Adiós al Chavo del Ocho

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ALEJANDRO ZEPEDA / Adigma / San Luis Potosí, S.L.P.

El Chavo del 8 era muy amigo mío, unas tardes comíamos juntos, otras veces nos juntábamos antes de ir a dormir, me hacia reír por horas, por su culpa tardaba mucho en terminar mi tarea, siempre me estaba distrayendo, me contaba los mismos chistes y las mismas anécdotas y yo reía una y otra vez.

Como me hubiera gustado vivir en un barril y jugar todos los días con lodo, piedras, una matraca o una pelota prestada; ir a la escuela y que no se me pegara nada.

Mi amigo jugo, lloró, aprendió y hasta se enamoró alguna vez de una vecina, el me contaba que tenía otros amigos invaluables, todos con una buena historia que contar.

Gracias a él recuerdo muchas cosas, a mi abuelita por ejemplo, ella disfrutaba verme feliz con el Chavo, que lastima que hoy se ha marchado para siempre, ya no ansiará una torta de jamón, ya no buscará pelotas cuadradas, ya no estará para defendernos, ya no usará su bolsita de papel.

Seguro Don Ramón extrañará que lo estropee todo, el Señor Barriga que le pegue cada segundo, la Bruja del 71 que finja ser otro gato, pero quien más lo extrañará serán sus inseparables amigos, como La Chilindrina, Quico y yo!

QEPD. Roberto Gómez Bolaños.

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