billete de 18 pesos. Su verdadera y real preocupación es que le quiten paja a su pesebre.

Se le pudrieron muy pronto las intenciones de austeridad a la jefa de bancada priista. Puesto en esa situación de contraste, a cualquier otro le habría dado un sonrojo para encender un cigarro a un palmo de la cara, a ella no, qué va. Muy desparpajada la dama en las artes de defender hoy una cosa y mañana la contraria, y conseguir que le den la razón en ambas. De pena que haya dicho que esto es “palabra de mujer”: jodió al género completo.

Pero doña Rosa no fue la única diputada que se paró en barras con la propuesta de la reducción del aguinaldo, aunque sí la más notoria por andarse dando pátina de austera en forma tan ruidosa en los días previos.

De ternurita el perredista Francisco Martínez Ibarra y su declaración en contra: “Somos como cualquier trabajador que anhela un aguinaldo”. Ah, pues por ahí hubieran empezado y que cobren entonces “como cualquier trabajador” en San Luis Potosí, cosa que no hicieron en la primer quincena, según consta en los movimientos financieros publicados en la página web del Congreso.

Si alguna duda del monto tienen, los datos del INEGI ubican a los potosinos con un salario promedio de dos mínimos, 118 o 120 pesos total, mientras que en estadísticas del IMSS pasa de los 200 pesos para sus afiliados, en ningún caso lo que los diputados se embolsaron en la primera quincena 32 mil 835 pesos y un “bono” de 8 mil 925 pesos cada uno.

A nuestras costillas hay que pagar el aguinaldazo que se dan los señores diputados, lo “anhelan” tanto los pobrecillos, no sea que se nos desilusionen y nos hagan el favor de renunciar a sus cargos. Cuento más conmovedor, ni “La niña de los fósforos” de Andersen.

Y detrás de estos ejemplares, otros más que ven en la iniciativa verdaderas conspiraciones planetarias e intenciones inconfesables. Lo más suavecito como pretexto es que a la iniciativa hay que estudiarla, sopesarla, desmenuzarla y volverla a armar, encaminarla a los laberintos de la parálisis por análisis, a ver si de ahí no sale hasta… ¿2085?, ¿2090?… ¿Y qué tal nunca?

No todos los diputados comparten estas posturas de pánico a la pérdida del privilegio. Algo vimos en Twitter de la priista Marianela Villanueva y a los compañeros panistas del güero Lozano.

Muy temprano esta iniciativa desvela las pequeñas grandezas y las grandes miserias de nuestros diputados. No habrá baño estético ni declaración abracadabrante que cubra lo que queremos ver: que los diputados demuestren con hechos, no con pedorretas declarativas, que son capaces de renunciar al exceso y a la voracidad.

De verborrea ya pasamos hace mucho.

 ROLLOS SUELTOS

LA MODITA. Tras padecer alguna crisis de seguridad en este sexenio, en gobiernos estatales y en las capitales de los estados se puso de moda contratar como jefes policiacos a policías federales a quienes se atribuye cercanía, real o supuesta, a García Luna.

PURA CUATITUD. Llama la atención el caso de los “amigos” de García Luna porque, a diferencia de los militares a los que se ha recurrido también por trayectoria en la institución de las armas, en el caso de los policías federales ha sido por la “proximidad” con un hombre, el secretario de Seguridad Pública Federal.

¿Y ESE QUIÉN ES? Trascendido en los mandos centrales de la SSP: en el costal de gobiernos con jefes de seguridad “amigos de García Luna” pretende entrar San Luis Potosí. Se subraya el “pretende”, porque el “amigo” no sería tal, tampoco “protegido”, ni siquiera recomendado. Que “el jefe García Luna” ni en el mundo… aunque le vendieron lo contrario al gobernador en los pasillos del poder doméstico, no obstante que el sexenio federal está por acabar.

LAS HAZAÑAS. Si son peras o manzanas, a la fecha, la “amistad” con García Luna no se nota mucho en los logros de Melgar, a quien en la SSPE ya le reconocen su esfuerzo por “sinaloalizar” la dependencia en el área administrativa con puros paisanos suyos y conseguirle chamba en Oficialía Mayor de Gobierno a familiares.

NI ESO. Por lo que respecta a los ciudadanos, el titular de la SSPE no ha sido capaz ni de organizar un sistema eficiente de Registro Público Vehicular que no le quite un día de espera estúpida a los propietarios de vehículos. Deja ahí uno la paciencia y la batería del coche entre arranques y apagados del vehículo para avanzar en la fila.

NEGOCITO. Por algo ya hay burócratas que ofrecen “arreglar” el asunto por 300 y hasta 500 varitos. Con sus “ocurrencias” burocráticas, los gobiernos en México son expertos en generar oportunidades para la corrupción.

A HACER ESPACIO. Empieza en el Ayuntamiento capitalino la difícil tarea de quitar a varias decenas de empleados que dejó la pasada administración como “herencia”, para poder meter a los afines a la nueva administración, también priistas. Y dicen que en el cambio de panistas a priistas fue de menos fricción.

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